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Reunión

Solbes detecta un gran consenso entre EE UU y la UE en las medidas para recuperar la economía

El vicepresidente segundo del Gobierno y ministro de Economía, Pedro Solbes, se mostró hoy "satisfecho" por el "gran grado de consenso" que detectó entre Estados Unidos y la Unión Europea durante la reunión preparatoria de la cumbre del G20, que se celebra el próximo 2 de abril, con apuestas para restablecer la economía y reformar el sistema financiero.

En una rueda de prensa tras participar junto a los titulares de Finanzas del G20 y los presidentes de los bancos centrales en una cita convocada por el país anfitrión, Reino Unido, en la localidad inglesa de Horsham, Solbes consideró que el documento de trabajo en el que los participantes se comprometieron a "adoptar cualquier acción que sea necesaria" resultará "enormemente útil" para "acercar posiciones" y permitir a los jefes de Gobierno "concluir con un impulso adicional para avanzar al máximo en la resolución de la crisis".

Después de que la cita arrancase con las diferencias entre la apuesta de Washington por incrementar el gasto público y los estímulos fiscales para superar la recesión, frente a la reticencia de los europeos a aumentar nuevamente el endeudamiento, el vicepresidente segundo recordó que España "ya ha dicho que se ha hecho un gran esfuerzo" y condicionó cualquier decisión adicional a la eficacia probada de los paquetes adoptados hasta ahora.

"Si se demuestra que esos impulsos tienen un impacto positivo, estamos de acuerdo", declaró, si bien consideró que "de la reunión se puede salir satisfechos porque ha habido un gran grado de consenso para lo que es habitual en estos casos", con líneas comunes en ámbitos como la reforma del sistema financiero, en el que destacó el "gran recorrido" de Estados Unidos, y la posición compartida en la necesidad de ampliar las aportaciones al Fondo Monetario Internacional (FMI).

Al respecto, Solbes detectó que Europa y Estados Unidos "también se acercaron", si bien aclaró que, por el momento, no hay novedades respecto a la cifra inicialmente manejada de 250.000 millones de dólares, aunque asumió que podría incrementarse después de que Japón haya aportado ya 100.000 millones. "Es una decisión global, de cuánto corresponde a cada uno", explicó, para recordar que no se trata de dinero del contribuyente, sino de reservas de los bancos centrales que se pondrían a disposición del fondo.

Previsiones

No obstante, de mantenerse la cifra apuntada hasta ahora, España podría destinar 3.000 millones de dólares si la UE asumiese la mitad de los 150.000 millones restantes, debido a la cuota que le corresponde en Bruselas. "Aportaremos lo que tengamos que aportar en función de los criterios que se establezcan", dijo, si bien en el apartado de los estímulos fiscales insistió en que es preferible comprobar el resultado de los ya adoptados.

Así, recordó que "todos los países de la Unión Europea están de acuerdo en que se ha hecho un esfuerzo sin precedentes" y, frente a las posiciones favorables que reconoció en Estados Unidos o Reino Unido, subrayó que "el margen de maniobra es muy diferente según los países" y el impacto que las medidas han supuesto para la deuda pública.

Al respecto, advirtió de que la efectividad de la batería de actuaciones adoptadas hasta ahora "se vería mermada si no hay una buena estrategia de vuelta", una vez restablecida la estabilidad, y apuntó que, en casos como el de España, el esfuerzo fiscal ha sido de casi cinco puntos, "más de lo que solicitó el FMI". "Hay que intentar aplicar los mismos criterios a todos y que nadie tenga ventaja", aseveró.

Medidas adicionales

Con todo, asumió que, "constatado que pese a las medidas muchos países siguen teniendo dificultades, pueden ser necesarias nuevas acciones" que podrían pasar por asegurar activos dañados o comprarlos, como ha hecho Estados Unidos. "Lo que hemos hecho hoy ha sido asentar los principios que deberán guiar estas actuaciones de llevarse a cabo", puesto que es "fundamental para incrementar la confianza en el sistema y asegurar un juego competitivo justo y equilibrado".

Asimismo, en la reunión de hoy se estudiaron reformas adicionales para "evitar que esto ocurra en el futuro" e introducir fórmulas que permitan a las instituciones diferenciar entre los buenos y malos ciclos" y poder acumular reservas. Un objetivo defendido por España, que pidió "revisar riesgos y regular las entidades" para suministrar información, en la línea de avanzar en la cooperación internacional con la supervisión y los ejercicios de alerta temprana.

En este apartado, Solbes también destacó los resultados de la ampliación del Foro de Estabilidad Financiera para un nuevo grupo de países, en los que figura España, "puesto que consideraba razonable su presencia no sólo por su importancia económica, sino financiera, en la medida en que dispone de un sistema que la crisis ha mostrado con bases excelentes y que hoy por sus características tiene un papel transnacional muy relevante".

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