Petróleo

El precio sube 5,8 dólares en un día por la tensión entre Rusia y EE UU

Tras cuatro semanas de caídas, el petróleo rebotó ayer hasta los 120,16 dólares, casi seis más que el día anterior. La escalada de las tensiones entre Rusia y EE UU, la debilidad del dólar y las amenazas de la OPEP de recortar su producción, si el crudo se aproxima demasiado a los 100 dólares, parecen estar detrás de este repunte.

Las fuertes caídas de precios experimentadas por el petróleo el último mes tocaron ayer a su fin. El barril de Brent, de referencia en Europa, experimentó un alza de 5,8 dólares (el 5,07%) y cerró en 120,16 dólares, tras el recrudecimiento de las tensiones entre EE UU y Rusia por el acuerdo suscrito entre el Gobierno norteamericano y Polonia para la ubicación de un escudo antimisiles en territorio polaco.

Este pacto se produce justo cuando las relaciones entre Rusia y Occidente se han enfriado por la intervención rusa en Georgia.

El conflicto se une además a la disputa que han mantenido en los últimos meses Irán y EE UU, por la negativa del Ejecutivo presidido por Mamud Ahmadineyad a frenar el programa nuclear, pese a las reiteradas advertencias lanzadas desde Naciones Unidas. 'Hay un gran número de factores geopolíticos de fondo, como Rusia e Irán, a lo que se ha unido la debilidad del dólar', aseguró Tony Machacek, analista de Bache Commodities.

La insistencia de Irán en seguir con su plan nuclear y la amenaza de huracanes elevaron el precio del Brent

El euro recuperó terreno ayer frente al dólar y el cambio se situó en 1,49 dólares tras la sucesiva publicación de malas cifras económicas en EE UU y la fuerte subida del precio del petróleo.

Además, las tensiones geopolíticas con Rusia parecen haber pesado más que la fuerte recuperación de las existencias de petróleo en Estados Unidos, que se elevaron en 9,4 millones de barriles, el mayor incremento semanal desde marzo del 2001.

Otros dos factores ejercieron presión sobre el precio del petróleo. En primer lugar, la creciente preocupación por la posible llegada de la tormenta tropical Fay, que podría entrar en el Golfo de México este fin de semana, afectando a refinerías y plataformas petrolíferas instaladas en esa zona. En segundo lugar, la propuesta de algunos miembros de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), como Arabia Saudí o Venezuela, de reducir la producción para frenar la caída de los precios.

Esta intención fue anunciada el miércoles por el presidente venezolano, Hugo Chávez, quién fijó en 100 dólares el precio objetivo del petróleo, por lo que no debería bajar de ese nivel.

El déficit comercial crece un 11% por el aumento del coste energético

El saldo de la balanza comercial de España (que mide la diferencia entre exportaciones e importaciones) se situó entre enero y junio en 51.502 millones de euros, lo que representa un 11,4% más en tasa interanual, según los datos facilitados ayer por el Ministerio de Industria.

Este incremento casi duplica al registrado en el primer semestre de 2007, un repunte motivado en buena medida por las compras de gas, carbón y petróleo. En los últimos doce meses, el saldo negativo roza ya los 105.000 millones de euros, debido al fuerte encarecimiento del crudo. Entre febrero y julio, el precio del barril de Brent, de referencia en Europa, pasó de 95 a 147 dólares, lo que representó un incremento del 36%. En las cuatro semanas posteriores, el precio retrocedió un 24% hasta situarse en el entorno de los 115 dólares. No obstante, ayer se truncó esa tendencia bajista.

El leve respiro que parece haber dado el oro negro a los mercados durante agosto hace entrever que las importaciones de crudo se abaratarán ese mes y provocarán que el déficit crezca a un ritmo más lento que en los últimos seis meses.

El departamento que dirige Miguel Sebastián se aventuró ayer a hacer cálculos sobre cuál habría sido el saldo de la balanza comercial en el caso de que el petróleo se hubiera mantenido en el mismo nivel que en el primer semestre de 2007 (nunca superó los 70 euros). Según las estimaciones de Industria, si se hubieran registrado precios similares, las importaciones habrían crecido un 2% frente al 8,1% del primer semestre, y habrían provocado que el déficit comercial se redujera un 6,5% y no hubiera crecido un 11,4%.