Juego

Apuestas con fecha de cierre a la vista

Sportium, la filial de Cirsa, augura el fin de alguno de sus tres competidores en la Comunidad de Madrid.

Ha pasado más de un año desde que las empresas de apuestas deportivas aterrizaron en Madrid, pero no todas para quedarse. æpermil;sa es la opinión del director general de Sportium (la joint venture al 50% entre el grupo español Cirsa y el británico Ladbrokes), quien prevé que en sólo dos años desaparecerá alguno de los cuatro operadores presentes en esta Comunidad. "No tengo una bola mágica, pero creo que será muy probable", asegura Alberto Eljarrat. "Hoy tenemos el 60% de la actividad en Madrid, y el resto se lo reparten entre tres operadores", señala. "Hemos conseguido una posición de liderazgo que nos interesa mantener". Sus tres competidores están participados por Codere, Bwin e Intralot.

Actualmente el sector está viviendo la escisión de Codere y William Hill -los primeros en lanzar una cadena de apuestas deportivas en España bajo la enseña Victoria- ante la falta de regulación por parte de las comunidades autónomas. Aunque Codere ha dejado la puerta abierta a su alianza con un nuevo socio, el director de Sportium descarta una asociación entre las filiales de Cirsa y Codere. "No, porque estamos muy satisfechos con nuestros planes de desarrollo", justifica. "Hemos ido muy rápido, porque en un año tenemos 70 locales y en 2009 llegaremos a 100", explica Eljarrat.

El responsable de Sportium no desvela el coste del lanzamiento de la red de apuestas, pero señala que poner en marcha un local conlleva una inversión de entre 100.000 y 150.000 euros, de manera que Sportium ha realizado una inversión en puntos de venta de entre siete y 10,5 millones.

La final de la Liga de Campeones movió 10.000 operaciones de entre 5 y 10 euros

Eljarrat asume que los costes de lanzamiento del negocio hacen que no sea rentable a corto plazo. "Es un negocio difícil, como todos los que empiezan de cero y que además es intensivo en inversión", afirma. "Nuestra perspectiva es de largo plazo, nuestros accionistas tienen vocación de permanencia". "No puedo dar una fecha, pero lo tenemos a la vista, en menos de tres años, pero todo depende de cómo llevemos las aperturas", asume.

Detrás de la falta de desarrollo del sector están, en gran medida, las reticencias de las comunidades autónomas para dotarlo de una regulación que por ahora sólo existe en Madrid y en el País Vasco. "Nuestra vocación es nacional, pero las comunidades, que son las que regulan el juego, se lo están pensando, quizás por desconocimiento", asegura. Cómo argumento para tratar de convencer al resto de autonomías, Eljarrat pone de relieve el aporte fiscal, en concreto el 10% sobre el margen, es decir, restando el importe de los premios. En su primer año de vida, Sportium ha entregado premios por valor de 25 millones de euros. En cuanto a las apuestas medias, éstas suelen estar entre cinco y diez euros y, por ejemplo, un partido como la final de la Liga de Campeones conlleva cerca de 10.000 operaciones.

Una victoria del Barça poco rentable

Que el Barça ganara la Liga de Campeones no ha sido una buena noticia para todos. "Desde el punto de vista de Sportium nos habría salido más rentable que ganara el Manchester o incluso que empataran", reconoce Eljarrat. "Somos como una empresa de seguros, donde las pólizas tienen que ser suficientes para pagar", explica. Es decir, las cadenas de apuestas ven los grandes acontecimientos deportivos como el gran gancho para captar clientes, pero al mismo tiempo cruzan los dedos para que no se cumplan los pronósticos.

Pero no sólo con los resultados añaden clientes a su cartera de jugadores. Excluyendo conceptos sensibles, como la política, las apuestas pueden centrarse en cualquier temática: desde quién ganará un concurso de televisión como OT o Gran Hermano a cuál será la sede de los Juegos Olímpicos de 2016. Y, en esa apuesta, Madrid no sale como ciudad vencedora, sino todo lo contrario.