Telecomunicaciones

El Gobierno intenta aplacar a las 'telecos' con la cesión de frecuencias de TV

El Gobierno ha elegido uno de los momentos más tensos en su relación con el sector de telecomunicaciones para conceder a las operadoras de móvil una de sus más deseadas reivindicaciones. En plena polémica por la imposición de un canon para financiar TVE, el Ejecutivo ha anunciado que parte del dividendo digital irá a parar a las compañías celulares.

Varios de los grandes países europeos han dejado claro que las operadoras de móvil se beneficiarán de la liberación de frecuencias que permitirá el apagón analógico de las televisiones, el llamado dividendo digital. Es una de las más firmes reclamaciones de la industria y muchos Gobiernos han entendido que las cadenas audiovisuales no necesitarán tras la digitalización todo el espectro que tienen ahora y que, en cambio, las compañías celulares cada vez requieren más, por el desarrollo de nuevos servicios como la banda ancha móvil. Incluso la Comisión Europea lo ve como una prioridad para el aumento de la productividad y el despegue de la sociedad de la información.

Pero España no era uno de esos países. Su resistencia a repartir las frecuencias de las televisiones le ha hecho objeto de comentarios críticos de asociaciones internacionales y sólo hace poco meses que las operadoras comenzaron a notar cierta sensibilidad hacia sus peticiones, según fuentes del sector. Pese a esta mayor receptividad, no existía seguridad de que el reparto del dividendo digital a las compañías celulares fuera a ser una realidad. Hasta ayer.

El ministro de Industria, Miguel Sebastián, aprovechó su comparecencia ante el Senado para anunciar a las telecos que se les concederá su petición. Cerca de un 20% del espectro que liberarán las televisiones se reservará para servicios ajenos al audiovisual, como la banda ancha en movilidad. Eso sí, no será inmediato. Las operadoras no podrán comenzar a usar las frecuencias de 790 a 862 MHz hasta el 1 de enero de 2015, un plazo que se antoja muy tardío para la industria.

Este anuncio se produce en un momento de máxima tensión entre el Gobierno y el sector de telecomunicaciones, después de que el Ejecutivo haya impuesto a las operadoras una tasa del 0,9% de sus ingresos para financiar la desaparición de la publicidad en televisión. Por eso, varias fuentes del sector han interpretado la concesión del dividendo digital como un intento de aplacar a las compañías. De hecho, la Comisión del Mercado de las Telecomunicaciones (CMT) hacía referencia al dividendo digital en su informe al Gobierno sobre el canon de TVE. Decía que el reparto de frecuencias supondría ingresos adicionales para el Ejecutivo que podrían hacer innecesaria la tasa. En su réplica a la CMT, el Gobierno también aludía al dividendo digital y aseguraba que se repartiría en cuanto se pudiera, como anunció ayer.

El sector, sin embargo, sigue en pie de guerra contra el canon y considera que el dividendo digital es un reparto necesario, que contribuirá al desarrollo de España y a la mejora de la competitividad, pero que no compensa la imposición de la tasa para financiar TVE.

Lo que se desconoce aún es la fórmula de reparto del dividendo digital, si se hará mediante concurso o subasta, o si podrán entrar nuevas compañías en telefonía móvil gracias a estas frecuencias. El próximo paso es que el Gobierno envíe al Consejo Asesor de Telecomunicaciones y Sociedad de la Información (Catsi) el proyecto de real decreto que regulará la asignación de los múltiples digitales tras el cese de las emisiones en analógico. La reunión del organismo es el próximo día 17, pero en ese proyecto no se dan más detalles sobre el proceso de reparto a las telecos porque la transición se abordará en dos fases, según fuentes cercanas a Industria.

En un primer momento, las televisiones mantendrán las mismas frecuencias que tienen ahora, pese a que la digitalización multiplica el espacio, para reducir el posible impacto en los usuarios. Será en una segunda fase cuando se reasignen las frecuencias.

Una buena medida, pero a muy largo plazo

El sector está de acuerdo: el reparto del dividendo digital es una buena noticia. Pero ahí terminan los parabienes al Gobierno y empiezan las críticas al proyecto. La principal es la tardanza.El Ejecutivo ha explicado que hasta 2015 no se podrán usar las frecuencias. "Si lo que se pretende es que la telefonía móvil sea un sector de desarrollo e impulso a la productividad, el plazo es demasiado largo", afirman fuentes de la industria.Sebastián aludió en su comparecencia de ayer a que el dividendo digital "contribuirá al crecimiento económico y la generación de empleo". También citó datos de la CE, que dicen que en España el valor incremental de la utilización del dividendo se estima entre 12.000 y 16.000 millones, el equivalente al 1,5 % del PIB.Las operadoras están de acuerdo, pero no si se retrasa a 2015. Sobre todo, por la capacidad que tiene este espectro de dar cobertura a las zonas rurales, por el menor coste de despliegue. Si se espera tanto, estas zonas se lo perderán.Esta dilación también llevó ayer a Orange a reclamar que la reasignación de las frecuencias que tienen las operadoras se haga de forma urgente. El dividendo digital podría haber arreglado este problema, que consiste en que las operadoras celulares tienen espectro de distinta calidad, pero ahora no lo solucionará hasta 2015. Demasiado tarde, según Orange.

Mayor calidad

Las frecuencias que tienen las televisiones no sólo son reclamadas porque el espectro es un bien escaso y los móviles quieren más, sino porque son de mucha calidad. Están en la banda más baja y permiten cubrir más espacio con menos coste y antenas.

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