Escapada

Un paseo por Ordesa y Monte Perdido

La mejor manera de recorrer el Pirineo oscence

En el Pirineo central aragonés, junto a la frontera con Francia, se encuentra uno de los escenarios naturales más espectaculares de nuestra geografía. El Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido recibe esta denominación desde 1987, y está situado en la comarca oscense de Sobrarbe. Hoy están protegidas un total de 15.600 hectáreas.

Su área de influencia incluye los municipios de Bielsa, Brotos, Puértolas, Fanlo y Tella-Sin, y dentro de sus límites se encuentran la práctica totalidad del Monte Perdido (es la máxima altura del parque con 3.355 metros) y los cañones excavados por los graciares durante el periodo cuaternario. Estas singulares formaciones geológicas se ven acompañadas de una abundante vegetación autóctona. La fauna que habita estos parajes es igualmente singular, y destaca sobre todo el bucardo, una raza de cabra montesa exclusiva de esta área.

Uno de los pueblos más conocidos de esta área es Bielsa, que resultó arrasada durante la Guerra Civil y que volvió a cobrar importancia gracias al túnel Bielsa-Aragnouret que comunica con Francia. Desde allí es recomendable realizar el camino que lleva hasta el Monte Perdido, y para ello hay que utilizar la HU-V-6402 que transcurre, rodeada de bosque, paralela al río Cinca. Así se llega al Parador de Turismo y a la ermita de Nuestra Señora de Pineta. En este punto se puede contemplar el lago helado de Marboré y los graciares del Monte Perdido.

Después conviene volver a Bielsa para bajar hasta Salinas de Sin, con su bello desfiladero. Tras pasar por Hospital nos dirigiremos a Tella, donde según se dice, se reunían las brujas. En la casa Museo de la Maestra se expone una muestra relacionada con este fenómeno, y también hay un centro para visitantes del Parque. La siguiente parada puede hacerse en Escalona, aunque la visita obligada es Aínsa, con sus bellísimas calles románicas. Siguiendo por la N-260 se pasa por Fiscal, Broto y se termina en Torla.

Un alto en el camino

Dormir

Parador de Bielsa. Valle de Pineta s/n. Bielsa. Está construido a modo de refugio de alta montaña y ofrece 39 habitaciones con espléndidas vistas al valle de Pineta. En el interior hay varias zonas comunes, y la piedra y la madera son los elementos fundamentales en la decoración. Se abre a partir de febrero. Tel.: 974 501 011.

Hotel Abetos. Ctra. De Ordesa s/n. Torla. Su ubicación a las puertas del Parque Nacional permite a los visitantes disfrutar de unas magníficas vistas desde su terraza-jardín. Pequeño hotel familiar con habitaciones acogedoras y bien equipadas. Tel.: 974 486 448.

Comer

Bodegas del Sobrarbe. Plaza Mayor, 2. Aínsa. Es un restaurante muy popular que entre sus mejores platos tradicionales actualizados ofrece setas y caza de temporada, espalda de ternasco al horno o la mousse helada de avellana. Tel.: 974 500 237.

El parador. Av. de Ordesa, 37, Boltaña. Sencillo establecimiento perteneciente al hotel del mismo nombre, donde se ofrece a los visitantes cocina típica del Alto Aragón. Se recomiendan las manitas de cerdo, la sopa aragonesa y el ternasco al horno. Tel.: 974 502 000.

Hotel Pradas. Avda. de Ordesa, 7. Broto. Este agradable restaurante ofrece una comida casera de temporada elaborada con buenas materias primas. Destacan el solomillo de ternera del valle al roquefort, el conejo en adobo casero y la trucha a la Navarra. Tel.: 974 486 004.

En marcha

Bielsa. La capital del Alto Cinca dispone de un interesante museo Etnológico, una iglesia del siglo XV y una casa consistorial del siglo XVI. No obstante, lo más conocido de esta población son sus carnavales, cuyos orígenes se remontan a ritos precristianos.

Escalona. En esta localidad se puede visitar el Centro de Interpretación, muy aconsejable para comprender el fenómeno de la formación de simas de gran interés para los espeleólogos. Desde allí, el espectacular cañón de Añisclo queda muy cerca, tomando una pequeña carretera que discurre junto al cauce del río Vellos.

Aínsa. La histórica capital de Sobrarbe, cuyo casco antiguo fue declarado monumento histórico-artístico en 1965, destaca por la belleza de sus calles, su plaza mayor, el antiguo ayuntamiento o el castillo. También merece atención la Iglesia de Santa María de la Asunción, del siglo XII.

Boltaña. Al igual que Tella, también esta localidad era, según la leyenda, un enclave elegido por la brujas, que se reunían en su castillo del siglo XII. Su iglesia parroquial (siglo XIII) está dedicada a San Pedro Apóstol.

Fiscal. Este pequeño pueblo de menos de 300 habitantes está situado al pie de la sierra de Canciás. Destaca su torre medieval y la iglesia del siglo XVI. Además de dos ermitas, conserva la cueva del Santo Viejo, donde se pueden admirar pinturas rupestres. La casa Ciria, llamada también casa del arco se halla sobre una de las puertas de entrada al pueblo.