Trabajos que un presidente debe afrontar
España ha perdido cuatro puestos en el ranking internacional de competitividad del Foro Económico Mundial. Es la segunda mayor caída entre los 133 países analizados. Sólo Islandia ha tenido un comportamiento peor. Y, de la OCDE, supera nada más que a un ramillete de economías que difícilmente se podrían calificar de modélicas -Grecia, Polonia, Portugal y Turquía, además de Italia-. ¿Las razones del tropezón español? El informe, referido a 2009-2010, critica la inestabilidad macroeconómica de España y hace hincapié en el deterioro laboral, en especial en la rigidez para fijar los salarios, para la contratación y en los costes del despido. Es un serio mensaje para la reflexión, sobre todo de aquellos que, como el presidente del Gobierno, siguen empeñados en que el mercado laboral español no precisa una reforma a fondo.
El informe incluye un apartado sobre facilidad para hacer negocios que tampoco ha de caer en saco roto. Cierto que entre los principales obstáculos se destaca uno ligado a la crisis global y común a otros países, el difícil acceso a la financiación. Pero otros dos preocupantes aspectos llevan marchamo nacional: la regulación restrictiva y el exceso de burocracia. Dos losas a remover cuanto antes. Y más si se tiene en cuenta que otro prestigioso informe, el Doing Business 2010, del Banco Mundial, vuelve a retrasar a España -13 puestos, hasta el 62-, en el ranking de facilidad para hacer negocios, y es especialmente crítico con la burocracia.
Son diagnósticos predecibles. Precisamente por eso no deben pasarle desapercibidos hoy al presidente del Gobierno cuando, en el pleno del Congreso, presente su informe sobre la evolución y las perspectivas de la economía y el empleo, y los planes del Ejecutivo. Es de esperar que José Luis Rodríguez Zapatero, dado que comparece además a petición propia, muestre medidas concretas y, sobre todo, despeje incógnitas que a lo largo del verano han ido desplegando los miembros del Ejecutivo, sobre todo en materia fiscal.
El Gobierno tiene unos deberes difíciles para este curso, la mayoría en el ámbito económico. Estos pasan por la reorientación del modelo económico, la elaboración de unos Presupuestos eficaces para la recuperación y un nuevo diseño fiscal que ayude a combatir el déficit creciente. Eso, además de frenar el desempleo y reactivar el diálogo social para hacerlo útil, concretar la financiación autonómica, acelerar la financiación local y, entre otras urgencias, resolver el problema del acceso al crédito de empresas y familias.
No es poca la tela a cortar. Por eso hará bien el presidente del Gobierno si empieza cuando antes. Es bueno aplicar políticas sociales, como desea Zapatero, si no se deja de poner el ojo en el déficit y la deuda. Pero esas medidas sociales también se pueden perder si la economía no supera ese gran cáncer que es su falta de competitividad. Si no se aprueba esa asignatura, el Gobierno suspenderá el curso completo.