Despidos

Kraft cerrará su planta de Mahón y recortará su plantilla en 215 empleados

Kraft Foods ha anunciado a lo largo del próximo año 2009 cerrará su planta de Mahón (Menorca), dedicada a la fabricación de 'Tranchettes' y quesos 'El Caserío', al tiempo que acometerá otras reestructuraciones de sus centros en España, que conllevarán una pérdida total de 215 puestos de trabajo.

En un comunicado, la compañía alimentaria justificó estas medidas por un problema de capacidad productiva en su red europea de fábricas de queso fundido, que genera un alto nivel de costes fijos, lo que, en el actual contexto económico, se ha convertido en una "amenaza para la competitividad" de sus productos.

El grupo afirmó que ha tratado de vender su planta de Mahón, pero ninguna de las conversaciones entabladas con varios grupos españoles e internacionales ha dado resultados favorables, por lo que se ve "obligada" a cerrarla en 2009, con la consiguiente pérdida de 163 puestos de trabajo.

Kraft trasladará la producción de queso fundido de este centro a Namur (Bélgica) y otra parte a su planta de Hospital de Orbigo (León). La estrategia de la compañía en esta categoría consiste en centrarse en sus principales marcas y en los segmentos de mercado más fuertes, así como en concentrar la producción en la planta belga, "tecnológicamente avanzada".

Más reestructuraciones

Además, el grupo acometerá otras reestructuraciones en los centros de Hospital de Orbigo (León) y Montornés del Vallés (Barcelona), que tendrán un impacto de 25 y 27 puestos de trabajo, respectivamente.

En concreto, la planta leonesa dejará de producir varios formatos de mayonesa con el fin de favorecer la rentabilidad de esta línea de productos, mientras que en la de Barcelona se optimizarán las líneas de producción y se especializará en postres en polvo y gelatina lista para comer.

Además, las estructuras organizativas de estas dos plantas se reducirán mediante la creación de unos servicios de gestión compartidos, lo que permitirá a la compañía reducir "significativamente" los costes fijos e incrementar su competitividad.

"Ninguna otra planta de Kraft Foods en España formará parte de este proceso", garantizó el grupo, que lamentó tener que adoptar estas medidas, si bien se mostró convencido de que está haciendo "lo correcto" para garantizar la competitividad de su negocio en unas condiciones de mercado "difíciles".

El grupo, que señaló que todos los procesos se desarrollarán de acuerdo con la legislación laboral española, anunció que iniciará las conversaciones con los representantes de los trabajadores y las autoridades para "llegar a una solución que respete los intereses de todas partes y garantice una salida aceptable para los empleados afectados". "Kraft hará todos los esfuerzos necesarios para minimizar el impacto de estas medidas y tratará a todos sus empleados con respeto y equidad", concluyó.