Transporte

Los autobuses se niegan a pagar más derechos de autor

Las patronales del sector del transporte de viajeros en autobús, Fenebus, Asintra y Anetra, han denunciado el convenio suscrito con las principales sociedades de gestión de derechos de autor para exigir la fijación de un canon único, que abarate una factura que se ha disparado hasta los 6.000 euros anuales por vehículo y que supone ya un coste superior a los 110 millones al sector.

Los autobuses se niegan a pagar más derechos de autor
Los autobuses se niegan a pagar más derechos de autor

Las empresas de autobuses han dicho basta. La proliferación de sociedades gestoras de derechos de autor de todo tipo de colectivos artísticos han terminado por disparar hasta los 6.000 euros por vehículo y año el canon al que las compañías tienen que hacer frente en concepto de derechos intelectuales y hasta los 110 millones la factura por dichos derechos para el sector, según una estimación realizada por Fenebús, una de las patronales más representativas.

Convertido ya en un problema económico, las principales patronales del sector del transporte por viajeros han decidido denunciar el convenio que mantienen con las sociedades de derechos de autor para fijar un canon único por todos los derechos que se desprendan de la reproducción en autobuses de películas y obras musicales, y evitar la presión constante de nuevas sociedades que exigen su parte de la tarta de los derechos intelectuales.

'Raro es el mes en que no recibimos una llamada o una carta de una sociedad que nos exige en nombre de sus asociados un canon por la reproducción de una película o de una pieza musical', se quejan en Fenebus. 'Si no son los autores, son los ejecutantes, o los intérpretes, o los directores... todos los meses hay alguno'.

El negocio de los derechos de autor

En 2000, cuando se suscribió el primer convenio con la SGAE (gestor de un repertorio de tres millones de piezas musicales) y las sociedades de intérpretes y ejecutantes (Aisge y AIE) el canon que abonaban las empresas de autobuses no llegaba a 1.500 euros y cubría toda la vida útil del vehículo (unos siete años). Esos poco más de 200 euros anuales se han convertido, ocho años después, en 6.000 al calor de la proliferación de sociedades que velan por los derechos de productores, estudios, directores, intérpretes, autores, etc.

De esas tres sociedades originales se ha pasado a una decena de plataformas que exigen pagos anuales por la reproducción de catálogos, que, en muchos casos, nunca muestran. 'Estamos convencidos de que nos cobran por obras que no están en sus catálogos', se quejan las patronales de autobuses, que han decidido pasar a la acción.

Han denunciado el convenio que vence mañana y no firmarán ningún otro hasta que no se establezca un canon único que abarate la factura que abonan por derechos de autor.

Espías y amenazas de 'apagón'

Pagar 6.000 euros anuales por vehículo para que los pasajeros vean una película o escuchen música no es asumible para las empresas de autobuses, que se han plantado ante las sociedades gestoras de derechos de autor. El verano pasado amenazaron con dejar de poner películas a sus viajeros para evitar el pago del canon y ahora han denunciado el convenio para establecer una cantidad fija, que congele el crecimiento del 3.000% experimentado por la factura de los derechos de autor desde 2000.

Desde las sociedades de derechos de autor dicen que se limitan a cumplir con la Ley de Propiedad Intelectual, aunque las empresas de autobuses dicen que esos límites se exceden. Fenebús ha denunciado la contratación de detectives privados que se infiltran en los pasajes por parte de la SGAE. Una práctica que, recientemente, le valió un multa de 60.100 euros impuesta por la Agencia de Protección de Datos por grabar sin autorización en un autobús.