La crisis se agrava

146.000 empleos menos mientras que los beneficios crecen el 9,8%

La contracción de la inversión y la desaceleración del gasto privado en el tercer trimestre ha pasado factura al empleo cuya tasa ha caído un 0,8%. Esto supone, según el Instituto Nacional de Estadística, la pérdida de 145.700 empleos netos a tiempo completo en sólo un año. Esto ha provocado que la productividad aparente por empleado haya aumentado del 1,3% al 1,7% pero, irónicamente, más por la destrucción de empleo que por el mayor valor añadido de los trabajadores.

En un entorno de crisis económica, el crecimiento del coste laboral unitario se ha desacelerado cuatro décimas hasta el 3,6%, ligeramente por encima del deflactor del PIB. Con todo, la remuneración de los asalariados en su conjunto crece un 4,5%. No obstante, son los beneficios empresariales los que siguen cosechando fuertes incrementos, del 9,8%, por encima del de los trabajadores. Mientras tanto, la recaudación de impuestos cae ostensiblemente, un 19%, afectada por el paro.