Crisis automovilística

El BEI estudia crear un fondo de 40.000 millones de ayuda al sector automovilísitico

El Banco Europeo de Inversiones (BEI) podría proporcionar la ayuda de 40.000 millones de euros en créditos a bajo interés que ha solicitado la industria europea del automóvil para hacer frente a la actual crisis y financiar las inversiones necesarias para poder fabricar coches menos contaminantes, según anunció hoy el vicepresidente de la Comisión y responsable de Industria, Günter Verheugen.

Verheugen se reunió hoy con el presidente de la Asociación de Constructores Europeos de Automóviles (Acea), Christian Streiff, para discutir sobre la "preocupante" situación que atraviesa la industria como consecuencia de la crisis. En el encuentro participaron también representantes de la Eurocámara y de los principales Estados miembros productores (España, Reino Unido, Alemania, República Checa, Italia y Francia), así como de sindicatos y organizaciones medioambientales.

El vicepresidente del Ejecutivo comunitario explicó que los Veintisiete están discutiendo con el BEI la posibilidad de poner en marcha la línea de crédito que solicita la industria para "garantizar que las inversiones necesarias para fabricar vehículos que emitan menos logren financiación". La decisión final corresponde a los Estados miembros, pero la Comisión "apoya políticamente la idea de usar los fondos del BEI para esta cuestión", dijo Verheugen, que eludió precisar en qué plazos podrían aprobarse estos créditos.

En todo caso, explicó que este futuro plan europeo de ayuda al sector del automóvil sería totalmente distinto del de Estados Unidos porque no se trata de reestructurar una industria "que está a punto del colapso total" como la americana, sino de hacer frente a las dificultades para conseguir financiación.

Por su parte, el presidente de Acea explicó que la crisis "está golpeando duramente a toda la industria". Las restricciones crediticias "hacen muy difícil financiar las operaciones y sostener el nivel de inversión" y las ventas de coches nuevos "están en el nivel más bajo de la década", resaltó Streiff. Al mismo tiempo, la industria debe hacer frente a las exigencias normativas de la UE para fabricar vehículos menos contaminantes.