Pequeños gigantes / Inaer

Helicópteros que salvan vidas

Apagar incendios o trasladar a enfermos son algunas de las tareas que realiza Inaer, la mayor compañía de aeronaves del sur de Europa.

Llegando a la base de Inaer en Mutxamel (Alicante) se puede ver una señal que indica la dirección de una de las mayores empresas hortofrutícolas de la zona y la productora y exportadora de tomates más importante de España, Bonnysa. "Qué casualidad", piensa el periodista. Dos empresas conocidas tan cerca en una zona ligeramente apartada de la ciudad de Alicante, en mitad de unas montañas peladas por un sol de justicia. "No es casualidad", explica la persona que nos acompaña en la visita a la compañía de helicópteros más grande del sur de Europa.

El secreto se desvelará después de recorrer las instalaciones de esta empresa que, desde 2005, cuenta en su accionariado con el refuerzo de Investindustrial, un fondo de capital riesgo de origen italiano que, entre otras, participa en Ducati o en la española Panda Security. Este respaldo le ha permitido a la compañía que en su día fundó, y aún preside, Luis Miñano facturar 90 millones de euros en 2003, cerrar 2008 con 264 millones y expandir su presencia en parte de Europa occidental. En los hangares varios helicópteros pasan revisiones. Y lo primero que llama la atención es que cada una de las aeronaves está pintada de una forma distinta. Y esa es la clave, quizá, de por qué Inaer no es conocida por el público en general. No se trata de una empresa como Iberia, por poner un ejemplo, en la que los aviones están rotulados con su marca. Aquí, el nombre de Inaer aparece en un rincón. Y el protagonismo es para el cliente que usa ese helicóptero, que puede ir desde el departamento de salud de cualquier comunidad autónoma española, hasta el departamento de extinción de incendios o el servicio de salvamento marítimo. "Ese es nuestro modelo de negocio", explica, ya sentados en la sala de juntas, Jorge Díaz-Crespo, consejero delegado de Inaer.

Historia de un visionario

Para llegar a este modelo de negocio que relata Díaz-Crespo, fue necesaria la visión del fundador de la compañía. Y aquí llega la historia de cómo unos invernaderos pueden propiciar la creación de una compañía de helicópteros. "Yo trabajaba para Bonnysa pilotando uno de los helicópteros que tenían para fumigar los campos. La llegada de los invernaderos y el mayor control de las plagas hizo innecesarios este tipo de actividades, con lo que pensamos a qué podíamos dedicar los tres helicópteros que teníamos", cuenta Luis Miñano.

Así nació en 1984 Helicópteros del Sureste, una empresa que entonces estaba participada por la propia Bonnysa, por Pascual Hermanos (la entonces gran compañía citrícola española) y el propio Miñano. "Empezamos a ofrecer nuestros servicios para la extinción de incendios, que entonces sólo se operaban con hidroaviones. Los helicópteros tenían ventajas, como la capacidad de cargar más rápido y hacer más viajes que los aviones, que en España no se aprovechaban", rememora Miñano.

Pero el mercado de las palas móviles era mucho más amplio. "Veíamos qué se estaba haciendo en Estados Unidos y en Alemania, fundamentalmente, y pensamos que lo podíamos aplicar aquí", explica Miñano. Lo que se hacía en estos países era, básicamente, atender con helicópteros necesidades como la asistencia a heridos o enfermos con helicópteros medicalizados (una UVI volante), o determinados servicios como salvamento marítimo o en alta montaña.

Esos eran los negocios, pero la fórmula para conseguir su rentabilidad pasaba por las concesiones. La ventaja consiste en que la administración que necesita ofrecer esos servicios no precisa tener los aparatos en propiedad, algo que podría ser excesivamente caro, ya que implica no sólo tener la aeronave, sino su mantenimiento y su tripulación. "Al contar con una gran flota, podemos concentrar todos esos servicios", argumenta Miñano.

Este régimen concesional es el que quiere hacer crecer en Europa Inaer. "Es nuestro negocio para continuar aumentando orgánicamente", asegura Ignacio Arrieta, director general corporativo de la empresa. "En Europa hay muchos países en los que queda mucho por hacer, y es ahí donde vemos posibilidades de seguir haciéndonos grandes", señala Arrieta.

Prioridades

El objetivo fundamental es seguir ganando concesiones, especialmente en el segmento de emergencias. "Básicamente queremos encontrar oportunidades que supongan ingresos estables a un largo plazo y que no tengan la temporalidad, por ejemplo, de las campañas contra incendios", explica Díaz-Crespo. De hecho, en la actualidad, los helicópteros que hacen esta actividad se trasladan a Chile en el verano del hemisferio sur para no estar parados.

De momento, la empresa no prevé nuevas adquisiciones, tras la inversión realizada en la compra de la italiana Elilario. "No descartamos alguna operación pequeña y estratégica, pero lo que está previsto es consolidar el fuerte crecimiento que hemos tenido en los últimos años", concluye el consejero delegado.

Datos básicos

La empresa. Inaer tiene sede en la localidad alicantina de Mutxamel, aunque dispone de bases en distintos puntos de España, Italia, Francia, Portugal, Chile y Gran Bretaña. El fondo Investindustrial controla el 80%, aunque el peso directivo recae sobre el fundador y sus ejecutivos, que mantienen el resto del capital.

Capacidad. La flota de Inaer está formada por 228 aeronaves, distribuidas entre todos los países en los que opera, aunque el grueso está en España. En la plantilla hay 1.535 empleados, mayoritariamente pilotos, técnicos de mantenimiento y tripulación. Inaer compra a los principales fabricantes de helicópteros, como Agusta, Bell o Eurocopter. En los últimos años ha realizado un fuerte esfuerzo inversor en renovación de flota. El año pasado gastó 80 millones.

El negocio. La empresa facturó en 2008 un total de 264 millones de euros, lo que supone un 68% más que el año anterior. Del total del negocio, el 36% llega de los servicios con helicópteros medicalizados y el 24%, por la lucha contra incendios. Inaer opera una única línea regular de pasajeros entre Málaga y Ceuta, aunque es un caso excepcional y la vocación de la compañía no va en esa línea. El margen de Ebitda de la empresa supera el 25%.

La estrategia. Ir consiguiendo nuevos contratos tanto en España como en el resto de países en los que opera así como impulsar la necesidad de este tipo de servicios en países donde aún no existen, como en la mayoría de Europa del Este, son las vías que usará Inaer para crecer durante los próximos años.

Concesiones. Para la empresa el principal objetivo es conseguir concesiones para la prestación de servicios para las Administraciones públicas, como puede ser la asistencia médica, el salvamento marítimo o de alta montaña, o la vigilancia costera. Son contratos que se licitan por un largo periodo de tiempo que permiten a la compañía hacer las inversiones en las aeronaves para poder atender el servicio. Este negocio aporta estabilidad a las cuentas de Inaer, que no se ven afectadas por la crisis.

Valor añadido. Los helicópteros, que son prácticamente hospitales volantes, son el objetivo fundamental de Inaer, un servicio que aporta valor añadido, ya que no se trata de un mero transporte y las Administraciones públicas están interesadas en poder ofrecer a los ciudadanos una rápida intervención en caso de urgencias.

El futuro. La llegada del fondo Investindustrial fue esencial para proyectar el crecimiento de Inaer hasta convertirse en la mayor compañía de helicópteros del sur de Europa. Sobre la salida del fondo en el futuro, los directivos piensan que todavía es pronto. "El proyecto tiene mucho recorrido aún para rentabilizar la inversión", explica el consejero delegado, Jorge Díaz-Crespo.