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Análisis
Exposición didáctica de ideas, conjeturas o hipótesis, a partir de unos hechos de actualidad comprobados —no necesariamente del día— que se reflejan en el propio texto. Excluye los juicios de valor y se aproxima más al género de opinión, pero se diferencia de él en que no juzga ni pronostica, sino que sólo formula hipótesis, ofrece explicaciones argumentadas y pone en relación datos dispersos

Equivocarse nunca es gratis...

La primera semana del curso que comienza ha traído datos que la convierten en reflejo de lo que nos espera. La economía mundial flojea, debilitada por la sequía de liquidez, EE UU corrige al alza sus cifras de crecimiento pero renquea, Japón une a sus problemas económicos una crisis política y, para completar el cuadro, la economía de la zona euro se ha contraído un 0,2% en el segundo trimestre del año en su primer retroceso desde la puesta en marcha de la Unión Económica y Monetaria en 1999. No hay para dónde mirar. Y mientras, el precio del petróleo juega a la montaña rusa, aunque en los últimos días cumple con el manual y está en clara bajada. De todo esto habría de salir menos inflación, lo que animaría a los bancos centrales a poner algo de combustible en el motor de la economía, pero ni eso está hoy claro. Si los bancos centrales se equivocan lo pagaremos todos.

La próxima semana, en Niza, Nicolas Sarkozy, presidente de turno de la UE, intentará lanzar un plan común, una 'respuesta coordinada', para hacer frente a la crisis económica. La primera caída del crecimiento desde que existe la zona euro requiere medidas excepcionales. Será una prueba de la voluntad de la Europa común. Si, por el contrario, es un sálvese quien pueda, se equivocarán y la UE lo pasará mal. Y lo pagaremos todos.

Cada día que pasa, la economía española ofrece datos más parecidos a los de la última recesión, hace tres lustros. La evolución del consumo y de la inversión -no sólo la inmobiliaria- es como para sentarse. Pero la del paro se ha convertido en dramática, mientras la gresca por la financiación autonómica puede coartar la posibilidad de que en los Presupuestos prime sólo el buen sentido y la lucha contra la crisis y, por ello, contra el desempleo y, al final, no hay que engañarse, contra la pobreza.

El panorama es preocupante y las tórpidas medidas emanadas desde La Moncloa a la hora de torear la crisis ponen en cuarentena la confianza. Equivocarse en el primer diagnóstico es caro, pero, una vez acertado, equivocarse en las soluciones es más caro. Y eso lo pagaríamos todos.

Encima, orlado de volatilidad y con los índices temblando, va a llegar octubre, que como sabemos desde Mark Twain es unos de los meses particularmente peligrosos para especular en Bolsa. Los otros peligrosos son: julio, enero, septiembre, abril, noviembre, mayo, marzo, junio, diciembre, agosto y febrero. Claro que aquí, cuando uno se equivoca paga lo suyo y ya está.

Juan José Morodo. Subdirector de Cinco Días

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