Iniciativa

El Tribunal de Cuentas propone acortar los plazos de rendición de cuentas públicas para ganar transparencia

El presidente del Tribunal de Cuentas, Manuel Núñez, lamentó hoy el retraso con el que se rinden las cuentas públicas, que en algunos casos incluso supera los plazos legales establecidos. A su juicio, estos "desfases" restan "trascendencia y relevancia" a la Declaración que emite el órgano que preside.

Por ello, y para ganar también transparencia, propuso reducir los tiempos actuales de manera que, al analizar en el Parlamento el proyecto de Presupuestos de un determinado ejercicio se pueda disponer de la información de la ejecución del Presupuesto anterior.

"Sería oportuno contar con los resultados alcanzados en el ejercicio precedente, completando el análisis de las actuaciones comprometidas para el futuro con el de las efectuadas en el ejercicio anterior", apuntó.

De igual modo, abogó por que los presupuestos recojan información sobre "todos" los compromisos adquiridos por el Estado, en cumplimiento del principio de transparencia en la elaboración de las cuentas públicas y para que, además, se confiera al debate parlamentario la trascendencia que le corresponde.

Núñez hizo esta reivindicación durante su participación en el Encuentro 'La transparencia y las instituciones de control externo' de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP) de Santander, donde impartió la conferencia 'Transparencia y órganos de control'.

En su intervención, recordó que el artículo 131 de la Ley General Presupuestaria establece que la Cuenta General del Estado debe remitirse al órgano que preside antes del 31 de octubre del año siguiente al que se refiere, un plazo "prolongado" al que hay que añadir el tiempo necesario para su examen. Así, resulta "muy difícil" que el Pleno del Tribunal pueda aprobar su declaración en los dos ejercicios siguientes.

Además, señaló que durante ese periodo se puede haber producido un cambio de gobierno o una modificación sustancial de la economía, como ha ocurrido ahora con la crisis.

Ese retraso, advirtió Núñez, resta "transparencia" y "debilita" el alcance del sometimiento de la Cuenta General al Parlamento, así como también las posibilidades del ejercicio del control político.

De igual modo, opinó que los procesos de descentralización y desconcentración ofrecen un marco de actuación en el que la transparencia y la recogida de información se ven "dificultadas".

Crisis económica

Por otro lado, en relación a la crisis económica, el presidente del Tribunal de Cuentas señaló que la falta de información y de transparencia en un ámbito "tan sensible" como el funcionamiento de los mercados financieros ha propiciado la actual coyuntura económica, que está teniendo "importantes consecuencias negativas" y plantea "numerosos interrogantes" de cara al futuro.

Lamentó las "carencias" de regulación y supervisión sobre el funcionamiento del mercado financiero. De hecho, consideró que el reconocimiento de esas "deficiencias" hubiera prevenido la "convulsión" que han sufrido los mercados.

"La permisividad de operaciones con reducida información sobre los riesgos a que estaban sometidas, junto con la obtención de primas por su comercialización y la dilución de responsabilidades originaron una perversión de los mercados, dominada por la desconfianza entre todos los agentes como resultado de una falta de transparencia e información, que ha derivado de una fuerte implicación en el sector público en el restablecimiento del mercado financiero, con consecuencias que en el futuro habrán de evaluarse", manifestó.

Tras señalar que el diagnóstico de la situación ha pasado por "muchas fases" lo que ha propiciado que la situación de deterioro se extienda a diferentes sectores, Núñez hizo hincapié el "fuerte incremento" del déficit público, ranking que España lidera junto con Rusia, según dijo.

Así, destacó que nuestro país ha pasado de un superávit del 2,2% del PIB en 2007 al 8,7% del déficit, -e incluso del 10%-, previsto en 2010. A ello se suma el endeudamiento público, cuantificado en el 60% del PIB para 2010, tras haberse situado en menos del 40% en 2007.

Estas previsiones dan cuenta de la "gravedad" de la situación y del "rápido deterioro" del superávit y del endeudamiento público y evidencian, asimismo, el "agotamiento" del modelo de funcionamiento del sistema financiero y la necesidad de convenir un nuevo diseño.

El presidente del Tribunal de Cuentas defendió por último que la transparencia no implica "debilidad", sino "fortaleza", al tiempo que genera "confianza" en los ciudadanos, lo que a su vez facilita la labor administrativa a través de la participación social.

"La transparencia incide directamente en el comportamiento ético de los gestores públicos", señaló por último, para referirse a la aparición de diversos "episodios de corrupción".