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Los españoles también sucumben al culto al cuerpo

Sólo un 26% de los ciudadanos está contento con su aspecto físico.

Si el mundo de ficción holliwoodiense se convirtiese en realidad, las clínicas de cirugía estética tendrían que cerrar al instante. Y es que sobrepeso, arrugas o, en definitiva, cualquier cosa que se salga del "cuerpo perfecto" no forma parte del diccionario que manejan los directores de casting. La obsesión cinematográfica y de los medios de comunicación por la belleza extrema y por la juventud, a la que también se apuntan los spots televisivos, ejerce una presión social enorme. Sus modelos, con los que todo el mundo se compara, están claros: ellas, delgadas y esbeltas; ellos, musculados y jóvenes.

La penetración de dichos cánones en nuestro subconsciente es tal que hasta las niñas y niños de 10 años sufren porque ven que no se parecen a los protagonistas de sus series favoritas. Científicos canadienses y de EE UU publicaron un estudio la semana pasada en el que constatan la creciente preocupación de los menores por su físico.

En nuestro país, la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) elaboró un estudio en el que se asegura que sólo el 26% de los españoles está contento con su aspecto físico. La investigación se realizó a partir de una encuesta sobre cirugía y tratamientos estéticos contestada por 5.000 europeos (de Bélgica, Italia y Portugal, países donde hay asociaciones hermanas a la OCU), 724 de ellos españoles. Se parte del dato de que el 86% de los ciudadanos de España nunca se ha sometido a operaciones o tratamientos de este tipo -aunque más de la mitad de los encuestados conoce a alguien de su entorno que ha recurrido a la medicina estética, es decir, a tratamientos que no impliquen pasar por el quirófano-.

¿Qué es lo que lleva a alguien a pasar por los quirófanos? La voluntad de corregir alguna imperfección, desde luego. Y eso, en opinión de varios psicólogos, no tiene por qué ser malo. "La gente tiene tendencia a que no le guste su propio cuerpo", dice Libertad Calles, experta en ocio y estrés del Colegio de Psicólogos de Madrid. "Someterse a operaciones estéticas sólo puede considerarse algo malo si en realidad sirve para evitar enfrentarse a un problema de autoestima, algo que tiene más que ver con la personalidad que con el cuerpo", sentencia.

La encuesta de la OCU, la primera de este tipo realizada en España, revela que las razones de los que recurrieron a la cirugía varían entre géneros: el 35% de las mujeres lo hizo para sentirse mejor, mientras que los principales motivos de los hombres son funcionales y médicos.

Otra de las cuestiones que ha cambiado con el tiempo es la vulgarización de la cirugía y los tratamientos estéticos. Si antes era un lujo que sólo podían permitirse cantantes y famosos, hoy en día entrar en los quirófanos está al alcance de muchos bolsillos. Siguiendo la misma encuesta, las mujeres que deciden operarse se gastan una media de 4.300 euros, mientras que a los hombres les bastan 2.000. Asimismo, el 65% de las mujeres y el 33% de los hombres que se han operado estarían dispuestos a hacerlo otra vez, con lo que su nivel de satisfacción puede considerarse alto.

En cualquier caso, no corren tiempos dorados en el mundo de los bisturíes. Así lo confirma Ezequiel Rodríguez, presidente de la Sociedad Española de Cirugía Plástica Reparadora y Estética (Sepcre). Eso sí: "No existen estadísticas fiables acerca de cuántas operaciones se realizan en España porque, al realizarse en clínicas privadas, no todo el mundo quiere dar sus cifras", razona Rodríguez. A pesar de ello, reconoce que los efectos de la crisis se han notado, aunque confía en que hacia finales de año -la temporada alta de las intervenciones- se recupere el negocio. Lo que sí avanza Rodríguez es que si en las grandes ciudades la caída de la demanda de operaciones ha sido moderada, en la periferia ha alcanzado el 40%.