Operaciones bursátiles

Jérôme Kerviel dice que Société Générale le 'animó' a "hacer tonterías"

El 18 de enero de 2008 el segundo banco francés, Société Générale, anunciaba haber sido víctima de un escandaloso fraude por valor de 4.900 millones de euros provocado por las posiciones de riesgo asumidas por uno de sus operadores, el joven Jérôme Kerviel.

Jerome Kerviel
Jerome Kerviel

Ahora que la instrucción del caso está a punto de finalizar Kerviel, 32 años, da su versión de los hechos en su primera entrevista, concedida a la emisora RTL, un año después de haber protagonizado portadas de medios de comunicación de todo el mundo, pasado 35 días de detención provisional en la cárcel parisina de la Santé y a la espera de comparecer en un ante el Tribunal Correccional.

"Hay muchas cosas que se han dicho, que se han escrito, que son completamente falsas sobre la historia, sobre mí, sobre mi vida. Que soy un terrorista, que soy un autista, que avancé sólo en los sistemas de manera imperceptible", relata.

Preguntado sobre sus motivaciones asegura "no haber cogido un céntimo en esta historia". "Nunca robé nada, no quise jugar", añade el operador bursátil, acusado de abuso de confianza, falsedad e intromisión en una sistema automatizado de datos.

Además, cree que sus superiores tienen una gran responsabilidad. "Hice tonterías, lo reconozco. Pero todas esas tonterías sólo las hice porque mi banco me animaba a hacerlas. *Creéis, sinceramente, que una operación de 15.000 millones de euros pasa inadvertida y que el banco no se hace ninguna pregunta?", se cuestiona. "Yo no me escondía -continúa-. Estaba en el medio del despacho y todo el mundo veía lo que hacía".

Aunque en una de sus declaraciones ante la Brigada financiera Kerviel había justificado su actuación para hacer ganar dinero al banco y ser un "operador excepcional", hoy rectifica y señala que su objetivo no era en absoluto brillar más que el resto de los 'brokers'.

"Me dejé arrastrar hacia una espiral autoalimentada en la que mis superiores ponían aceite para que girara a toda máquina. Me hubiera gustado que alguien me hubiera dicho: `Deja tus tonterías, acabarás mal!", confiesa Kerviel, que vivió jornadas en las que llegó a ganar incluso un millón de euros, cuando un buen día para un operador está en los 40.000 ó 50.000 euros.

En cuanto a la forma en la que se ha desarrollado la instrucción, dice tener la sensación de que Société Générale "sujeta los hilos de la investigación" pero anuncia que él continuará "luchando". "Mi padre me ha transmitido una cosa, su nombre. Ha sido ensuciado durante este asunto y sólo tengo una idea en la cabeza: hacer brillar la verdad".

Describe como una "experiencia horrible" su paso por la prisión y quiere, cuando termine todo este asunto, "anonimato, paz y vivir tranquilo". "Siempre he sido 'Mister Nobody' y espero volver a serlo rápidamente", concluye.