Inmobiliario

Martinsa presenta un plan para liquidar su deuda en ocho años

Martinsa Fadesa presentó ayer en el Juzgado de lo Mercantil de La Coruña su propuesta de convenio de acreedores, que plantea la liquidación sin quita alguna de todas sus deudas en un plazo de ocho años a cambio de no pagar prácticamente nada hasta 2012.

Los gestores de Martinsa Fadesa están convencidos de que pueden garantizar la viabilidad futura de la compañía y liquidar la totalidad de sus deudas pendientes en un plazo no superior a ocho años si los acreedores muestran un poco de paciencia a la hora de cobrar.

Así se desprende de la propuesta de convenio de acreedores presentada ayer en el registro de entrada del Juzgado de lo Mercantil de La Coruña por el equipo directivo de la inmobiliaria.

En términos generales, la propuesta de convenio, elaborada con el asesoramiento de Deloitte y pendiente del preceptivo informe por parte de los administradores concursales, compromete el pago íntegro de las cantidades que adeuda la inmobiliaria (7.005 millones de euros, según el informe concursal) antes de 2017, sin quita alguna.

Como contrapartida, Martinsa pide a sus acreedores un periodo de gracia de tres años para estabilizar el negocio de la compañía y empezar a pagar. Según el calendario diseñado por el equipo de Fernando Martín, la inmobiliaria no realizaría pago alguno hasta mediados de 2010 y sólo tendría la obligación de cancelar pasivo por valor de 200 millones antes de abril de 2012. Desde ese momento y hasta 2017, la firma ejecutaría regularmente pagos anuales hasta cancelar todas sus deudas.

Plan de venta de activos

Este calendario afectaría también al pago de los intereses. El primer abono se ejecutaría en 2012 y hasta esa fecha los intereses devengados se capitalizarán.

El primer año el tipo de interés sería del 3,27%; el siguiente y hasta 2014, del euríbor más 0,5%; y de ahí hasta el final se iría incrementando el tipo en función de determinadas variables, pero cerca de las referencias anteriores, nunca en los niveles firmados en los acuerdos de refinanciación con las entidades financieras.

La liquidez necesaria para hacer frente a los pagos se obtendría del funcionamiento normal del negocio y de un plan de venta de activos, cuyos objetivos la compañía no quiso detallar ayer. La firma sí aclaró que se venderá suelo finalista (listo para urbanizar sin necesidad de recalificación), suelo en el extranjero y promociones, que la inmobiliaria no descarta colocar entre la banca acreedora.

Martinsa destacó ayer que los primeros acreedores en cobrar serán los compradores que hayan tenido problemas con sus pisos.

Evitar el impacto negativo del 'parón concursal'

'Queremos mandar una señal de confianza a nuestros clientes para que perciban que Martinsa es viable'. Desde la compañía se estimaba como 'absolutamente necesario' el realizar lo antes posible una propuesta de convenio de acreedores para evitar que el lento calendario del proceso concursal pusiera en peligro la viabilidad de la firma.

El razonamiento que traslada la inmobiliaria de Fernando Martín es el siguiente: con una solución encima de la mesa la posibilidad de que el mercado compre pisos de Martinsa aumenta. 'Ni siquiera hemos querido desprendernos de nuestros suelos más valiosos, porque el futuro de la compañía pasa por el aprovechamiento de esos desarrollos. Venderemos suelo en el extranjero y aquel que ya sea urbanizable y, por tanto, poco revalorizable', explicaban ayer en la inmobiliaria.

El fondo del plan es enviar al mercado el mensaje de que Martinsa está viva. Porque la solución del convenio de acreedores puede tardar varios meses. El juez del caso dispone de cinco días hábiles para admitir a trámite la propuesta de la inmobiliaria y, luego, los administradores concursales tendrán diez días para dar su visto bueno y abrir, en tal caso, la opción de que los acreedores se vayan sumando al convenio.

Sin embargo, esta aparentemente rápida sucesión de acontecimientos que debería desembocar en una junta de acreedores que decidiese en un plazo no superior a tres meses si se acepta o no el convenio, está condicionada por las fases pendientes del llamado procedimiento común.

Y es que el convenio no podrá aceptarse o rechazarse de forma definitiva hasta que el juez no haya analizado al detalle todas las alegaciones que los acreedores hayan presentado al balance realizado por la administración concursal. El plazo para estas alegaciones vence el próximo 13 de enero y el estudio de éstas puede durar meses.

Caja Madrid y La Caixa dan su apoyo al convenio de Martín

La ley especifica que la empresa que esté en concurso necesitará del respaldo explícito de los representantes del 50% de su masa pasiva para sacar adelante un convenio de acreedores, que, de hecho, supone la única alternativa a la liquidación de la compañía. Martinsa ya ha avanzado la mitad de ese camino, tras conseguir la adhesión a su propuesta de Caja Madrid y La Caixa, los dos principales acreedores de la inmobiliaria con un 23% de su pasivo total.

Martinsa dio por hecho ayer que 'en los próximos meses se irán adhiriendo otras entidades, fundamentalmente cajas de ahorro'. Si todas las cajas terminaran adhiriéndose a la propuesta, la inmobiliaria tendría el respaldo del 44% de la masa acreedora.