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A fondo
Análisis
Exposición didáctica de ideas, conjeturas o hipótesis, a partir de unos hechos de actualidad comprobados —no necesariamente del día— que se reflejan en el propio texto. Excluye los juicios de valor y se aproxima más al género de opinión, pero se diferencia de él en que no juzga ni pronostica, sino que sólo formula hipótesis, ofrece explicaciones argumentadas y pone en relación datos dispersos

Figueruelas, problemas y proyectos

La planta de General Motors en la localidad zaragozana de Figueruelas acaba de alcanzar los 10 millones de coches producidos en un contexto muy diferente al de efemérides anteriores. Tanto que las celebraciones han sido suprimidas, ajustándose a la drástica política de ahorro impuesta por la crisis.

La hemeroteca muestra, desde 1982, a primeras autoridades nacionales y locales sonrientes al volante de aquellos vehículos que marcaban hitos millonarios. Pero también los nuevos conductores han cambiado ahora la sonrisa por el gesto adusto y el anuncio de grandes inversiones por la solicitud de ayudas para evitar la quiebra. General Motors vive el invierno económico más crudo de su dilatada historia. Ya no es sinónimo del empleo seguro que se les suponía a sus empleados. El recientemente jubilado y protagonista sindical en Figueruelas, Fernando Bolea, solía decir que "quienes entraban en la fábrica pensaban que, salvo imprevistos, creían haber encontrado un empleo para toda la vida".

Ahora, el imprevisto ha tomado el cuerpo de una crisis sin precedentes. General Motors depende de sus bonistas privados para evitar el concurso de acreedores. Figueruelas defiende la segregación de Opel como fórmula para encarar el futuro en Europa. La cuestión estriba ahora en conocer si habrá nuevos accionistas y, en caso afirmativo, cuál será su perfil. Porque, de una u otra identidad, dependerá un mayor o menor impacto sobre el empleo.

La planta defiende que se segregue Opel de la matriz

General Motors tiene en Figueruelas la mejor de sus fábricas, la de mayor capacidad productiva y en la que se han comprometido inversiones millonarias. Ese conglomerado de intereses representa un buen activo para mantener la fábrica. También se cuenta con aliados importantes. El Gobierno autonómico está dispuesto a arrimar el hombro porque la planta representa más de la mitad de las exportaciones regionales y 30.000 empleos, por encima de 40.000 si se contabilizan los proveedores de fuera de Aragón. Además, la fábrica constituye un referente tecnológico, dentro del propio tejido industrial que ha ido creando .

A nadie se le pasa por la cabeza que la planta de Figueruelas pueda desaparecer. El cierre no entra ni en las peores pesadillas de los responsables políticos, de los trabajadores y de las decenas de empresarios proveedores. De ahí que en la planta aragonesa haya hoy tantas iniciativas y proyectos. Se intenta que la fábrica protagonice los coches del futuro. Para ello está en marcha la Fundación del Hidrógeno, arropada por grandes empresas nacionales e internacionales y se trabaja en la investigación y el desarrollo del coche eléctrico que dominará el futuro. La propia cubierta de la planta se ha transformado en una estación fotovoltaica. Paralela a la granizada de la crisis, Figueruelas vive su particular tormenta de ideas.

Ejecutivos y trabajadores están asimilando que la supervivencia no saldrá gratis. Se han implantado recortes en retribuciones y la tijera ha entrado a saco en costes y gastos. La crisis ha obligado al gigante automovilístico a ponerse de rodillas, aunque algunos defienden que esa no es la postura de los derrotados, sino de quienes, humildemente, asumen su condición para ser dignos de la ayuda que les permita enderezarse.

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