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Los seguros de consejeros y altos directivos se disparan con la crisis

De ser un extra, a convertirse en una necesidad. Las pólizas por responsabilidad se han duplicado en sólo 24 meses.

Los seguros de consejeros y altos directivos se disparan con la crisis
Los seguros de consejeros y altos directivos se disparan con la crisis

El seguro de responsabilidad civil de consejeros y directivos, más conocido por su acrónimo inglés D&O (Director & Officers), ha dejado de ser una moda para convertirse en una necesidad. La crisis financiera ha disparado los concursos de acreedores, los expedientes de regulación de empleo y las modificaciones de contratos de trabajo, y los damnificados, fundamentalmente accionistas y empleados, han colocado en el punto de mira de sus reclamaciones a consejeros y directivos.

Este seguro de responsabilidad civil, que tradicionalmente alardeaba de una siniestralidad casi inexistente, se ha convertido hoy en una póliza de alto riesgo. Así, los concursos de acreedores han dado lugar a un incremento de casi un 100% en el número de incidentes notificados.

"En los próximos meses, tal y como se ha podido constatar a la largo de 2008, el número de notificaciones ad cautélam como consecuencia de la presentación de concursos de acreedores seguirá creciendo; éstos serán, junto a los ERE, la principal causa de siniestralidad en términos generales", anunció ayer José María Elguero, subdirector del departamento de Riesgos Financieros y Profesionales de Marsh, durante la presentación del II Estudio sobre el Mercado Español de Seguros de Responsabilidad Civil de D&O, patrocinado por Davies Arnold Cooper.

¿Cuánto crecerá? "Hoy ronda de media el 17,30%, pero todo hace prever un aumento espectacular del número de reclamaciones. Los datos que manejamos no permiten estimar que las notificaciones aumentarán un 40%, aunque de éstas, lo habitual, es que sólo un 30% terminen convirtiéndose en siniestros", señala José María Elguero.

El riesgo de reclamaciones traerá aparejada un alza de los precios. Las primas del seguro D&O habían experimentado claras reducciones desde el año 2003, más acentuadas en 2005 y 2006, como consecuencia de un buen comportamiento de los siniestros y la competencia entre aseguradoras. Mientras que en 2006 la prima media del mercado estaba en los 12.760 euros, en 2009 bajó a 7.630 euros. "Pero esto se ha terminado. Si hace un año contratar una cobertura de un millón de euros resultaba más barato que suscribir un seguro de automóvil, en 2010 el alza será obligatoria" Las primas crecerán una media del 30%", opina Elguero.

Los expertos dan por concluida otra tendencia de mercado: en los tres últimos años era habitual negociar acuerdos de larga duración (LTA), a dos o tres años, como forma de garantizar la continuidad del cliente en la cartera del asegurador en las mismas condiciones. No era una práctica generalizada, pero desde luego el alza de las primas va a convertirla en un asunto residual. En este contexto de crisis, nada hace pensar que las contrataciones vayan a estancarse, "al contrario, nuestra percepción es que seguirán creciendo a un ritmo de dos dígitos. No hay que olvidar que el Código de Comercio prolonga durante cuatro años la responsabilidad de un directivo aun cuando haya abandonado la empresa", dicen en Marsh.

A juicio de este bróker, líder en este mercado, las compañías que aún no han suscrito este tipo de pólizas, las incorporarán a su cartera de beneficios sociales, y las que ya las tienen de tiempo atrás aumentarán su cobertura. En los últimos dos años, el número de pólizas casi se ha duplicado, pasando de 7.798 en 2006 a 13.274 en 2008.

"Ni mucho menos es un mercado maduro. Aunque el 100% de las empresas del Ibex cuentan con este tipo de póliza, en las pymes no llega al 10%, lo que arroja un porcentaje medio del 8,5% sobre el total de las empresas", señala el autor del estudio. El mercado está liderado por cuatro compañías: AIG, Chubb, Zurich y Dual.

Los expertos creen que en 2009 las primas se encarecerán alrededor de un 30%

Un blindaje del patrimonio personal

El seguro D&O es una póliza de responsabilidad civil que protege el patrimonio personal de los consejeros, administradores y altos cargos sociales cuando por negligencia en la gestión éstos causan un perjuicio financiero a un tercero. No es nominal, o al menos, no tiene porqué serlo. De hecho, se da la circunstancia de que muchos directivos desconocen que su patrimonio está asegurado con una póliza de este tipo. Tampoco se suele comunicar a la Junta de Accionistas.

Este seguro está generalizado entre las compañías del Ibex y las sociedades anónimas cotizadas, entre otras cosas, porque suele ser una petición de los altos cargos. En las compañías medianas y en las sociedades anónimas no cotizadas la contratación empieza a ser habitual, sobre todo, cuando se trata de empresas familiares. En las pymes, todavía hay escasa percepción de riesgo y la suscripción apenas supera el 9%. Entre las coberturas cabe mencionar la indemnización por responsabilidad civil, las fianzas, la defensa jurídica, las malas prácticas de empleo (acoso, estrés, discriminación), los gastos de aval concursal y los daños punitivos y ejemplarizantes etc. Este tipo de seguros excluye el dolo y la mala fe, los beneficios o retribuciones ilícitas, los daños corporales, materiales y morales y la responsabilidad civil profesional. Al contratar, los expertos aconsejan tener en cuenta el valor de la capitalización bursátil de la empresa, su situación financiera, la capacidad del balance para asumir siniestros y la evolución siniestral del sector.

Pocos nombres

30 compañías suscriben seguros de responsabilidad civil para altos cargos. De ellas 11 son americanas y británicas y 19 son entidades generalistas. En España el liderazgo pertenece a AIG, Chubb, Zurich y Dual.

El volumen de primas a finales de 2008 en España era de 101'2 millones de euros. Las cinco primeras compañías del mercado acumulan 70 millones.

En total ahora mismo hay en España 13.274 pólizas suscritas. De ellas el 92,7% está en manos de siete compañías y el 63,7% en manos de dos. El resto del sector tiene menos de mil pólizas.

La siniestralidad media es del 17,30%, pero el 90% del riesgo está en manos de cuatro aseguradoras.

Los gastos de defensa jurídica consumen tres cuartas partes de los pagos realizados con cargo al seguro.