Energía

Abengoa reinventa su tecnología solar en Sevilla

La empresa desarrolla cinco proyectos de I+D en Solúcar

Desde la carretera que se dirige a Solúcar, las plantas solares PS10 y PS20, de Abengoa, lucen como dos grandes rascacielos de los que salen miles de rayos de sol, como focos. En realidad, el mecanismo es el inverso y son las miles de placas que tienen alrededor las que concentran su luz en un punto a 165 metros de altura para después, a través de unas placas absorbedoras del calor y de un fluido térmico, generar vapor que se convertirá en electricidad.

Así se percibe la energía termosolar en Solúcar, la gran planta de energía solar que tiene Abengoa en Sanlúcar La Mayor (Sevilla). El objetivo es alcanzar los 300 MW de potencia instalada de energía eléctrica a partir de la termosolar para 2013. Ya están en funcionamiento la PS10, con 11 MW, y la PS20, de 20 MW, ambas de tecnología de torre. En poco tiempo, le seguirán las cinco plantas Solnova, de tecnología cilindro-parabólica, con 50 MW cada una.

Pero por debajo de las grandes plantas comerciales, a menor escala, están sembradas y creciendo las primeras pruebas de las nuevas tecnologías solares que desarrollará Abengoa en el futuro si dan los resultados esperados. Solúcar alberga cinco ambiciosos proyectos de I+D en tecnología termosolar y fotovoltaica. Al verlos, se lee claramente cuáles son los retos de esta industria en el futuro: mayor eficiencia de las tecnologías con menores costes y conseguir, además, almacenar y gestionar, en la medida de lo posible, la energía renovable obtenida. En total, Abengoa invirtió 29,5 millones de euros en innovación solar en 2008, más del doble que el año anterior.

El proyecto de almacenamiento más prometedor es aquel que utiliza sales fundidas calentadas a partir del fluido térmico que se calienta en la planta. No son la única empresa que prueba y desarrolla este sistema en España. En ello también están ACS y Torresol. Sin embargo, el proyecto de I+D de Abengoa lleva construido desde finales de 2008 y en él se están probando varias mejoras tecnológicas, entre ellas un nuevo diseño de intercambiador de calor entre los tanques de sales.

Abengoa ya está preparando la aplicación de esta técnica en su planta termosolar de Arizona, Solana, que tendrá 280 MW de potencia instalada y un almacenamiento "que podrá sostener hasta seis horas de producción", dicen en Abengoa, cuando ya no haya sol. Esto puede suponer en el futuro que la planta de Arizona "no pare nunca de producir, ni siquiera en días nublados", estiman.

Reducción de costes

Pero uno de los principales objetivos que tienen que cumplir las renovables, más allá de ser gestionables, es conseguir una reducción de costes que las haga competitivas con los combustibles fósiles. En Abengoa, enfocan esta meta desde dos perspectivas: más eficiencia de las plantas y menor uso de materiales.

Entre la PS10 y la PS20, hay una instalación que responde a la misma filosofía que las comerciales sólo que mucho más pequeña. Es una "torre solar de segunda generación", en la que se prueba si se genera más electricidad aumentando la temperatura del vapor generado por la planta.

Responsables de Abengoa en Solúcar adelantan que el objetivo es lograr "un aumento del rendimiento de la planta de hasta un 20%". Es decir, el mismo número de placas y la misma altura de torre pero mayor producción energética. La pequeña planta de demostración terminó su construcción a principios de 2009 y están cerrando los últimos detalles para su puesta en marcha.

Otra de las ideas que prueban en esta planta de Sevilla implica menor uso de materiales y por tanto, menor coste. Las plantas termosolares utilizan un fluido térmico que se calienta y luego, traspasa su poder calorífico a agua, que es la que genera vapor. En la tecnología cilindro-parabólica, este fluido se desplaza por un tubo que pasa en medio de las placas cóncavas de espejo, que reflejan el sol en la tubería. Lo que plantean y prueban ahora en Abengoa es sustituir este fluido térmico por agua, consiguiendo el mismo resultado, de modo que se ahorre una materia prima y se gane en eficacia. Esta planta de demostración está actualmente en construcción y esperan empezar a operarla en los próximos meses.

Más innovación en fotovoltaica

No sólo de termosolar vive Abengoa. La compañía tiene puesta en marcha en Solúcar la mayor planta solar fotovoltaica de baja concentración, de 1,2 MW y hay otros 100 kilovatios instalados de alta concentración, "que superan el 20% de rendimiento, mientras que las placas solares convencionales casi no llegan al 10%", afirman en Abengoa. Los investigadores de la empresa crean un producto, una placa solar fotovoltaica de características especiales a la que añaden unos espejos que concentran la luz en una pequeña célula, y los prueban.

"Esta tecnología tiene muy altos rendimientos y puede plantear soluciones para los problemas de las placas convencionales con las altas temperaturas y se utiliza poco material fotovoltaico, con lo que el coste es menor", detallan.