Finanzas

El seguro presiona a Economía para que cubra más riesgos inusuales

Las aseguradoras temen que se encarezca el reaseguro que contratan después de que el Consorcio de Compensación (CCS) decidiera hacerse cargo del 70% de los daños ocasionados por un temporal en enero en lugar de todos los siniestros. La patronal Unespa desea definir con claridad las obligaciones de esta empresa dependiente de Economía.

El seguro presiona a Economía para que cubra más riesgos inusuales
El seguro presiona a Economía para que cubra más riesgos inusuales

Las diferencias entre la Administración y el sector asegurador no amainan a pesar de que ya se ha establecido cómo se repartirá la factura de los daños causados por la tempestad Klaus. Este fenómeno atmosférico azotó el noreste peninsular a principios de 2009. Medio año después, el acontecimiento ha llevado a la industria a solicitar a Economía una definición más clara de sus responsabilidades ante las catástrofes naturales.

En España, el Consorcio de Compensación de Seguros (CCS) atiende los daños causados sobre personas y bienes asegurados por atentados terroristas, inundaciones, embates de mar, terremotos y vientos con velocidades superiores a 130 kilómetros por hora. Esta empresa de titularidad estatal y dependiente del Ministerio de Economía se financia con recargos que las aseguradoras privadas aplican sobre las pólizas que venden. No recibe ni un euro de dinero público.

Al ejercer de fondo común para los riesgos extraordinarios, el CCS abarata sensiblemente el coste del reaseguro a las compañías. Ahora las cosas podrían cambiar. La tempestad ciclónica atípica que se produjo entre el 23 y el 25 de enero ha ocasionado daños por 680 millones de euros. Se han presentado medio millón de partes.

Reparto de la factura

Tras largos tiras y aflojas, Economía ha estipulado que el CCS atienda un 70% de los desperfectos. Es decir, que pague 476 millones. Los 204 millones restantes correrán a cargo de las entidades privadas. Las aseguradoras están insatisfechas con esta solución y argumentan que su conducta ha sido ejemplar al adelantar a sus clientes el dinero para reparar los daños.

El CCS ha comenzado a reintegrar los fondos, pero la cantidad que transferirá ya es definitiva. Este importe se ha adoptado tras realizar cálculos técnicos basados en información de la Agencia Estatal de Meteorología. Las entidades pueden tomar la vía judicial para recibir más fondos, pero este camino debe emprenderse a título individual y no como sector.

Las preocupaciones de la patronal Unespa van ahora más allá del recibo de Klaus. El sector prevé que las reaseguradoras encarecerán sus contratos en 2010 a causa de las imprecisiones en el reglamento del CCS. El temor no es infundado. "Pensábamos que los fuertes vientos no recaerían sobre nosotros porque estaba el CCS, pero va a haber que empezar a contemplarlos en el coste de nuestras pólizas", explica un directivo del sector reasegurador.

La patronal ha constituido un grupo de trabajo para reescribir con Economía la norma de rige el CCS. Los temporales son el auténtico nudo gordiano del debate porque, como ha evidenciado Klaus, en ocasiones es complejo dictaminar qué daños causan los vientos. Los efectos de terremotos e inundaciones son más evidentes. También se desea agilizar los mecanismos de trabajo entre el CCS y las firmas privadas.

Fuentes del sector adelantan que es posible que la industria aproveche el debate para plantear que el CCS también se haga cargo de los daños ocasionados por el pedrisco y amplíe sus coberturas a las promociones en construcción.

La cifra

680 millones de euros en daños causó la tormenta Klaus. Se han anotado medio millón de siniestros