Motor

París aportará más de 5.000 millones euros al automóvil, con condiciones

Francia inyectará entre 5.000 y 6.000 millones de euros en su industria del automóvil, pero exige que los fabricantes mantengan sus plantas de producción en el país, afirmó hoy el primer ministro galo, François Fillon, en un encuentro que agrupa a todos los agentes del sector en Francia.

La "respuesta masiva" del Estado francés en apoyo de su industria automovilística, que da trabajo al diez por ciento de la población activa del país, requiere medidas ejemplares por parte de los fabricantes, como "contrapartida" a las ayudas públicas, aseguró Fillon, quien considera además que el esfuerzo debe adaptarse a "cada escalón de la cadena" del sector.

El Gobierno está dispuesto a "no dejar caer la industria del automóvil", pero quiere que a cambio, ésta dé pruebas de "gran responsabilidad", afirmó el primer ministro, quien recordó que las nuevas medidas complementan a las que ya se aprobaron.

Entre estas destacan el plan de 400 millones de euros para el desarrollo de vehículos limpios o la creación de un fondo de inversión estratégico para el sector de 300 millones de euros y la prima de 1.000 euros por desguace, para incentivar el consumo.

Por su parte, el presidente de Renault, Carlos Ghosn, afirmó que su grupo está dispuesto a "mantener sus activos en Francia, el país de sus raíces y de su cultura", pero insistió en que "es imperativo reaccionar rápido para asegurar la supervivencia de la industria del automóvil francesa y europea".

Ghosn, que representa también a la Asociación de Fabricantes Europeos de Automóviles (ACEA), declaró que "el conjunto de disposiciones" de apoyo al sector tomadas por los diferentes países europeos se quedan cortas para permitir a esa industria "atravesar la crisis" ya que, a su juicio, el total de las ayudas acordadas "no está a todavía a la altura de las necesidades elementales de la industria".

En el dramático dibujo del sector que hizo el responsable de Renault,la industria del automóvil perderá entre 150.00 y 200.000 empleos en Europa en 2009, según las previsiones de la ACEA, que estima que la producción caerá entre el 15 y el 20% este año, con respecto a 2008.

Para el caso concreto de Francia, propuso la supresión de la "tasa profesional", impuesto que, según Ghosn, hace a la industria automovilística menos competitiva que en los países de Europa del Este.

El presidente de Renault cifró en 1.400 euros la diferencia en el coste de un coche producido en Francia y uno producido en Europa del Este (aproximadamente el 12% del precio del vehículo) y afirmó que 1.000 euros se corresponden con la tasa profesional y las cargas sociales mientras que 400 euros están ligados a los costes de la mano de obra.

El vicepresidente de la Comisión Europea (CE), Gunter Verheugen, intervino también en la apertura de un encuentro que reúne a más de mil representantes del sector en Francia y que debe servir para trazar las líneas de un nuevo plan de salvamento francés que se espera anuncie próximamente el jefe de Estado, Nicolas Sarkozy.

Verheugen afirmó que la intervención estatal para rescatar a un sector profundamente tocado por la crisis, debido a la caída de la financiación bancaria y a la contracción del consumo, está "justificada y es indispensable", aunque llamó a que esas medidas no aporten ventajas competitivas a unos Estados miembros de la Unión Europea (UE).

Aunque dijo que todos los miembros de la UE tienen voluntad de coordinarse para rescatar al sector, el vicepresidente de la CE estuvo cauto a la hora de apoyar un plan conjunto europeo de ayuda a la industria automovilística, como querría Francia, y prefirió esperar a que la nueva administración estadounidense haga el primer movimiento.

Envió, además, el mensaje de que contactará con Whasington para asegurarse de que las ayudas americanas son compatibles con las reglas de la "Organización Mundial del Comercio".

Verheugen abogó por acelerar los mecanismos que rigen el Banco Europeo de Inversiones (BEI) y respaldó al brazo financiero de la Comisión Europea como el instrumento para enfrentarse a la crisis, además de llevar a cabo esfuerzos coordinados para estimular la demanda.