Decisiones estratégicas
El acierto con los activos y con el momento en el que invertir es clave para sortear la crisis.
Tras los periodos de fuertes crisis de los mercados financieros como los vividos en los casi dos últimos años es habitual escuchar que nos encontramos ante una nueva era o que esta vez los acontecimientos son diferentes. Esto no es exclusivo de esta crisis y dichas afirmaciones, incluso por parte de muchos inversores profesionales, no son más que una nueva manifestación de que la memoria humana es débil y de muy corto plazo, cuando no algo potencialmente peor, como el posible resultado de la existencia de conflictos de interés. ¿Se han producido en las últimas décadas caídas de las Bolsas de alrededor de un 50% desde los máximos anteriores en un periodo de un par de años o rentabilidades positivas de la renta fija de dos dígitos en un año?
La respuesta no es sólo afirmativa sino que un análisis detallado de las subidas y bajadas viene a indicar que son cíclicas. Es decir, que la estructura económica capitalista, que nos hemos dado en el mundo desarrollado y buena parte de los mercados emergentes, lleva asociada un destacado crecimiento económico pero marcado por ciclos de expansión y contracción de la actividad. Básicamente es inherente a las fuerzas y factores que marcan el devenir de la actividad económica y estos ciclos tienen un efecto determinante en el comportamiento de los mercados financieros, que son en gran medida un reflejo de los mismos.
La presente crisis económica parece que será la más importante desde la segunda guerra mundial pero si bien el calibre de su contracción se esta confirmando como el más importante ni siquiera esta claro a día de hoy que será la más larga. Quizás nos encontremos que el país que irrefutablemente sigue liderando el mundo, los Estados Unidos, salga de la recesión en los próximos meses. Este hecho, un par de meses arriba o abajo, significaría que la actual recesión al final no sería mucho más severa que las sufridas a principio de las décadas de los años setenta y años ochenta del siglo pasado, cuya duración según la Oficina Nacional de Análisis Económico, fue en ambos caso de dieciséis meses.
Principios como que en la Bolsa siempre se gana a largo plazo no sólo están claramente en entredicho sino que incluso aquel muy aceptado entre los expertos, de que las recesiones son cada vez menos frecuentes y menos profundas, también pudiera quedar en solfa en los próximos años. De confirmarse la sugerencia que algunos de los economistas más capacitados y libres del momento están lanzando en el sentido que si bien estamos saliendo de la actual recesión es probable que entremos en otra (probablemente más suave) en el plazo de unos pocos años, la revisión histórica de las mismas dejaría de apoyar dicha hipótesis.
Si estamos de acuerdo entonces en que las cosas esta vez tampoco son diferentes, el análisis histórico de los ciclos económicos y su efecto en los activos financieros sigue siendo fundamental. ¿Significa esto que podemos fijar una estrategia inversora que nos permitirá anticipar los ciclos y por consiguiente obtener elevadas rentabilidades por nuestro dinero de manera consistente? La respuesta me temo que no es claramente afirmativa ya que acertar con precisión en los periodos que benefician ciertas clases de activos y los momentos de entrada y salida es tarea poco menos que imposible.
Por el contrario, planificar una buena estrategia de largo plazo, evitar grandes errores y aplicar la táctica a parte de nuestros ahorros trae importantes réditos. Las grandes decisiones en la asignación entre renta variable, renta fija y liquidez son el factor más importante para maximizar nuestras inversiones en el largo plazo. Los gestores de fondos o patrimonios más exitosos son aquellos que suelen combinar una estrategia basada en análisis macroeconómico independiente y de calidad y una táctica basada en parámetros más asociados a indicadores y sentimientos de los mercados financieros y la selección de valores. Lo primero en mi opinión es lo más importante, dada la importante correlación que se produce dentro de las principales clases de activos durante las crisis y a pesar de que existen algunos estudios que defienden la preponderancia de la táctica y la selección.
Eran numerosos los indicadores que aconsejaban estar infraponderado en renta variable en 2007 y 2008 y aunque nos adelantáramos o nos retrasáramos, incluso en varios trimestres, respecto al comienzo exacto del ciclo bursátil bajista en el máximo de otoño del 2007, los réditos han sido destacados. De igual manera, comenzar a sobreponderar la Bolsa desde finales del año 2008, cuando las caídas acumuladas desde dichos máximos alcanzaban ya el 50% y nos encontrábamos en lo más intenso de la recesión parecía razonable si dejábamos apartado el poco aconsejable pánico que inundaba los mercados. Los mínimos no acontecieron hasta primeros de marzo del 2009 pero con una perspectiva de medio plazo la estrategia debiera ser ventajosa. A partir de cierto punto de alzas la situación será más complicada y la táctica puede probarse decisiva.
José Manuel Vicente. Director de análisis de Lipper
Análisis. Qué sucede a largo plazo
En Bolsa no siempre se gana en el largo plazo como pone de manifiesto la última década.Esto no es en nada excepcional. En los 130 años de historia bursátil moderna, es habitual encontrar varios ciclos de hasta más de quince años donde se demuestra que la renta variable no siempre es rentable en el largo plazo.Quizás el año 2000 fue uno de esos puntos de extraordinaria sobrevaloración de los mercados bursátiles que necesitan ser purgados durante tres quinquenios al menos Eso sí, con grandes oscilaciones durante el camino.