Análisis

El nuevo mapa de las cajas empieza a definirse

Andalucía y Cataluña, regiones con más cajas, abren la reordenación del sector, que se intensificará en otoño.

Oficina de Unicaja
Oficina de Unicaja

El sistema financiero español cuenta desde hace dos semanas con el instrumento que regulará la reconversión del sector y las ayudas necesarias para salir de la crisis, el Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB). Y una vez conocidas las reglas de juego, el anuncio de fusiones no se ha hecho esperar en las cajas de ahorros, el sector más azotado por el aumento de la morosidad. El baile ha comenzado en los lugares más previsibles, Andalucía y Cataluña, las autonomías con mayor número de cajas -junto a Castilla y León- y en las que residen entidades con vocación de liderazgo en el proceso de concentración del sector, como la malagueña Unicaja.

Además, las fusiones también se producen a instancias de los respectivos gobiernos autonómicos, interesados en contar con cajas de peso. Se garantizan así la influencia en el diseño del banca financiero regional, una vez que el FROB deja la última palabra en materia de fusiones al Banco de España cuando las entidades han lleg cuando las entidades han lleg cuando las entidades han llegado a una situación en las que se duda de su viabilidad.

Caja Jaén ha sido la primera entidad de ahorro en asumir sus debilidades y en aceptar su fusión con Unicaja. Y Cajasur ha aceptado sumarse también al proyecto. La suma de estas tres entidades andaluzas dará lugar a la sexta caja española por activos.

La cordobesa Cajasur dio el sí a la fusión con Unicaja el lunes de esta semana. Controlada por la Iglesia católica, se había resistido duramente a un proceso de integración en el que podría perder cuota de poder y de influencia. De hecho, la representación de la Iglesia en los órganos de gobierno de Cajasur es superior a que poseen el resto de entidades fundadoras en los órganos de gobierno de las demás cajas andaluzas. Pero los problemas de liquidez de la caja cordobesa y su morosidad -la más alta del sistema, del 7,91% a marzo- han hecho inevitable su integración con una entidad más fuerte.

El baile de las fusiones saltó de Andalucía a Cataluña sólo un día después y el martes eran Caixa Sabadell, Caixa Terrasa y Caixa Manlleu las que anunciaban los contactos para su unión. El proceso en Cataluña no se frena ahí y también existen contactos entre Caixa Catalunya, Caixa Girona y Caixa Tarragona -las tres de fundación pública y con un mayor peso político en sus órganos de gobierno-, aunque con mayores obstáculos y reticencias por el momento.

Tanto el proyecto de fusión de Unicaja, Jaén y Cajasur como el de Caixa Sabadell, Terrasa y Manresa son iniciativas privadas, pero es muy probable que requieran ayudas del FROB. Estos proyectos de fusión se abordan como fórmula con la que anticiparse a una situación financiera más complicada, como garantía con la que evitar situaciones extremas como a la que llegó Caja Castilla La Mancha, que requirió la intervención del Banco de España. Pero esto no significa que no vayan a recibir el apoyo del FROB. Tal y como explican fuentes financieras, una vez acordada la fusión por propia iniciativa, se activa la segunda fase del esquema de reestructuración bancaria que propone el FROB, es decir, el apoyo del Fondo de Garantía de Depósitos -con la posibilidad de que lo financie el FROB si no es suficiente-, una vez obtenida la aprobación del Banco de España al plan de viabilidad presentado por las entidades. El director de Caixa Sabadell, Jordi Mestre, reconocía estos días que las tres entidades en vías de fusión prevén solicitar al FROB de 350 millones de euros.

El proyecto de fusión de cajas andaluzas creará una entidad con un volumen de activos de 52.146 millones de euros, en línea con los 50.000 millones de euros que el Banco de España considera como el tamaño deseable para salir fortalecido de la crisis. La unión de las tres cajas catalanas creará una entidad de tamaño inferior, aunque "la prioridad del Banco de España ahora es que las integraciones tengan sentido económico, no tanto si crean una nueva entidad con más o menos tamaño", señala Santiago Carbó, catedrático de Análisis Económico de la Universidad de Granada y consultor de la Fed de Chicago. En su opinión, "el proceso de fusiones se intensificará en otoño. Todas las cajas necesitan algún tipo de reestructuración". Así, las pequeñas cajas temen quedarse fuera de juego ante la efervescencia de las fusiones y las grandes, como acaban de reconocer la CAM y la BBK, aspiran a liderar proyectos de concentración.

¿Saltar a otra comunidad o seguir en solitario?

Ya sea porque se conviertan en protagonistas de una fusión o porque tengan que mover ficha ante los movimientos que sucederán a su alrededor, todas las cajas de ahorro deberán reaccionar al movimiento de concentración que se avecina sobre el sector en los próximos meses.

La reestructuración del mapa de las cajas de ahorro españolas está en una primera fase, con fusiones entre entidades de la misma comunidad autónoma. Parecía que la crisis iba a precipitar, pese a las dificultades políticas, las operaciones entre entidades de distintas comunidades. Pero, aunque no hayan sido las primeras en producirse, los expertos apuntan a que las fusiones interregionales serán sólo cuestión de tiempo. No en vano, las cajas que queden al margen de la primera fase de fusiones autonómicas tendrán fuera de sus territorios tradicionales de influencia una segunda oportunidad.

Algunas entidades ya han rechazado abiertamente incorporarse a los proyectos de fusión ahora en marcha. La sevillana Cajasol apuesta por un modelo de dos grandes cajas en Andalucía, en competencia con la entidad que va a liderar Unicaja, y habría mantenido contactos con las dos cajas extremeñas y con Caja Guadalajara. Caja Granada también se desmarca de la gran caja única andaluza y apuesta por una carrera en solitario. Caixanova insiste en seguir repartiéndose con Caixa Galicia el mercado gallego, sin necesidad de una fusión, y en la Comunidad de Valencia, la rivalidad entre Bancaja y la CAM y sus considerables tamaños, dan pocas posibilidades a una integración entre ambas.

Castilla y León, con seis cajas, promete ser el próximo escenario para una fusión. Caja España y Caja Duero están negociando e invitan a sumarse a otras entidades de la comunidad, en especial a Caja Burgos.

La cifra

350 millones de euros es la ayuda que solicitarán al FROB Caixa Sabadell, Terrasa y Manlleu en apoyo a su fusión.