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Especular con los Ferrari

El fabricante italiano combate en España la venta de sus famosos deportivos fuera de su red oficial.

El modelo California, de Ferrari.
El modelo California, de Ferrari.

Entre los tópicos que se achacan a los españoles está el de la impaciencia. Para Ferrari es una realidad y supone un quebradero de cabeza que incide en su cuenta de resultados. A los multimillonarios españoles, especialmente a los de nuevo cuño, no les gusta esperar y mucho menos si se trata de conducir un nuevo deportivo. Pero cuando se trata de un Ferrari no les queda más remedio, al menos si quieren comprarlo en uno de los cinco concesionarios que la marca tiene en España -Valencia, Barcelona, Madrid, Marbella y Vigo-, al que pronto se sumará uno nuevo en las Islas Canarias.

Los modelos del fabricante italiano de Maranello son artesanos y su proceso de producción tarda al menos cuatro meses. Se sirven bajo pedido y la lista de espera varía según los modelos, pero ronda entre los seis meses para los modelos más básicos a los 18 para los más nuevos. De hecho los españoles que quieran disponer del ultimísimo Ferrari California, que se ha presentado oficialmente el 2 de octubre en París, tendrán que armarse de paciencia.

Aunque hay un atajo para los que no pueden esperar: comprar el coche a un paralelo, es decir, una tienda de coches multimarca ajena a la red oficial. Se trata de una reventa especializada en traer los coches más rápidamente. Aunque eso sí, con un suplemento que puede llegar al 35% del precio oficial. Y teniendo en cuenta que los modelos varían de los 189.958 euros del F430 a los 298.350 del 612 Scaglietti con cambio de F1, supone una especulación en toda regla.

La espera para adquirir un deportivo de la marca en un concesionario oficial puede llegar al año y medio, aunque se puede acortar el plazo en las tiendas paralelas pagando hasta un 35% más

En la marca no están muy contentos con esta situación. No obstante, se apresuran a aclarar que es una venta legal. El coche es tan Ferrari como cualquiera, pero entienden que el cliente se sale de lo que ellos consideran una gran familia. Además, vienen con una equipación más básica, lo que supone una merma de ingresos para la marca.

El cambalache se favorece por las estrictas cuotas de venta de las casa. En 2007 fabricaron 6.465 coches y se fueron entregando por riguroso orden en función de la cuota de mercado de cada país. El norteamericano ostenta el 30%, Alemania y el Reino Unido mantienen un 11% cada uno, e Italia un 10%. España, aunque creciendo rápidamente, se queda con un 2% (115 coches este año). Así, de las primeras cien unidades del nuevo California, EE UU recibirá 30 y España 2.

El negocio de la reventa proviene principalmente de Alemania. Una serie de clientes compran allí los coches para revenderlos en España con pingües beneficios. Aunque otros mercados también emergentes como Rusia o China padecen el mismo fenómeno, desde Ferrari reconocen que en ningún país se produce con tanta fuerza como en España.

Para contrarrestarlo, decidieron instalarse en 2004 directamente para apoyar a sus concesionarios y fomentar lo que llaman el Universo Ferrari. Su objetivo es convencer a los impacientes que merece la pena esperar. A cambio, además de coches más equipados, entrarán en un elenco de beneficios como asistir a eventos de la marca, correr en circuitos, asistir al paddock de Ferrari en las carreras, visitar la fábrica, cursos de conducción o productos exclusivos. Con ello, han conseguido que le paralelo se reduzca de un 50% de las ventas a un 15%.

Paradójicamente, la fuerte crisis económica beneficia a la red oficial pues ya no hay tantas personas dispuestas a pagar un 30% o 35% más por el capricho de conducirlo unos cuantos meses antes que su vecino. Aunque hay gente para todo.