Remuneración al accionista

La crisis pone en jaque el dividendo de la banca

BBVA ha sido el primero en anunciar un recorte y el resto de entidades avanza que su remuneración al accionista tendrá que ajustarse a un beneficio en descenso.

La banca española ha empezado a tomar drásticas medidas para afrontar una crisis profunda y duradera. Prefiere sacrificar parte de su beneficio, reducir la retribución a los accionistas y reforzar su capital mediante la emisión de preferentes o incluso ampliaciones antes que agotar de golpe el colchón de las provisiones genéricas, un salvoconducto que le puede permitir salir ilesa de la tormenta pero sólo si se gestiona con la suficiente prudencia. Conocido el auténtico calibre de la crisis, las entidades financieras ya se han resignado a que, al menos durante un periodo de dos años, tendrán que presentar a los mercados un descenso de sus resultados y convencer a los accionistas de que la merma del dividendo es el menor de los males posibles. De momento, el primer año de la crisis se cierra con una caída del beneficio atribuido del 30,28% en Bankinter, 18,1% en BBVA, del 16,8% en Popular, Sabadell del 13,9% y Santander del 2%. Sólo Banesto ha aumentado sus ganancias un 2%.

A pesar de este desolador panorama y a diferencia de muchas entidades europeas y estadounidenses, la banca española todavía no ha caído por el precipicio de las quiebras ni de las nacionalizaciones. Ni siquiera de las pérdidas. Los bancos españoles son los que más dinero ganan de la zona euro, con Santander a la cabeza. Además, por el momento no han sido necesarias las inyecciones de capital público, a pesar de que el Gobierno ha reconocido recientemente que se recurriría a esta medida llegado el caso.

BBVA ha sido el primero en trasladar a su política de dividendos el impacto de unas menores ganancias. Ha recortado el dividendo en un 16%, con la variante de que el pago complementario con cargo a los resultados del pasado año no será en metálico sino con acciones de la autocartera de la entidad. Con el recorte del dividendo, BBVA ha dado prioridad por tanto al reforzamiento de su solvencia -sin recurrir a una ampliación de capital y su consiguiente efecto dilutivo en el beneficio por acción- aunque sacrificando el mantenimiento del reparto de dividendo en los mismos niveles previos al estallido de la crisis. En cambio, su rival Santander, anunciaba el mismo día -y casi a la misma hora- un pago de dividendo por acción equivalente al de 2007 y ello a pesar de haber ampliado capital y de haber elevado su número de acciones en un 18%. En noviembre, el banco que preside Emilio Botín amplió capital por 7.200 millones.

'Santander parte de una base de capital más amplia. Y BBVA de una situación más ajustada. Ninguna de las dos decisiones en criticable', tercia de forma salomónica un analista que prefiere guardar el anonimato. 'Santander ha resuelto gran parte de la presión que ejercía el mercado respecto a sus ratios de capital. Pero pensamos que BBVA, aún no', opina en cambio Ignacio Ulargui, analista de ING Financial Markets. En definitiva, Santander y BBVA son exponentes del desafío que la actual crisis plantea a la banca: ¿qué hacer con la retribución a los accionistas cuando hay menos beneficio para repartir?

El origen de la actual crisis financiera está en el grave deterioro de la solvencia bancaria. Presentar unos ratios de capital adecuados es garantía de supervivencia y para lograrlo en un momento en que el beneficio desciende o se refuerzan los recursos propios con alternativas como las ventas de activos o las ampliaciones de capital o, en una actitud mucho más conservadora, se recorta el dividendo. Otra opción es recurrir a las emisiones de preferentes, una alternativa que ya ha utilizado BBVA, que a finales de diciembre colocó 1.000 millones en este instrumento. Sabadell y Popular tienen en marcha operaciones similares.

'Por una estricta política de prudencia, los dividendos de la banca deberían caer en 2009, aunque muchas entidades estén anunciando que prevén mantener sus beneficios en línea con 2008 y, con ello, la retribución al accionista', afirma un analista de un banco extranjero. Como ha demostrado el agitado curso de los acontecimientos de 2008, los bandazos de la crisis son imprevisibles y de una profundidad difícil de calcular. En el tercer trimestre pasado, la banca española aún consiguió evitar la caída de beneficios, a pesar de que la morosidad se multiplicaba, con suspensiones de pagos como la de Martinsa Fadesa, arrolladoras para la cartera crediticia de entidades como Popular. Y en el cuarto trimestre, la estafa de Madoff ha venido a recortar 500 millones de la cuenta de resultados de Santander y otros 300 millones de la de BBVA.

Las previsiones se hacen por tanto con pies de plomo aunque también con la certeza de que la crisis traerá menores beneficios y, previsiblemente, menores dividendos. De hecho, el horizonte de este año y el próximo está definido por un elemento determinante para la cuenta de resultados, el aumento de la morosidad. No en vano, la economía española ha entrado oficialmente en recesión, una situación que, en opinión del FMI, se prolongará durante este año y el próximo. Y mientras el mercado inmobiliario, destinatario predilecto del crédito bancario en los últimos años, siga paralizado -algunos estudios cifran en un millón el stock de viviendas por vender-, la morosidad irá en aumento.

En Banco Sabadell, la tasa de morosidad ha pasado del 0,47% al 2,35% al cierre de 2008 y la entidad prevé que crezca al 4,5% en este año, en cualquier caso por debajo de la media del sector. Aun así, el banco asegura que tiene capacidad para ofrecer un crecimiento de beneficios estable en 2009 y 2010, que haría posible por tanto el mantenimiento del dividendo. Bankinter reconoció en su presentación de resultados que será difícil lograr este año un beneficio similar al de 2008 y BBVA ha avanzado que su pay out -porcentaje de beneficios que se destinan al pago de dividendo- caerá este año del 37% al 30%. Antes de la crisis, la mitad del beneficio del banco iba al dividendo. Y en 2009, será apenas un tercio. Por su parte, Popular mantendrá sin cambios el pay out pero reconoce que habrá 'moderación del dividendo por la moderación del beneficio'. Los analistas, de hecho, apuntan que Popular, Bankinter y Pastor tendrán muy complicado este ejercicio evitar una merma de la remuneración a sus accionistas.

Derrumbe de las cotizaciones

'A pesar de reducir la retribución al accionista, BBVA sigue teniendo una rentabilidad por dividendo del 5,5%, aún muy elevada en el contexto del sector bancario', defiende Diego Barrón, analista de Fortis. La rentabilidad por dividendo es de hecho el pírrico consuelo que le está quedando al accionista bancario ante el continuado derrumbe de la cotización. Y todos los bancos españoles aseguran en estos momentos que no van a recurrir a las ampliaciones de capital, capaces de derrumbar aún más la mermada capitalización bursátil del sector.

Hay otros recursos con los que fabricar una cuenta de resultados en la que, pese a la debilidad del negocio clásico bancario, se gane lo bastante como para mantener el dividendo. Quedan los beneficios extraordinarios de la venta de activos pero, sobre todo, el millonario colchón de las provisiones genéricas, que la banca fue dotando en los años de vacas gordas por exigencia del Banco de España. La banca puede ahora echar mano de ese recurso, abrir las compuertas de las provisiones genéricas y suavizar por tanto el impacto del alza de la morosidad en la cuenta de resultados.

La clave está en que su cuantía sea suficiente como para prolongar su efecto benéfico mientras dure la crisis. En opinión de Arturo de Frías, analista de Dresdner Kleinwort, 'bancos y reguladores estarán menos interesados en proteger en 2009 los resultados y harán lo posible por asegurarse de que la provisión genérica dure al menos hasta finales de 2010'. Es decir, habrá que dosificar la provisión, aun a riesgo de presentar una mayor caída de beneficios.

Lejos de recurrir a este colchón, Bankinter aún se ha permitido el lujo de destinar a lo largo de 2008 otros 55 millones de euros a la provisión genérica. BBVA ha liberado 300 millones de esa provisión, de la que todavía le quedan 4.547 millones. 'Aún queda por saber qué cantidad va a pasar Santander por la cuenta de resultados de 2008', explica un analista. Sabadell todavía mantiene intacta su provisión genérica, de 1.170 millones, gracias a que ha destinado a dotaciones extraordinarias las plusvalías obtenidas en 2008, por 604 millones. Y Popular también ha preferido preservar la provisión genérica. Ha realizado una provisión voluntaria de 189 millones que ha provocado una caída en el beneficio neto del 16,8% y sin la que la ganancia neta habría subido el 6,4%. Y conserva un colchón de provisiones genéricas para encarar la recesión de 1.296 millones.

Los analistas coinciden en que el panorama se complicará especialmente para los bancos medianos, con una mayor exposición al mercado inmobiliario. La mayor diversificación geográfica y de negocio ayuda a los grandes, si bien la dimensión planetaria de la crisis no deja libre a ningún mercado. 'Los tres mercados clave en que opera BBVA -México, España y Estados Unidos- es probable que entren en recesión en 2009 y la capacidad del banco para generar beneficios se ha reducido', apunta Credit Suisse. Sin duda, la crisis bancaria, dentro y fuera de España, sigue viva.

Las cajas se resisten a las fusiones

Hasta ahora, las cajas de ahorros se han resistido a las fusiones. Sin embargo, los expertos consideran que serán las más afectadas por la crisis debido a su fuerte exposición al sector inmobiliario, lo que supondrá un elemento de presión añadido para que se retomen los planes de unir varias entidades de la misma región. Los analistas dan por hecho que muchas entidades del sector, integrado por 45 cajas, serán las que registren los peores ratios de morosidad y auguran que algunas rebasarán la peligrosa cota del 5% este mismo año. Como vacuna, los expertos opinan que, al igual que la banca optará por recortar la retribución al accionista, las cajas pueden echar mano de su obra social y reducir esta partida para fortalecer sus balances. La normativa establece que no pueden destinar más de un máximo del 50% de su beneficio a obra social, pero no se establecen exigencias sobre un mínimo. También afirman que son las principales candidatas a recibir una inyección de fondos del Estado, aunque esta medida provocaría la inmediata reacción de los bancos, que desde hace tiempo acusan a las cajas de competir con ventaja.

Sólo La Caixa ha presentado sus cuentas, aunque éstas no se pueden extrapolar al conjunto de un sector tan heterogéneo. Tiene una morosidad del 0,55% y una cobertura del 66% de sus créditos. Este lunes las presentará Caja Madrid. La CAM, por su parte, ha aprobado la primera remuneración de sus cuotas participativas, que será de 0,043 euros por título.