La Unión Europea acuerda un estímulo fiscal del 1,5% del PIB
Alemania aceptó ayer en la cumbre europea que se celebra en Bruselas el plan de reactivación económica propuesto por la Comisión Europea. El acuerdo para que se inyecte el 1,5% del PIB en las economías de los países miembros fue anunciado anoche y el texto se conocerá hoy.
La canciller Angela Merkel moderó el tono de las críticas alemanas al plan europeo de reactivación económica nada más llegar a Bruselas. Y se mostró partidaria de que la UE ponga en marcha un estímulo fiscal conjunto de unos 2000.000 millones de euros o el 1,5% de la PIB europeo, aunque advirtió que Berlín, de momento, ya ha hecho todo el esfuerzo presupuestario que le corresponde.
A pesar de la aparente moderación de Merkel, el presidente de turno de la UE, Nicolas Sarkozy, dejó para la cena de líderes europeos el debate sobre el plan de rescate económico, finalmente aprobado. Y dedicó las primeras sesiones de trabajo al resto de asuntos pendientes.
La primera jornada de la cumbre, de hecho, avanzó a buen ritmo mientras los 27 líderes europeos se dedicaron a resolver los conflictos institucionales. Antes de las seis de la tarde, la presidencia francesa daba por zanjado el asunto de la ratificación del Tratado de Lisboa, bloqueada desde que el No a ese texto se impuso en un referéndum celebrado en junio en Irlanda.
Hungría reclama más fondos de los derechos de emisión para países del Este
Pero tras las letras llegaron los números. Y ahí el ritmo de negociación empezó a hacerse más pausado, a pesar de que Sarkozy no suele tolerar las disquisiciones interminables.
Pero el presidente francés tenía ayer varios frentes abiertos y en todos ellos había países dispuestos a amargarle una cumbre que, en teoría, debe poner broche final al semestre de la presidencia francesa. Para colmo, el imprevisible primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, llegó a la cita afirmando que era 'absurdo hablar de emisiones de CO2 cuando estamos atravesando una gran crisis'.
Pero ni siquiera las excentricidades del italiano frenaron a Sarkozy. Y la presidencia francesa, tras una sesión plenaria y una ronda de contactos bilaterales, esperaba presentar un texto de compromiso sobre la futura regulación del mercado de emisiones de CO2 antes de medianoche.
Al cierre de esta edición, Hungría era el principal obstáculo, porque reclamaba mayores fondos para los países del Este procedentes de las subastas de los derechos de emisiones. Pero Alemania y Polonia, que en las horas previas a la cumbre habían planteado las objeciones más graves, se daban por satisfechas con las propuestas francesas. Sarkozy, consciente de que Berlín era una pieza clave para su rompecabezas, mantuvo una reunión bilateral con Merkel antes de la cumbre para allanar el terreno.
Berlín consiguió, de todos modos, eximir a su industria pesada de acudir a la subasta de los derechos de emisiones. Y Varsovia lograba que el llamado fondo de solidaridad con los países del Este pasase del 10% de la recaudación de la subasta al 12%, y que ese 2% adicional fuese en gran parte para Polonia.
Con esos cambios, Sarkozy parecía al cierre de esta edición a punto de marcarse un triplete de despedida: desatasca la ratificación del Tratado de Lisboa; pacta la regulación del mercado de emisiones; y lanza el plan de reactivación económica. En el aire quedaba la duda sobre si el hat-trick del francés se ha conseguido a cambio de demasiadas concesiones en todos los puntos.
España salva cuatro escaños en la Eurocámara
España logró ayer ciertas garantías sobre el mantenimiento de los 54 escaños en el Parlamento europeo que le otorga el Tratado de Lisboa. Los líderes de la UE acordaron que las elecciones al Parlamento de junio de 2009 se harán en base al Tratado de Niza que otorga a España 50 parlamentarios (cuatro menos que en la actualidad). Pero se comprometieron a añadir 18 escaños (cuatro de ellos para España) tan pronto como entre en vigor Lisboa. Los 27 esperan que ese nuevo Tratado pueda aplicarse en 2010.El rocambolesco acuerdo forma parte de la oferta realizada por la UE a Irlanda para que ratifique de una vez por todas el Tratado de Lisboa. Los 27 ofrecen a Dublín la posibilidad de contar con un miembro de manera permanente en la Comisión Europea. Irlanda, como otros países, puede perder ese derecho si no ratifica Lisboa porque el actual Tratado obliga a que la próxima Comisión (en principio, noviembre de 2009) cuente con menos de 27 miembros.En cambio, con el nuevo Tratado la UE podrá volver al principio de un comisario por país. Irlanda es el único de socio del club que decidió someter la ratificación de Lisboa a referéndum. Y aunque los principales partidos políticos, salvo Sinn Fein, hicieron campaña a favor del Sí, el pueblo irlandés votó en contra en junio de este año. Ahora el Gobierno de Brian Cowen se ve en la tesitura de repetir la consulta, una humillación que no sufrieron Holanda ni Francia cuando rechazaron la Constitución europea. Para facilitar la tarea a Cowen, la UE garantizará a Irlanda que el nuevo Tratado no pone en peligro ni su fiscalidad ni sus leyes, como la que prohíbe el aborto.