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Telefónica promete pelear el cobro de un dividendo millonario retenido en Venezuela

Telefónica no ha tenido más remedio que reconocerlo: Venezuela está retrasando la aprobación necesaria para que la matriz pueda cobrar dividendos de la filial por valor de 1.400 millones. Pero la operadora no piensa renunciar a ellos. Presentará batalla para cobrarlos, sobre todo por el peligro cambiario que hay en el país.

Telefónica promete pelear el cobro de un dividendo millonario retenido en Venezuela
Telefónica promete pelear el cobro de un dividendo millonario retenido en Venezuela

Venezuela se ha convertido en un país clave para Telefónica. Entre los síntomas de cansancio y contagio por la crisis que están dando algunas de sus filiales europeas o los problemas por la dura competencia de rivales que se viven en determinados países de Latinoamérica, la participada venezolana brilla con luz propia. Suyo fue el mayor crecimiento en ingresos entre las filiales de la región en el primer semestre del año.

La marcha financiera de la participada venezolana es impecable y la operativa sigue mejorando, ahora que su principal competidor, Cantv, ha sido nacionalizado. Pero nada de eso ha evitado que Venezuela se convierta en un quebradero de cabeza para Telefónica.

La operadora ha intentado quitar importancia en el pasado a la situación, pero ahora no le ha quedado más remedio que reconocerlo: Venezuela está reteniendo el cobro de dividendos de la filial, que no puede trasladar estos fondos a la matriz.

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El encargado de admitirlo fue el director financiero, Santiago Fernández Valbuena, ante la preocupación de los analistas por la situación en el país. "La repatriación de fondos no nos ha sido denegada, pero sí se ha retrasado", aseguró. Para sacar dinero de Venezuela, las compañías extranjeras necesitan hacer una petición oficial y recibir el visto bueno. Así lo hizo Telefónica en 2008, hace casi un año, para "cobrar un dividendo adicional" y "la repatriación sigue pendiente", aseguró el ejecutivo, en la conferencia con expertos financieros que siguió a la presentación de resultados del primer semestre.

El cobro al que se refiere Valbuena es un dividendo de casi 375 millones por beneficios no distribuidos que datan de 2006. El problema añadido es que este dividendo está bloqueando la presentación de propuestas para cobrar abonos por el mismo concepto para los años de 2007 y 2008. En total, son 2.000 millones de dólares -cerca de 1.400 millones de euros- los que están pendientes de aprobación.

Y Telefónica no piensa renunciar a ellos. "Seguimos haciendo todo lo posible. La renuncia no es una opción para nosotros", aseguró Valbuena.

En otras condiciones, no tendría tanta importancia esperar a una aprobación de las autoridades para cobrar un dividendo. Pero el riesgo en Venezuela es que en ese tiempo se produzca una devaluación del bolívar o se tome alguna medida que reduzca la cantidad de dividendos que podrá repatriar Telefónica al convertir a dólares o a euros las ganancias en moneda local de su filial.

La compañía también es consciente de ello. "Lo que estamos haciendo es alertar a la comunidad inversora de que la sostenibilidad durante mucho tiempo de la tendencia del tipo de cambio no es algo fácil de mantener", explicó el director financiero.

Pero no se va a ir más allá. Telefónica ha descartado depreciar o sanear el valor de sus activos en Venezuela para ajustarlos ante el riesgo de devaluación. Tras hablar con los auditores, la compañía ha llegado a la conclusión de que es mejor esperar a que "se produzca un cambio en el régimen contable del país o a que se tengan claras indicaciones por parte de las autoridades locales de que la divisa venezolana puede o va a ser realineada", señaló Valbuena a los analistas. "Hasta ese momento, no vemos razones, ni tampoco nuestros auditores, para cambiar nuestra política".

La cifra

1.400 millones de euros es la cuantía de dividendos que Telefónica tiene pendientes de aprobación para cobrar de su filial en Venezuela.

Medidas para ajustar el valor del bolívar

Hasta ahora, Telefónica no había tenido demasiados problemas para repatriar fondos de Venezuela. Pero en 2008, la crisis financiera internacional, la caída de los precios del petróleo y de otras materias primas cortó en seco los ingresos en dólares del país. En otra nación, esta situación se habría trasladado directamente a la cotización de la divisa, pero en Venezuela el cambio del bolívar es fijo con el dólar y el Gobierno se ha negado a ajustarlo, por lo que la moneda local cotiza a un tipo artificialmente alto.

A ello se une un sistema de salida de divisas en el que un organismo estatal, el Cadivi, no sólo debe autorizar la repatriación de fondos que solicitan las empresas extranjeras, sino que se encarga de convertir los bolívares al tipo de cambio oficial y entregar los dólares a las compañías. Por eso, en un momento en que los dólares que tiene Venezuela son escasos y que es consciente de que está entregando a las empresas más dinero del que realmente correspondería, los abonos se han frenado.

En este contexto, el Gobierno está preparando un paquete de medidas para afrontar las distorsiones cambiarias, según varios medios locales. Una de ellas sería el establecimiento de un impuesto a las operaciones cambiarias, lo que obligaría a Telefónica a pagar un tributo para poder repatriar sus dividendos, con la consiguiente reducción de sus ingresos.