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Crisis financiera

No estamos en 1929, al menos de momento

Los expertos rebaten la analogía con la Gran Depresión.

La comparación de la crisis bursátil actual con el crac de 1929 ha pasado de considerarse una exageración a convertirse en un lugar común. Un símil que encuentra en las caídas verticales de la Bolsa, en el riesgo de colapso total del sistema bancario y en la dureza de la recesión que, según todos los analistas, espera al mercado. Y, también, en los sucesivos rebotes que no cuajan ni significan el suelo del mercado. Unos factores que se encuentran también en la crisis japonesa de los años 90, que llevó el índice Nikkei a rozar los 40.000 puntos. Actualmente cotiza en 9.000, y tendría que subir un 300% para volver al nivel que tenía a finales de 1989.

De momento, el índice S&P 500 perdió un 45,8% en las 55 semanas posteriores al máximo. En 1929 el Dow Jones perdió un 45% y en 1990 el Nikkei un 42%. Aunque, en los dos precedentes históricos, Dow y Nikkei habían subido más durante los cinco años anteriores al pico (un 276% y un 229%) que el S&P entre 2003 y 2008 (un 101,5%).

Citi elaboró la semana pasada un informe buscando patrones en crisis anteriores. 'Hay posibilidades de que se esté formando una base para lo que podría ser un rally fuerte, pero podría emerger posteriormente un mercado bajista de varios años y caídas similares a las que estamos viendo', apunta el banco, que ve similitudes actuales con el comportamiento de los mercados en 1919-1921 y 1937-1938.

La entidad apunta que el volumen de las caídas es similar al de las crisis de 1972, 1973 y 1989, 'son periodos similares, pero la gran diferencia es la velocidad de las caídas, mucho mayor esta vez', señala.

Citi no considera, al menos hoy por hoy, que la crisis actual emule al doloroso crac de 1929, que dio lugar en Estados Unidos a la Gran Depresión. Algo que comparte la mayor parte de los expertos, que, en general, se resisten a hacer paralelismos. 'No hay reglas fijas; cada crisis es de una forma', afirma José Luis Cárpatos, analista de Serenity Markets, 'yo, personalmente, creo que no se pueden descartar posibilidades, por muy remotas que parezcan'. Cárpatos alude a la llamada teoría del cisne negro: 'Históricamente se pensó que los cisnes eran blancos, pero en el siglo XVII se encontró un cisne negro en Australia; a veces una observación, una situación puntual cambia axiomas establecidos durante siglos'.

Cisnes negros

1929 fue uno de esos cisnes negros. La Bolsa cayó un 89% desde 1929 hasta los mínimos, que no marcó hasta 1932. Durante este periodo el índice vivió hasta siete rebotes significativos, en los que al menos subió el 20%. Pero volvía a marcar mínimos antes de remontar. Los rebotes en mercados bajistas son un patrón común. Desde el pico del S&P en octubre pasado, el índice registró dos repuntes (del 12% en marzo y del 8% en junio) y un rebote del 18% después de mínimos. En España, el Ibex ha marcado las mayores subidas desde que fue creado en los 12 meses transcurridos desde el máximo -se marcó el 8 de noviembre, algo después que el del S&P 500-. De hecho, el último rebote desató un tirón de casi 2.000 puntos en una semana; un 23%.

'Esta crisis no se parece a ninguna otra. Pero hay que tener cuidado con las comparaciones; si es como la del 29, esto no ha hecho más que empezar', comenta Luis Benguerel, de Interbrokers. 'La tendencia a corto plazo es alcista, pero a medio y largo es bajista. En el mejor de los casos nos quedan meses y meses de Bolsa horizontal', añade.

Una tendencia alcista, en todo caso, no supone que una crisis se pueda dar por cerrada. En 1929 el Dow Jones remontó un 46% tras la primera oleada vendedora, pero luego siguió a la baja. No recuperó el nivel anterior a 1929 hasta noviembre de 1954, más de 25 años después.

Las fotografías de las multitudes aglomeradas en Wall Street, la imagen -probablemente apócrifa- de los brókeres tirándose por la ventana, la frase de Franklin Delano Roosvelt -'no hay que tener miedo más que al propio miedo'- o la eclosión cultural que llevó aparejada la Gran Depresión -John Steinbeck en la literatura, Robert Johnson en la música- seguirán ocupando su lugar como iconos del crac bursátil y la crisis económica. La mitología está a salvo. Al menos, de momento.

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