Arte

Artistas de moda en casa de los ricos españoles

El arte de vanguardia que atrae a las rentas altas se cotiza ahora a precios de 2006. Es momento de comprar.

Artistas de moda en casa de los ricos españoles
Artistas de moda en casa de los ricos españoles

Mirar. Ver. Sentir. Marcos Martín Blanco y Elena Rueda tardaron diez años en comprender que la compra, a veces intuitiva, de pintura que iniciaron en el año 1980 era el inicio de una pasión que ha colmado sus vidas: el coleccionismo de arte contemporáneo. "Entre el año 1980 y 1982, salvo raras excepciones, la pintura contemporánea era para nosotros un lenguaje plástico árido que no entendíamos. Pero a finales del año 1982 se produce un cambio significativo, empezó a tener sentido lo que antes no apreciábamos. Habíamos aprendido a mirar y a ver y comenzamos a comprender que el arte contemporáneo se estaba convirtiendo en un gran goce estético", cuenta hoy Martín Blanco delante de enorme y bellísimo retrato de Liza Minelli que pintó Andy Warhol y que preside el dormitorio de su casa madrileña. Allí cuelgan también un juvenil Barceló, algunas de las obras más importantes de Carlos León y la sugerente Marilyn Minter, Gordillo, Broto, Rueda (Elena es prima del fallecido pintor).

Marcos y Elena son unos coleccionistas a los que les gusta compartir sus pinturas. De hecho, llevan años empeñados en un proyecto que pronto podría ver la luz. La construcción de un museo en el centro de la ciudad de Segovia, institución que albergaría su valiosísima colección, con más de 800 piezas y algunas de las obras más sobresalientes de la pintura y la fotografía contemporánea.

Pero son una excepción en el panorama nacional. No sólo porque el mutismo es el rasgo más destacado de los compradores españoles (apenas trascienden algunos nombres, como el de Borja y Marta Coca o la galerísta Helga Alvear, entre los propietarios), también porque con frecuencia, y cada vez más, los coleccionistas se acercan al arte con afán inversor. "El arte da estatus social al que lo colecciona. Yo creo que el coleccionista de hoy, en la mayoría de los casos, es una mezcla de inversor inteligente, persona con inquietud social y apasionado de la estética", dice Carmen Reviriego, directora general de Wealth Advisory Services.

Muchos son profesionales con rentas altas que se acercaron a la vanguardia atraídos por sus (asequibles) precios, pero también hay grandes patrimonios, coleccionistas de arte antiguo, que con el tiempo han sucumbido a la irresistible atracción que ejerce sobre ellos la obra de Anselm Kiefer, Louise Bourgeois, Olafur Eliasson, Julian Opie, Peter Halley o el mismísimo TaKashi Murakami, ya una marca. "Las grandes fortunas también compran mucha fotografía, porque es muy estética", apunta Pía Rubio de la Rocha, socia, junto a Sofía Urbina de Art Advisory Services. Y da algunos nombres: Herb Ritts, Peter Lindberg, Vanessa Beecroft y, por supuesto, los artistas de la escuela alemana. "Con el tiempo las colecciones se han hecho grandes e importantes. Podemos decir que en estos momentos hay unos 20 o 25 coleccionistas privados de arte de vanguardia relevantes en nuestro país", anuncia Alexandra Schader, experta de arte contemporáneo de Sotheby's España. "Los españoles comprar mucha obra española", explica Pablo Melendo, director general de Sotheby?s España. Y los más cotizados son Millares, Manolo Valdés, Juan Muñoz y Barceló. "En arte, como en otros ámbitos de la vida, hay ciertas modas, y estos artistas desde luego están cotizadísimos, en España y más allá de nuestras fronteras". También en los salones de las grandes fortunas españolas podemos contemplar la obra de Calder, John Chamberlain, Frank West y Jason Martin, uno de los artistas más solicitados.

Alexandra Schader prefiere hablar de oportunidad inversora antes que de moda. "Es un momento excelente para comprar. Los precios, que se habían disparado en los dos últimos años, se han estabilizado. Ha habido un reajuste y se pueden adquirir grandes obras a precios de 2006", señala. Entre los españoles menciona a Juan Muñoz, porque su muerte prematura ha disparado el interés por su producción. Lo mismo ocurre con cualquier Antonio López, aunque en este caso, se debe a la forma de trabajar del artista. O un Millares. "Hoy conseguir un Millares es dificilísimo", dice Alexandra Schader.

También es el momento de comprar un Jason Martin, un Calder o un Louise Bourgeois, una artista, casi centenaria, cuyo fallecimiento sin duda disparará su cotización. "Cien euros invertidos en Bourgione en el año 2000 tienen ahora un valor de 517 euros. Sólo en los último meses, su obra se ha revalorizado un 35%", anuncia Carmen Reviriego. "En la actualidad hay muchos profesionales, empleados de banca de inversión, que prefieren invertir en arte antes que en Bolsa", apunta Pía Rubio de la Rocha. "Pero sólo apuestan por artistas consagrados, con obra en museos o galerías importantes", apostilla.

La responsable de arte contemporáneo de Sotheby?s España también cree que es el momento de comprar obra de artistas del sudeste asiático, como Farhad Moshiri o Rasid Rana, o de los minimalistas americanos, entre los que destacan al menos famoso del grupo, Robert Mangold. Y por supuesto, cualquier obra de Anish Kapoor, "un artista que pasará a la posteridad", dice Pablo Melendo.

Los artistas orientales están de moda: Thukral & Tagra (India); Sunil Gupta (India); Subodh Gupta (India); Raquib Shaw (India); Farhad Moshiri (Irán); Kadder Attia (Argelia); Ghada Amer (Egipto) y Reza Farkhondeh (Irán) son los nombres con más proyección según Art Advisory Services.

A pesar de la crisis nadie se endeuda hoy para comprar una obra de arte. Aunque las facilidades de pago se han disparado. "Hace dos años ibas a Basilea y te quitaban las obras de las manos. Ahora las galerías te las guardan dos o tres días, para que te lo pienses. Hoy el cliente tiene el poder. Puedes presionar para conseguir descuentos. Lo que está provocando situaciones insólitas, porque los compradores piden precios irrisorios, y no puede ser, esto no es un mercadillo", se queja Pía Rubio de la Rocha, una experta que apuesta por valores emergentes como Juan Francisco Casas, un hiperrealista que pinta con bolígrafo BIC.

Educar la mirada, saber comprar

En el año 2003 Marcos Martín Blanco y Elena Rueda inician un periodo de reflexión. Llevan más de 20 años comprando arte y descubren que hay un antes y un después en sus adquisiciones. Es entonces cuando deciden limar y completar algunas de las lagunas que observan en su colección. "Nos desprendimos de obras fechadas antes de 1980 porque comprendimos que no eran piezas elegidas, deseadas, perseguidas", recuerda Elena Rueda.

"Lo principal, al comenzar una colección de arte, es decidir qué se va a coleccionar, el hilo conductor que dará sentido al repertorio. El periodo o los estilos que más nos atraen. Y que al contemplarlo, el conjunto tenga una lectura única, aunque sea imperceptible", opina Carmen Reviriego. Pero también recomienda sumar conocimientos. "Ver qué poseen los coleccionistas más relevantes, qué compran las instituciones, conocer el mercado", insiste. Una vez decidido esto, es importante contar con el apoyo de uno o varios asesores o expertos que guíen al comprador por el proceloso mercado del arte, donde conviven ofertas muy atractivas con otras poco recomendables. "Es preferible comprar una buena obra que diez medianas. Si el presupuesto no es suficiente para artistas de primera fila es mejor comprar algo excelente de un artista secundario que una pieza menor de uno de los grandes", señala Reviriego. "Cuando uno se toma en serio el coleccionismo se deben comprar obras museables", advierte Marcos Martín Blanco, quien asegura que el 50% de su colección son obras maestras, y el resto dignas del colgar en un museo.

Para comprar. Valores seguros, obras para la posteridad

Jason Martin es un pintor abstracto y sumamente especial por la sobriedad y la elegancia de su discurso. La textura, el trazo y el color hacen de sus obras una de las más codiciadas por los coleccionistas. Aunque pertenece al grupo de los Jóvenes Artistas Británicos, Martin es quizás el menos interesado en la provocación, tampoco en la ironía, otro rasgo distintivo de este grupo.

Louise Bourgeois es una artista crucial del siglo XX. En los años 60 comenzó a ejecutar su trabajo con caucho, bronce y piedra, creando las piezas grandes y simbólicas que expresan el tema dominante de su creación escultórica, su infancia.

Amselm Kiefer es uno de los más importantes creadores de nuestro tiempo. Su producción giró inicialmente en torno a la mitología, la historia, la religión y la simbología alemana como medio para evitar el proceso de amnesia colectiva ante las tragedias históricas de su país. Después se centrará en el destino global del arte y de la cultura, así como en la espiritualidad y los mecanismos y misterios de la mente humana. Sus trabajos fusionan la pintura, la escultura y la fotografía.

Anish Kapoor pertenece a esa generación de artistas que ha heredado la tradición india y que ha renovado su esplendor en contacto con Occidente convirtiéndose, además, en parte de la nueva imagen de Gran Bretaña. Nacido en 1954 en Bombay, de padre indio, tiene, sin embargo, el ascendiente hebreo de su madre, una judía originaria de Irak; de manera que ya su cuna es una especie de premonición de lo que será su obra: una reflexión sobre la paradoja, el encuentro y la fusión de contrarios.

Takashi Murakami es, sin duda alguna, el artista de moda en el panorama actual y el rey de lo que se ha venido a denominar el Nuevo Pop. Su particular mundo creativo navega entre los signos de la actual cultura popular japonesa, plasmada en corrientes tan extendidas como el anime (animación) o el manga (cómic), pero con grandes dosis de pop americano y surrealismo europeo.

Garhard Richter es un verdadero camaleón que no se afinca en un solo estilo. Algunos de sus cuadros son simplemente grises y otros rebozan de colorido. Los críticos de arte no escatiman con adjetivos superlativos al referirse a él. Hay quien lo califica de Picasso del siglo XXI. No exageran, pues los coleccionistas están dispuestos a pagar millones por uno de sus cuadros.

Rashid Rana. Su obra gira en torno a una sutil exploración simultánea de los medios de comunicación y la identidad. Sus trabajos se ocupan de asuntos cotidianos, que abarcan una amplia gama de temas, desde la cultura popular a la fe y la tradición. A menudo emplea las instalaciones de vídeo y fotografía.