Entradas agotadas

El Festival de Benicàssim arranca con todo vendido

Todo está en crisis... menos el Festival Internacional de Benicàssim. La 15 edición del FIB - Heineken ha arrancado hace unas horas en esta localidad de Castellón con todas las entradas vendidas desde hace meses. Sólo queda lo que la ley obliga a tener en taquilla el mismo día. El resto, todo vendido. Ni abonos, ni tíquets de día... Nada.

El escenario del Festival Internacional de Benicàssim
El escenario del Festival Internacional de Benicàssim

El FIB, en el año de la crisis, ha logrado colgar el sold out. Todo un éxito para un festival que empezó su andadura como un proyecto de cuatro jóvenes que se movían en un entorno muy concreto de Madrid (la sala Maravillas, la revista Espiral o el programa de radio Viaje a los sueños polares) y que se ha convertido en una empresa capaz de organizar cuatro días de conciertos -bastantes más de fiesta ininterrumpida en la playa- en los que se convocan más de 45.000 personas cada día.

El logro no es baladí, por que los abonos del festival no son especialmente baratos: desde 110 a 170 euros, dependiendo del número de días y de poder acceder a la zona de acampada. Las entradas para un solo día cuestan 70 euros. Pero no sólo se trata de las entradas: para ir a Benicàssim, además del viaje, los participantes en el festival gastan dinero en comer, beber y otras cosas no tan confesables. Al final, el impacto económico del festival en la zona es tan importante que los comerciantes de la zona están encantados con esa tropa de fibers que inunda cada año sus playas, sus calles, sus terrazas, sus supermercados y que forma eternas colas en los cajeros automáticos que dispensan en una semana decenas de miles de euros. El impacto estimado por el ayuntamiento de Benicàssim es de 19 millones de euros.

Maraworld, la empresa organizadora del FIB, está sorprendida por el éxito alcanzado en esta 15 edición. Aseguran que no esperaban que, meses antes del festival, estuviera ya todo vendido. La crisis introducía una incertidumbre que, finalmente no ha llegado. Quizá la experiencia de los hermanos Morán, codirectores del FIB desde el primer día, y un trabajo bien hecho ha permitido a esta cita con la música en un evento de referencia, capaz de aguantar envites tan duros como el del año pasado, cuando el Summercase (celebrado en Barcelona y Madrid) puso al público en el brete de tener que decidir dónde iría. Este año ya no hay Summercase. Y el FIB lo llena todo.

La proliferación de festivales en los últimos años ha desaparecido en parte este año de crisis. Los más consolidades, como el Primavera Sound o el Sonar, mantienen el tirón. El FIB bate su récord, y otros más pequeños y especializados, como el Sonorama, también se sostienen. Los que surgieron al calor de éxito de los otros sólo consiguieron durante un tiempo que España fuera el país donde más se pagaba a los grupos. Los cachés se dispararon.

El FIB es sobre todo música en directo. De Oasis a Paul Weller, de Franz Ferdinand a 2Many DJ's, de Josele Santiago a The Killers. Pero tiene un componente importante también de cara al futuro. En la actualidad, los extranjeros ya suponen más porcentaje que los españoles entre el público del festival, especialmente ingleses. A estos ahora chavales de camisetas retro, tal vez, se les esté convirtiendo en un público futuro de un turismo de costa que vaya un poco más allá del que, en muchas de las zonas mediterráneas, se conoce como el de las tres P: Pipas, paseo y playa. Porque otra cosa no, pero los 45.000 asistentes al FIB gastan. Y gastan mucho. Su perfil es sustancialmente distinto al de otros festivales (en Benicàssim se celebró un año una escisión del Espárrago Rock y los comerciantes quedaron bastante desencantados). Y, en el fondo, han convertido al FIB en sus vacaciones de verano. Ahí van sus ahorros del año. Y suelen acabar el festival con lo justo para regresar a casa. Con eso y con algún quemazón en la piel por haberse quedado dormido en la playa tras una noche eterna de música y baile. ¿Contra la crisis? ¡Bailad, bailad, malditos!