De ruta

Los austeros Pueblos Negros de Guadalajara

La pizarra tiñe de oscuro los edificios de la comarca de Tamajón.

Los tejados, las fachadas, las calles, las chimeneas… Todos de pizarra. Hablamos de los Pueblos Negros de Guadalajara. Reciben este nombre por el color oscuro de dicho material, del que están construidas la mayoría de las casas, iglesias, y monumentos de la zona. Desde la comarca de Tamajón, conocida como "la entrada a los pueblos negros", se inicia un sinfín de rutas hacia estas pequeñas poblaciones.

Algunas ya están deshabitadas, pero se conservan y restauran para poder explotar el turismo rural. Como curiosidad, los antiguos arquitectos rurales, en alguna ocasión, quebraron la oscuridad de las viviendas mediante unas piedras blancas incrustadas en las fachadas, que dibujan una pequeña cruz en la pared.

El Ocejón es el pico más emblemático de la zona, su pétreo porte y su cima situada a 2.048 metros, le convierten en una privilegiada y espectacular atalaya, que destaca sobre las demás cumbres de su entorno. Las austeras aldeas se mimetizan con el entorno en perfecta simbiosis, conformando un elemento más del paisaje, sin distorsionar la perfecta armonía de esta silvestre naturaleza.

Para la construcción de las casas hay que tener en cuenta dos factores fundamentales como son el suelo y el clima. El primero es el que proporciona en más de un 70% el material con el que se edifican estas viviendas de estilo rústico y único. El segundo es esencial ya que de él depende el asentamiento del material una vez colocadas las piedras.

Interiormente las características climatológicas de la región condicionan la distribución de las aberturas, ubicando la cocina y el horno, por ejemplo, aprovechando el muro que recibe los vientos del norte. La zona exterior de las casas está fundamentalmente pensada para el mantenimiento del ganado y para pajares, ya que la mayor parte de la población de estos pueblos vive de este antiguo oficio.

En marcha

Majaelrayo. Se encuentra a orillas del río Jaramilla y su casco urbano sorprende por lo cuidado de su fisonomía, en concordancia con los cánones de la construcción autóctona. Su nombre parece ser que deriva de Majada del Rayo, que se refiere a un rayo que impactó en una majada de pastores.

Campillo de ranas. En Campillo de Ranas se puede contemplar la plaza, la iglesia y un curioso reloj solar que resiste el paso del tiempo suspendido de una ruinosa pared. Se le conoce también como la capital de los pueblos negros.

Umbralejo. El duro clima y la falta de servicios básicos favorecieron el abandono de este pueblo. Desde hace algunos años está en fase de reconstrucción. La imagen de las casas antiguas conforma un paisaje obligatorio de visitar.

Valverde de los arroyos. Visita obligada es la Chorrera de Despeñalagua, una catarata de unos 120 m de caída que surge de las cristalinas aguas del Arroyo de la Chorrera, procedentes de las nieves y manantiales de las laderas del Ocejón y el Campachuelo.

Almiruete. Está situado en la ladera sur del Ocejón, a 1.550 metros de altura. Los inviernos son muy duros y nevados, pero el paisaje es inigualable. Su plaza cuenta con un recién construido museo etnológico de carnaval donde se guardan las curiosidades de esta fiesta, la más conocida de la zona.

Un alto en el camino

DORMIR. El Molino de Umbralejo es un alojamiento en casas construidas a base de madera, piedra y pizarra, totalmente acondicionadas para disfrutarlas en un ambiente rústico, tranquilo y muy acogedor.

Las Hondonadas son tres casas adosadas de unos 100 metros cuadrados, totalmente independientes, cada una con capacidad para 4-6 personas. Están construidas en un emplazamiento excepcional con las mejores vistas al pico Ocejón (2.048 m) y con salida directa a la antigua era comunal, hoy parque público con una zona de recreo para niños y punto de partida de la mayoría de rutas a pie.

COMER. Posada del Ocejón. Está en Campillo de Ranas a los pies del Ocejón, con bar y acogedor comedor con chimenea. Su especialidad es la comida casera (migas, revueltos, sopas, tortillas, chorizos....).

Mesón del Jabalí. Su gran especialidad son las carnes rojas y de matanza. Está en Majaelrayo.

Mesón Despeñalagua. Elabora una cocina casera con platos como judías blancas o pintas y verdes autóctonas, puchero, cabrito (asado y en cuchifrito) y, en temporada, jabalí o corzo.