Juan Béjar

El gurú de las concesionarias

El máximo responsable del fondo de infraestructuras de Citi regresará en julio a España. Presidirá Globalvía.

Los aficionados al Scalextric, el mítico juego de carreras, disfrutan coleccionando los modelos de sus vehículos preferidos, pero también diseñando y montando las pistas en las que hacerlos correr. Si el mundo fuera un Scalextric gigante, Juan Béjar (Madrid, 1957) sería la envidia de muchos. Y no por sus dotes de pilotaje -si las tiene o no, eso se desconoce-. Más bien porque por sus manos han pasado algunas de las autopistas más deseadas del mundo. Considerado uno de los máximos expertos en el negocio de las infraestructuras, Béjar acaba de ser nombrado presidente de Globalvía, la joven concesionaria participada a partes iguales por FCC y Caja Madrid, y asumirá el cargo en julio.

Aunque muchos aflojan el acelerador en los malos tiempos, el buen corredor es el que arriesga. Eso sí, quien apura demasiado en las curvas acaba saliéndose de la pista. Béjar es de los que se crecen cuando vienen mal dadas. Que se lo digan si no a Sacyr: la complicada operación de compra de Itínere, el último gran logro de Béjar al frente del fondo de infraestructuras de Citigroup, lo demuestra. Es más: la filial del banco estadounidense, cuya presidencia ostenta el madrileño desde su creación en 2007, ha aprendido a andar de su mano.

Todos los que han tenido un juego de Scalextric recuerdan su primer coche. En el caso de este licenciado en Derecho y Empresariales por Icade, su carrera visible empezó en Ferrovial. Recaló allí en 1991 como director de diversificación para hacerse luego cargo de la sección de infraestructuras, lo que acabaría siendo Cintra. Fue de los primeros en mirar al extranjero: internacionalizó la filial y la sacó a Bolsa. Entre sus éxitos más destacados en la firma se cuentan la primera privatización de una autopista en EE UU, la Chicago Skyway, y la adjudicación de la mayor carretera de peaje del planeta por volumen de negocio: la 407 de Toronto, Canadá. También compró BAA, la mayor gestora aeroportuaria del mundo.

En sus dos años en Citi Infrastructure Investors, Béjar compaginó el mando del Scalextric con los controles de los aviones teledirigidos -otra de las debilidades de los aficionados al modelismo-. Consiguió el 50% del aeropuerto de Vancouver e hizo lo posible por explotar los de Chicago y Gatwick.

Pero la tenacidad de Béjar será puesta a prueba. Su vuelta a Madrid promete una vibrante batalla en el mercado de las concesiones, especialmente frente a una fusionada Ferrovial-Cintra. La nueva apuesta de Rafael del Pino, Íñigo Meirás, se crió como ejecutivo a la sombra de Béjar. Quienes les tratan creen que no van a eludir el pulso.

Béjar, dicen, es un jugador de equipo y un líder nato. Siempre ha sabido delegar tareas y confiar en la labor de sus subordinados. Los que han trabajado con él destacan que no le da miedo dar visibilidad a su equipo -aunque le gusta ser el gallo más fuerte del gallinero-. Tampoco es déspota en el trato a sus colaboradores. Una vez, por ejemplo, le falló el Powerpoint en una presentación importante. Improvisó. Al volver a la oficina, su secretaria, consciente de su error, le miró temerosa. "Ha salido todo estupendo", se adelantó a decir Béjar con una sonrisa.

Una de las debilidades del gurú del Scalextric es el Real Madrid. Dicen que incluso en los dos últimos años, en los que ha vivido a caballo entre Londres y Nueva York, no dejó de ir al Santiago Bernabéu. Y es que está muy ligado al club. Por ejemplo: su fichaje por Globalvía no será, a diferencia del caso de Cristiano Ronaldo, el más caro de la historia. Pero a buen seguro que ha sido tan comentado o más por sus rivales como el del futbolista portugués.