Préstamo

La Seda exige por escrito a su socio Selenis que devuelva una deuda de 22 millones

La Seda ha iniciado las gestiones legales para que Selenis, compañía del grupo portugués Imatosgil, primer accionista de la empresa española, devuelva 22 millones en concepto de un préstamo concedido. La Seda prevé de este modo aliviar sus problemas de liquidez.

El presidente de La Seda, José Luis Morlanes, desveló en la junta de accionistas del sábado que el miércoles pasado pidió a Selenis, compañía integrada en el conglomerado portugués Imatosgil, principal accionista de la propia compañía española, la devolución de un préstamo: "Hemos exigido por escrito a través de un burofax a Selenis el pago de los 22 millones de euros" que el grupo portugués adeuda a La Seda. Morlanes fue tajante al añadir que también "lo he pedido personalmente".

La Seda hizo el préstamo a Selenis, y ahora lo reclama debido a las dificultades de liquidez por las que atraviesa. Se da la circunstancia que Selenis, una compañía de fibras que ha cambiado su denominación por la de Júpiter, forma parte de Imatosgil, propiedad de la familia Matos. Este grupo luso es el primer accionista de La Seda, con una participación del 12,41%, porcentaje canalizado en un 10,85% a través de Júpiter. En respuesta a un accionista en el dilatado turno de preguntas de la junta -que duró más de cinco horas-, Morlanes aseguró que "Selenis pertenece al grupo Matos, Ibersuizas y Baring. Este es el grupo al que le pedimos los 22 millones". En ningún momento habló de Júpiter.

Morlanes respondió de esta forma interpelado por un accionista que preguntaba si es normal que el funcionamiento normal de la empresa dependa de un crédito 15 millones del Instituto Catalán de Finanzas (ICF), organismo de la Generalitat catalana, "cuando un accionista nos debe 22 millones". El máximo responsable de La Seda quiso desligar esta reclamación de la gestión de la empresa y de cualquier responsabilidad de Caixa Geral, el segundo accionista de La Seda, con un 7,23% del capital. "Cuando Carlos Gila vio que Selenis nos debía esta cantidad dimitió inmediatamente como consejero", destacó Morlanes.

Carlos Gila Lorenzo dejó el consejo de la compañía química incluso antes de ser nombrado formalmente (figuraba en los puntos del día de la junta) a través de la sociedad Inverland Dulce, otra sociedad ligada a Júpiter e Imatosgil. Sin embargo, Carlos Gila se ha convertido en la mano derecha de Morlanes, con el cargo de vicepresidente primero.

Por su parte, el aún consejero de La Seda, Jacinto Soler Padró, denunció una vez más la relación "indisoluble" de Imatosgil y Caixa Geral, que "tienen sindicadas" sus acciones. Con todo, ambas entidades enviaron en octubre de 2008 un comunicado a la CNMV por el que rompían estos pactos parasociales.

El tramo final de la Junta se volvió especialmente tenso cuando Soler Padró y otros accionistas pidieron una acción social de responsabilidad contra Matos-Caixa Geral, además de solicitar que éstos no votaran por "un claro conflicto de intereses". José Luis Morlanes pidió en tres ocasiones a todos los accionistas que se separara a Caixa Geral de la responsabilidad, "porque se ha comprometido con 100 millones en el crédito sindicado", además de anunciar que acudirá a la ampliación prevista para septiembre.

Morlanes se convierte en el único superviviente de 1991

La salida del consejo del expresidente, Rafael Español, y del abogado Jacinto Soler Padró, convierte al nuevo hombre fuerte, José Luis Morlanes, en el único superviviente de la época posterior a la huida de la multinacional holandesa Akzo, en 1991. De hecho, Morlanes entró en el consejo en representación de los trabajadores. Otro de los representantes históricos, Joan Castells, presidente de la aseguradora Fiatc, declinó renovar su cargo en el consejo, que venció en junio. La junta del sábado aprobó tres acciones sociales de responsabilidad, una contra Soler Padró y dos dirigidas a Rafael Español, éstas últimas por supuestas ventas de plástico PET a Túnez y Rusia, y por créditos cruzados entre sociedades (Jatroil) sin actividad que han obligado a realizar unas provisiones de 84 millones de euros en las cuentas de 2008. Estas hipotéticas operaciones se realizaron en 2006 y 2007 sin ningún tipo de aseguramiento ni cartas de crédito.