No se olvide...

La temperatura perfecta

En los meses de verano, un automóvil sin aire acondicionado es más inseguro que el resto. Es cierto que hasta hace relativamente poco era normal carecer de este elemento del comodidad, pero también es verdad que un conductor acalorado e incómodo está en peores condiciones para responder adecuadamente a una situación comprometida.

El primer aire acondicionado para coche lo montó un Packard en 1939, sólo era para las plazas traseras. No obstante la producción en serie como tal la inició Cadillac en 1941. Hoy cualquier utilitario barato cuenta con aire acondicionado, y desde los coches de categoría media está disponible el climatizador con múltiples regulaciones, incluyendo una zona térmica diferente para conductor y acompañante.

Los vehículos de lujo cuentan con regulaciones independientes para cada ocupante y también con sensores que varían el funcionamiento del sistema en función de cómo atacan los rayos solares. Actualmente el confort climático es un punto importante en el desarrollo de un vehículo, y se utilizan dummies (robots con forma humana equipados con sensores) para evaluar si el sistema calienta o enfría adecuadamente al ocupante. Para que estos mecanismos funcionen correctamente es recomendable activarlos con regularidad, aunque sea unos minutos, también en invierno.