A fondo

Sanahuja salva los muebles

Los Sanahuja, propietarios de Metrovacesa, han accedido a dejar en manos de varios bancos el control de la primera inmobiliaria española a cambio de salvar las propiedades familiares.

La familia Sanahuja, dueña de varias inmobiliarias que operan fundamentalmente en Cataluña, arrastraba una deuda que según sus portavoces era cercana a los 5.000 millones de euros. Tal pasivo fue el resultado de empeñarse durante todo el año 2006 en lograr el control de Metrovacesa en contra de su anterior presidente, Joaquín Rivero. A principios de 2007 acordaron con Rivero quedarse con Metrovacesa a cambio de ceder al empresario andaluz su filial gala, Gecina, una de las mayores compañías del sector en Francia.

Para efectuar el reparto de Metrovacesa, Sanahuja tuvo que lanzar una oferta de compra por el 100% del capital. La financiación necesaria para ello la logró ofreciendo como garantías la pignoración de más del 50% de su empresa Sacresa Terrenos Promoción y del 50% de su sociedad Cresa Patrimonial. Y la mayoría del capital del 80,6% que controla en Metrovacesa.

METROVACESA 6,70 -0,30%

La crisis inmobiliaria y financiera impide a los Sanahuja cumplir con los bancos el pago de esos más de 4.000 millones de euros de los que dispusieron para tomar el control de Metrovacesa. Román Sanahuja Pons envió el jueves un comunicado a la Comisión Nacional del Mercado de Valores en el que informaba que las entidades acreedoras estaban dispuestas a 'participar en una reestructuración del Grupo Sanahuja' articulada sobre la amortización concedida a la familia catalana a cambio de un porcentaje de Metrovacesa que podría superar el 50% del capital. El Grupo Sanahuja cedería además 'ciertos activos inmobiliarios', un detalle por parte de la familia a cambio del cual la banca valorará la concesión de 'líneas adicionales de liquidez, por un plazo de tres años' a la familia. Este acuerdo está todavía sujeto a la aceptación por parte de todos los acreedores y deberá acordarse antes de que termine el mes. Es decir, Sanahuja propone saldar su deuda de más de 4.000 millones de euros a cambio de ceder la mayoría del capital de la que aspiraba a convertirse en una de las mayores inmobiliarias europeas.

Tanto en el folleto de opa sobre Metrovacesa como en el comunicado enviado el jueves a la CNMV, los propietarios de la compañía se refieren a la deuda de 'Grupo Sanahuja'. En realidad no existe ningún grupo empresarial, compañía o holding con ese nombre. Grupo Sanahuja comprende las sociedades controladas por Román Sanahuja Pons, su esposa Ana María Escofet Brado y sus hijos Román, Javier, Juan Manuel, Ricardo, Ana María, María del Mar y Teresa (de acuerdo al artículo 4 de la Ley de Mercado de Valores se considerarán pertenecientes a un mismo grupo las entidades que constituyan una unidad de decisión).

Para lograr el control de Metrovacesa, la familia ofreció como garantía las mismas acciones de la inmobiliaria que estaba comprando en la opa sobre el 100% de la empresa, lanzada este año. Se trata de una fórmula corriente en los últimos años en el sector inmobiliario cotizado español cuyo resultado, como se vio en Colonial, está siendo que los acreedores ejecuten esas garantías y se queden con el capital pignorado. Sanahuja ya hizo lo mismo antes de tomar la mayoría del capital de Metrovacesa. En 2006 aumentó su presencia en la compañía hasta alcanzar el 29,2% desde el 13,9% que tenía en 2005. Esa adquisición la realizó a través de un crédito sindicado de 1.650 millones de euros aportando como garantía los mismos títulos que compraba.

Así, Sanahuja se quita de encima más de 4.000 millones de euros de préstamo entregando, posiblemente, la mayoría del capital de Metrovacesa. Pero la primera inmobiliaria española queda en una débil situación: la deuda financiera de la compañía ascendía, al término del pasado mes de junio, a 7.142 millones de euros. La empresa presentará en pocos días los resultados de los nueve primeros meses del año; pocos confían en que sean buenos.