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El déficit comercial crece sólo el 1% tras el declive importador

Toda circunstancia económica tiene su reverso de la moneda. Si durante los tres lustros de fuerte crecimiento económico España acumuló ingentes cantidades de déficit comercial, que han agravado su endeudamiento frente al mundo, la brusca caída de la actividad de los últimos meses está mejorando ese guarismo. Según las cifras publicadas ayer por el Ministerio de Industria, Turismo y Comercio, el desequilibrio comercial cayó un 28,6% en octubre frente al mismo mes del año anterior.

Esa fuerte bajada se debió al desplome de las importaciones, que se redujeron un 10,4% en términos interanuales. También las exportaciones cayeron, pero a un menor ritmo (-1%), lo que explica la mejora del déficit en la balanza de mercancías.

Si se toman en consideración los diez primeros meses del año, el desequilibrio comercial se acerca al estancamiento, con un aumento de apenas un 1%. Entre enero y octubre, las empresas españolas exportaron productos por valor de 160.753 millones de euros, un 6,7% más que en el mismo periodo del año anterior. En ese intervalo, las importaciones aumentaron un 4,7%, hasta 241.943 millones.

Atendiendo a las partidas concretas, las exportaciones de bienes de equipo y del sector del automóvil (los capítulos de mayor importancia) registran mínimos incrementos, del 1,1% y el 1,9%, respectivamente. Mejor funcionaron las ventas de alimentos y de productos químicos, con sendas alzas del 9,9%. El aumento de los precios de las materias primas en la primera parte del año explica que las exportaciones de productos energéticos crecieran un 54,3% frente a los diez primeros meses del año pasado.

Igualmente, las importaciones de energía aumentaron un espectacular 48,2%, y ya suponen la quinta parte del valor de las compras españolas al exterior. Mientras, la caída de la inversión productiva llevó a una disminución del 2,2% en las importaciones de bienes de equipo, y el desplome de las ventas de automóviles redujo un 14,5% sus compras al exterior.

Las exportaciones a la zona euro aumentaron un 5,2%, y las ajenas a la Unión Europea, un 10,2%.