Morosidad

Las pymes piden colaborar con las grandes empresas contra los impagos

Un creciente número de empresas españolas no pagan sus deudas antes de tres meses. La ley establece el límite en 30 días, pero la crisis ha disparado los plazos hasta superar el medio año. Los contratistas proponen como solución la subcontratación y deslocalización de servicios por parte de las grandes empresas. Es su solución a un marco de impagos que provoca una de cada cinco quiebras.

Las pymes piden colaborar con las grandes empresas contra los impagos
Las pymes piden colaborar con las grandes empresas contra los impagos

Las grandes superficies, las constructoras y las compañías de automoción del país tardan cada vez más en pagar a sus proveedores. O, directamente, no pagan. Y éstos tampoco a sus distribuidores. La Asociación de Compradores (Aerce) advierte que las pymes, tradicionalmente cumplidoras en sus pagos, se han visto sacudidas por una dinámica que no conocen y que ha contaminado el sistema. Y es que los suministradores se han convertido en la fuente alternativa de dinero ante la sequía crediticia de la banca.

Los compradores proponen a las pymes que se alíen con las empresas de mayor tamaño. Para optimizar costes, el vicepresidente de Aerce, José Francisco Garrido, cree que el 50% de los grandes negocios debería subcontratar o deslocalizarse. Por un lado, si externalizan servicios, "darán plazos de pago que no ahorcarán a la pequeña empresa". Y por otro, si aprovechan los céntricos comercios de los distribuidores, "se convertirán en sus socios", explica el portavoz de la asociación. Empresas hasta ahora solventes se han visto inmersas en un círculo vicioso de impagos del que no saben cómo salir. Aerce pretende que se cumpla la Ley que lucha contra la morosidad en las operaciones comerciales, que fija los pagos en 30 días. Pero no parece que vaya a producirse un cambio a corto plazo, pese a que está vigente desde 2004.

En España, el plazo medio siempre ha sido de 90 días. Pero en distribución gira alrededor de los 180 días y en la construcción sobre los 210. "Determinadas administraciones públicas superan, incluso, el año", advierten desde una asociación integrada por 40.000 empresas que cubre el 75% del PIB. Esta situación ha provocado una de cada cinco quiebras a nivel nacional. "Todo esto va a retrasar la salida de la crisis hasta, como mínimo, el primer semestre de 2011", pronostica Garrido.

Economía sumergida

Todo sea por evitar dos nuevas tendencias generadas en la crisis: las pymes que empiezan a vender al margen de los distribuidores habituales y los empleados de empresas que cierran y pasan a suministrarse por otra parte porque conocen el negocio. "Se está disparando la economía sumergida, nunca ha sido tan floreciente como ahora", alerta.

Las grandes superficies de alimentación "han agravado" el incumplimiento de los plazos. "Carrefour, Alcampo, Mercadona y Eroski están utilizando su cuota de poder para obligar a los acreedores a aceptar los retrasos", denuncia Aerce. Para frenar esta dinámica, Garrido insiste en la deslocalización. "Genera un beneficio para los hipermercados porque crea nuevas pymes que pueden vender marcas blancas", apunta. Una propuesta que, en parte, cree que se puede aplicar a la construcción. "Un sector responsable en buena medida de todo lo que está pasando", critica Garrido mientras rememora los años en que era el ámbito que más crecía.

El pequeño comercio puede obligar a que el grande cumpla

La ley que regula la morosidad comercial dice que si hay retrasos en el pago, la empresa puede exigir un 5% de interés. Una realidad legal que, en la práctica, las pymes no piden que se cumpla por miedo al batacazo comercial. "Tienen que evitar que el miedo a la competencia les impida crecer", advierte la Asociación de Compradores.

La entidad, que representa al 90% de las pymes, les da un toque de atención. "Deben tomar una actitud proactiva". Deja en sus manos si prefieren esperar o competir. "No son conscientes de que están amparados por ley y que si se mueven, darán oxígeno al sistema", apuntan los contratistas.

El quid del problema está en cómo obligar a cumplir esos plazos de 30 días. Una cuestión que se ha planteado en toda Europa porque, por este motivo, se han perdido 450.000 empleos y ha motivado una de cada cuatro quiebras. "No es un problema coyuntural actual, pero la crisis lo ha agravado", sentencia el vicepresidente de la asociación, José Francisco Garrido.

Si las pymes no reaccionan, "el sistema se autorregulará", augura. "Esto es selección natural y las empresas tienen que esforzarse por sobrevivir".

La cifra

50% es el porcentaje de grandes empresas que Aerce propone que se deslocalice o subcontrate para reducir los plazos de pago actuales.