Energía

El Gobierno cierra en falso el problema del colapso de las centrales de carbón

El último Consejo de Ministros aprobó la creación de un almacén central gestionado por Hunosa para guardar el carbón nacional que, debido a la caída de la demanda, no pueden quemar ni acopiar las térmicas de Endesa y Fenosa. Además, el grupo público deberá comprar el mineral en tanto se resuelve el problema de la demanda, en lo que supone una ayuda financiera que no convence a las empresas mineras.

El hundimiento de la demanda de energía eléctrica (un 6,4% en el primer semestre del año), ha provocado una caída espectacular de la producción de las centrales térmicas que funcionan con carbón nacional, especialmente, la de Compostilla, propiedad de Endesa, en Cubillos del Sil. Obligada por los contratos ligados al plan de ayudas al carbón, la eléctrica ha ido acopiando mineral autóctono, más caro que el de importación, en el parque de carbones de la planta.

Sin embargo, la saturación en la instalación llevó a la eléctrica el pasado 20 de julio a cerrar sus puertas a los camiones procedentes de las minas de El Bierzo. También las centrales de La Robla, propiedad de Unión Fenosa, y la de Anllares (Ponferrada), cuyo capital comparten Fenosa y Endesa, están al límite de su capacidad. Por el momento, son las propias minas las que almacenan el carbón

El origen del problema, que ha acabado politizándose, está en la crisis de la demanda y la caída de los precios del carbón de importación respecto al año pasado, cuando las mayores cotizaciones permitieron competir al carbón local. Según los datos de Endesa, sólo en Compostilla la producción ha caído hasta julio un 49%, lo que ha provocado que la producción de su central leonesa no case en las subastas del mercado mayorista de la electricidad (pool) y que las horas de generación se hayan reducido drásticamente.

Frente al carbón nacional, las tecnologías que se llevan el gato al agua en el pool en un escenario de menor producción, son las renovables (éstas entran obligatoriamente) y los ciclos combinados de gas.

Sin embargo, fuentes del sector consideran que Endesa y Fenosa no parecen dispuestas a perder dinero y no pujan a la baja en el mercado. Prefieren que sean los empresarios mineros y las autoridades de Castilla y León quienes solucionen el problema logrando con sus presiones algún tipo de ayuda.

Por el momento, tras las negociaciones que la última semana de julio mantuvo el consejero de Economía y vicepresidente de Castilla y León, Tomás Villanueva, con el secretario de la Energía, Pedro Marín, el Consejo de Ministros optó por buscar una solución con cargo al grupo público Hunosa. Concretamente, en su reunión del 31 de julio, aprobó la creación de "un almacenamiento estratégico temporal de carbón autóctono", encomendando a Hunosa "la adquisición del mineral y la gestión del almacenamiento". Según consta en la referencia oficial del Consejo de Ministros, esta medida se adopta teniendo en cuenta "que, en la actualidad, el mercado de generación eléctrica no puede absorber la producción" de carbón. Y la justifica por la necesidad de mantener la seguridad del suministro a largo plazo a través de "la generación de fuentes autóctonas, junto con su cadena de aprovisionamiento".

El Gobierno considera que la medida es provisional hasta que las condiciones de mercado permitan el consumo de carbón de las cuencas del norte para generar electricidad.

Medida poco clara

Aunque el sector de la minería ha reclamado ayudas económicas, como la recuperación de la subvención por garantía de potencia o disponibilidad que las centrales térmicas perdieron hace un año o el abaratamiento de los derechos de CO2 a las centrales que producen con carbón nacional, sólo ha conseguido, de momento, un almacén en Hunosa para depositar el mineral en tanto mejora la demanda.

En todo caso, la medida supone una ayuda financiera desde el momento en que se obliga a la empresa de la SEPI "a adquirir" el carbón, lo que equivale a financiar de momento estas compras a las empresas eléctricas.

Otra de las ayudas reclamadas por el sector se refieren al transporte, ya que el almacén puede servir para solucionar el problema de las cuencas asturianas, pero no las de El Bierzo, más alejadas de las instalaciones de Hunosa. Las empresas mineras han llegado a pedir, incluso, que el carbón nacional se incluya en el régimen especial o que tenga la misma consideración que las energías renovables.

Sea como fuere, pese a la medida adoptada por el Consejo de Ministros, la confusión sigue reinando en el sector minero, pues, según fuentes del mismo, "nadie ha explicado nada sobre cómo se va a desarrollar". Las mismas fuentes piden que se recupere el incentivo perdido el año pasado (algo difícil de justificar ante Bruselas), y, sobre todo, "que se queme el carbón".

Los retos del sector extractivo

El sector del carbón en España se enfrenta en estos momentos a varios problemas que son cruciales para el futuro de una industria que en 2008 extrajo 10,2 millones de toneladas de mineral.

En primer lugar, el reglamento comunitario que autoriza las ayudas estatales a la industria finaliza su vigencia en 2010. La Comisión Europea estudia en estos momentos si existen razones para mantener estas ayudas, si es necesario un nuevo marco de apoyo al carbón a partir de 2011 o si el sector deja de tener un tratamiento especial y, por tanto, sólo puede recibir ayudas públicas en el caso del cierre de minas.

En segundo, los problemas que surgen en la aplicación del Plan del Carbón, sobre todo los retrasos en el cobro de las ayudas al funcionamiento y la desaparición del incentivo que tenían las eléctricas para el consumo de carbón nacional pese a estar recogido en el documento.

A estos problemas se une el cada vez menor peso del carbón en la generación eléctrica (16% del mix en 2008 frente a una media del 24% de años anteriores), la caída de los precios del carbón de importación con el que compite o la preferencia en la asignación de derechos de CO2 a las eléctricas que consuman mineral autóctono.

Montañas de mineral. La producción con carbón de Endesa ha caído este año un 23%. Las centrales más afectadas son las de El Bierzo y la de Teruel. El resto funciona con mineral de importación. El mayor descalabro es el de Compostilla, donde se acumulan montañas de carbón sin quemar.

Las cifras

49% es la caída de la producción de energía en la central de Compostilla en el primer semestre.

6,5% es el descenso de la demanda de electricidad hasta julio, que ha afectado al carbón.