Crisis de la industria

Bruselas acepta que las ayudas de Francia al automóvil no son proteccionistas

La Comisión Europea aceptó hoy las garantías ofrecidas por Francia de que su plan de ayuda al sector del automóvil, dotado con 6.000 millones de euros en créditos blandos, no contiene medidas proteccionistas.

El Ejecutivo comunitario había pedido aclaraciones a París por considerar que algunas de las condiciones que el plan imponía a los fabricantes para recibir fondos, especialmente la obligación de no cerrar centros de producción en Francia, podrían vulnerar la legislación comunitaria.

El secretario de Estado francés de Industria, Luc Chatel, envió este sábado una carta a la comisaria de Competencia, Neelie Kroes, en el que las autoridades francesas se comprometen a no poner en práctica ninguna medida de ayuda al sector del automóvil que contravenga los principios del mercado interior, según informó el Ejecutivo comunitario en un comunicado.

Sin condiciones sobre la localización de las fábricas

En particular, Francia aseguró a la Comisión que los acuerdos del Gobierno con los fabricantes sobre los créditos no contendrán ninguna condición respecto a la localización de sus actividades o a la obligación de comprar de forma prioritaria a proveedores instalados en Francia.

La comisaria de Competencia se declaró "satisfecha por las garantías presentadas por las autoridades francesas sobre la ausencia de medidas proteccionistas en el plan de ayuda al sector del automóvil". "Era importante que la Comisión eliminara cualquier ambigüedad en este caso porque Europa no puede permitirse un retorno al proteccionismo y a sus consecuencias negativas sobre el empleo a nivel europeo", resaltó Kroes.

En todo caso, el Ejecutivo comunitario anunció que seguirá "atentamente" la puesta en práctica de este plan.

Desde que Francia anunció su plan de ayuda al sector del automóvil el pasado 9 de febrero éste ha sido objeto de polémica en la UE. La presidencia checa lo tachó de proteccionista porque el presidente francés, Nicolas Sarkozy, dijo que no quería que el apoyo sirviera para que los fabricantes se fueran a República Checa. Y el Ejecutivo comunitario expresó su "preocupación" por el plan, algo que no gustó al Gobierno galo, que desde el principio aseguró que no había proteccionismo.

Bruselas también ha pedido aclaraciones sobre los planes español e italiano de ayuda al automóvil.