Oportunidad

La industria carboquímica se prepara para la consolidación

El sector carboquímico europeo se prepara para acelerar su consolidación ante las oportunidades de compra que la crisis está abriendo a grupos como Koppers, de EE UU, o Himadri, de India.

La crisis financiera que mantiene paralizada la economía mundial no tiene por qué suponer únicamente una amenaza para las empresas. También abre oportunidades para que los grupos más robustos den un impulso a sus estrategias de expansión.

Uno de los sectores en el que se plantea esta situación es el de la industria carboquímica en Europa. 'La crisis acelerará la consolidación. Las grandes empresas tienen recursos, una voluntad muy clara de crecer y metálico', señala un analista con más de 30 años de experiencia en el sector.

La carboquímica es un subsector de la industria de química básica. Su principal actividad es la destilación de alquitrán para la obtención de productos como brea, naftalinas y aceites técnicos. Sus clientes son, básicamente, productores de aluminio y empresas de los sectores de la construcción y el automóvil. Es decir, los más afectados por la contracción de la demanda mundial. Una situación que se agrava por los recortes de producción acometidos por los principales grupos siderúrgicos, que son los que suministran el alquitrán.

La previsión es que, en 2009, los precios en la carboquímica se desplomen y la disponibilidad de alquitrán se reduzca un 30%.

La debilidad que provocará este contexto en empresas medianas y pequeñas facilitará la voracidad de los dos grandes del sector: el grupo estadounidense Koppers y el indio Himadri. Y su objetivo principal será Europa.

En la UE, el sector carboquímico cuenta con un volumen conjunto de negocio que rondará los 2.000 millones de euros este año y con actividad en ocho países, como España, Alemania, Dinamarca, Holanda, Polonia, República Checa, Bélgica e Inglaterra.

Koppers e Himadri están acometiendo programas de inversión de entre 500 y 1.000 millones de dólares (entre 374 y 748 millones de euros) para nuevos proyectos y compra de rivales que les permitan alcanzar una capacidad de destilación de entre uno y dos millones de toneladas de alquitrán al año.

Economías de escala

'Sólo con inversiones de este tamaño, aprovechando el factor de escala y con mejoras de productividad, este negocio podrá salir adelante', explican las fuentes consultadas, que recuerdan que proveedores y clientes del sector ya han acometido un proceso de consolidación mundial.

Koppers pretende reproducir en Europa la estrategia que le ha permitido reducir de cinco a uno el número de empresas del sector en Estados Unidos y Canadá. El grupo ya cuenta con plantas en Dinamarca y Reino Unido y quiere seguir creciendo en el continente, como demostró con el reciente intento de compra de la alemana Rütgers. En la misma línea, Himadri quiere ir más allá de India y China y poner un pie en Occidente. 'En 2009, habrá noticias', augura el experto.

Un futuro incierto en España

En España, la actividad carboquímica se concentra en dos empresas: Química del Nalón (IQN) y Bilbaína de Alquitranes (BASA).

La primera, controlada por el Grupo Orejas, cuenta con 250 empleados y facturó 99,7 millones de euros en 2007. BASA, por su lado, está en manos de la familia Navarro Villanueva, tiene unos 50 trabajadores y facturó 48,7 millones en 2007.

'Estas empresas son un anacronismo histórico, con instalaciones pequeñas y obsoletas y unas capacidades inferiores a las 200.000 toneladas. Están abocadas al cierre o a ser compradas', apunta el analista consultado. De hecho, la india Himadri trató de hacerse con IQN pero renunció a principios de año por el alto precio solicitado.

Desde IQN admiten que todavía no se puede valorar el impacto que tendrá la crisis en su futuro pero aseguran que mantienen las inversiones para ganar competitividad y aumentar y asegurar su presencia en los mercados globales.