Entrevista: Eli Opper

'España debe darse cuenta de que la I+D será crucial tras la crisis'

El máximo responsable de la I+D en Israel tiene claro que los países y empresas que resistan la tentación de recortar las inversiones en investigación durante la crisis estarán mejor preparados para 'el día después'. Recomienda a España centrar sus esfuerzos en dos o tres sectores clave.

Eli Opper (Haifa, 1943) es el Científico Jefe de Israel desde 2002. Es decir, el responsable de gestionar la política de I+D del país líder en este tipo de inversiones. Visita España de la mano de la Embajada de Israel, Casa Sefarad y la Cámara de Comercio hispano-israelí para tratar de profundizar en la cooperación bilateral en investigación y desarrollo.

Israel es un referente en temas de I+D. ¿Qué fondos maneja?

Israel es el primer país del mundo, ya desde hace varios años, en gasto en I+D comercial. Invertimos cerca del 4,7% de nuestro PIB. Sólo hay otros cuatro países que sobrepasan la línea del 3% del PIB, que es la meta que se ha marcado la UE, como son Finlandia, Suecia, Japón y Corea. Por supuesto, también invertimos mucho en I+D de defensa, pero esto es algo sobre lo que nadie tiene cifras. Me gustaría recordar que la media actual que ha calculado la OCDE para la UE es de un 1,8% del PIB. Así que, la mayor parte de los países europeos están muy por debajo del objetivo de la UE y de Israel. En cuanto a las cifras concretas de inversión, creo que no son tan importantes como su peso sobre el PIB.

Pero, aproximadamente, ¿de qué montante estamos hablando?

Más o menos, nuestra inversión total en I+D comercial es de 25.000 millones de shekels, es decir, unos 4.700 millones de euros.

¿A qué proyectos y sectores dan prioridad?

Durante muchos años hemos seguido un modelo neutral. Es decir, no dábamos preferencia a ningún sector en particular. Así que, el liderazgo de Israel en alta tecnología se produjo de forma natural, sobre todo como resultado de nuestro excelente sistema militar. Sin embargo, desde hace 4 ó 5 años, analizamos cuáles son los desafíos reales de futuro y concluimos que hay sectores en los que debíamos hacer algo. El Gobierno se tenía que mojar. Así que decidimos destinar entre el 20% y el 30% de nuestro presupuesto a sectores catalogados como prioritarios, dejando el resto al libre mercado. Inicialmente, consideramos preferentes la biotecnología y la nanotecnología. Después, hemos incorporado la industria tradicional.

En un momento de crisis como el actual, ¿por qué un empresario debería invertir en I+D?

Hay que dejar claro que la crisis es mundial y nadie entiende bien qué esta sucediendo. Pero creo que la inversión en I+D es una de las soluciones a esta situación. Debemos prepararnos para el día después. Da igual cuánto dure la crisis, porque llegará un día en el que todo vuelva a funcionar y, entonces, el mundo será todavía más competitivo que en la actualidad. Así que, va a ser un deber invertir en I+D. Y el papel de los Gobiernos en este momento es crucial. Porque el sector privado está sometido a fuertes presiones y las grandes empresas analizan dónde cortar gastos. Y es fácil hacerlo en I+D, lo que sería un gran error. Pero la tentación está ahí. Sin embargo, quienes sean capaces de mantener sus inversiones en I+D serán los mejor situados para el futuro.

¿Qué puede aprender España de Israel en este campo?

España es un gran país. No estoy seguro de que tenga que aprender algo de Israel. La I+D en cada país debería adaptarse a los propios recursos. Israel, por ejemplo, no puede hacer lo mismo que EE UU. Y España tampoco tiene que imitar a Israel. Ahora bien, es obvio que debería invertir más en I+D. Es cierto que ahora hay problemas económicos, pero en algún momento terminarán y España debería darse cuenta de que invertir en I+D es crucial para estar preparado para ese momento. Además, el Gobierno debería seleccionar unos sectores preferentes y promover las inversiones en ellos. También tendría que invertir más en educación, en universidades… Pero esto es obvio, y supongo que España sabe lo que tiene que hacer.

¿Cómo es la cooperación con nuestro país y nuestras empresas?

Tenemos una buena colaboración con empresas españolas en el marco de programas europeos. Pero ahora queremos cerrar un nuevo acuerdo bilateral con España y, a nivel más regional, con la Comunidad de Madrid y con Barcelona, para fortalecer esta cooperación. Hay todavía mucho que hacer entre las empresas españolas e israelíes, y también a nivel de universidades. Hay suficientes áreas donde podríamos trabajar. Por ejemplo, España es mucho mejor que Israel en el sector de la automoción. E Israel puede aportar valor añadido en software, sistemas de control, etcétera.

'Si una gran idea no es exportable, no se apoya'

'En Israel existe un sistema serio, realmente metódico, para asignar los fondos de I+D. No es que yo decida quién sí y quién no recibe el dinero', aclara Eli Opper, cuya Oficina de Científico Jefe, con 70 expertos, depende del Ministerio de Industria Israelí. Este ingeniero informático, alto directivo durante 17 años del grupo público de armamento Rafael, explica que cada uno de los proyectos de I+D en su país está gestionado por un grupo de expertos y por un comité director, compuesto por personal de la Administración y del Gobierno, que es quien toma la decisión final sobre cómo se asigna el dinero. 'Tenemos una ley especial sobre I+D y, para algunos de los programas, contamos incluso con una lista de criterios que respetar. El mayor programa, llamado R&D Fund, que se lleva entre el 60% y el 70% de nuestro presupuesto, debe gestionarse conforme a unos criterios que han sido aprobados por nuestro Parlamento', detalla. A la hora de decidir si se apoya un programa, el elemento que se valora más es el componente de innovación tecnológica. También hay otros aspectos que se toman en cuenta, como la gestión de las empresas que optan a los fondos o los posibles mercados de futuro del proyecto. 'Si alguien viene a nosotros con una gran idea pero no tiene potencial para la exportación, no lo apoyamos. Entiendo que en España sea diferente. Con una población de más de 40 millones de personas, uno puede tener una gran idea y hacer mucho dinero sólo con el mercado nacional. Pero en Israel no existe esta oportunidad', concluye.