A fondo

El precio de un Tribunal europeo de patentes

Europa lleva décadas empeñada en abaratar el coste del registro de las patentes (hasta 11 veces superior al de EE UU) y en establecer un sistema jurisdiccional unificado para la resolución de los litigios sobre ese tipo de propiedad intelectual. El plan lleva años estancado. Pero el Consejo de ministros de Competitividad de la UE se reúne hoy en Bruselas y se espera un pequeño avance. Mínimo. Pero en una dirección que inquieta a algunos países, entre los que figura España, representada en la reunión por Teresa Santero, Secretaria General de Industria.

Los 27 quieren dar un primer y titubeante paso hacia la creación de un Tribunal internacional de patentes al margen de la UE pero con capacidad para dirimir incluso litigios privados dentro de cada Estada miembro. "No hay en todo el mundo un precedente de una institución similar", señala una fuente del Consejo.

La iniciativa es tan sorprendente que los ministros quieren consultar con el Tribunal de Justicia europeo si la creación de esa nuevo organismo internacional es compatible con el actual Tratado de la Unión Europea. Fuentes jurídicas subrayan que "en 50 años se ha utilizado muy pocas veces este tipo de consulta".

En las próximas semanas deberán negociarse los términos de la pregunta a los jueces, porque en función del planteamiento se puede limitar o ampliar el alcance de la respuesta. "Los países más partidarios del nuevo Tribunal", señalan fuentes de la negociación, "querrán que se pregunte lo mínimo. Los reacios tienen muchas más dudas jurídicas".

¿A qué obedecen tantas cautelas ante un proyecto que, en teoría, redundará en un abaratamiento de la protección de la propiedad intelectual en Europa?

La primera razón es obvia: para la creación del futuro Tribunal, Bruselas debe negociar un convenio internacional con países extracomunitarios como Suiza, Turquía o Noruega. Y "ese tipo de negociaciones", apunta una fuente diplomática, "cuesta mucho dinero y cuanto antes sepamos qué piensa el Tribunal de Luxemburgo, mejor".

Pero la preocupación financiera no terminará con la negociación del convenio. El nuevo organismo internacional con presencia en varios países entraña un coste en personal y funcionamiento que, según sus críticos, pone en duda las ventajas económicas de la reforma.

Los partidarios del Tribunal niegan ese riesgo. La República checa, presidencia semestral de la UE, presentará hoy a los ministros un informe que sitúa entre 148 y 289 millones de euros el ahorro que se conseguirá con la unificación de los litigios. La cifra procede de un estudio encargado por la Comisión Europea, partidaria del Tribunal internacional. Y permite al Gobierno checo concluir que "ese ahorro es cinco veces mayor que los costes operativos del futuro sistema centralizado de litigios". Es decir, que el nuevo Tribunal sólo costaría entre 30 y 60 millones de euros, unos montantes que parece demasiado bajos para un organismo tan especializado. El Tribunal europeo, que sólo opera en Luxemburgo, tiene un presupuesto para este año de casi 315 millones.

Pero al margen de la factura, algunos países temen las implicaciones institucionales. Irlanda, por ejemplo, ya ha advertido "por escrito", según fuentes del Consejo, que debería ratificar por referéndum su adhesión al Tribunal.

Otros temen sentar un precedente de "externalización" de competencias comunitarias. "No es normal que la UE promueva la creación de un organismo internacional sobre el que no tendrá un control directo", señala un veterano funcionario del Consejo.

España, aunque de momento no mantiene un actitud demasiado beligerante, también cree que "hay otras alternativas" que no son la externalización, según fuentes diplomáticas. Las mismas fuentes recuerdan que en materia de derecho de la competencia "Europa ha organizado su propio sistema, basado en los tribunales nacionales, sin necesidad de crear ninguna jurisdicción supranacional y, mucho menos, supracomunitaria".

El nuevo Tribunal también agita en España el fantasma del régimen lingüístico aplicable. "Habrá algunos casos en los que no se podrá utilizar el español", advierte una fuente diplomática. En concreto, según el borrador del Estatuto del nuevo Tribunal que maneja la Comisión Europea y al que ha tenido acceso CincoDías, las denuncias por validez o nulidad de la patente sólo podrán tramitarse en la unidad central de la nueva Corte, que trabajará en inglés, francés y alemán.

Sumadas todas estas complicaciones, quizá la factura del nuevo Tribunal sea demasiado elevada. Pero Bruselas siente la presión de las multinacionales, que reclaman una ventanilla judicial única para resolver sus conflictos sobre patentes en la UE. "Sólo Philips tiene más patentes europeas que toda España", dicen en el Consejo.