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Pekín occidentaliza su imagen ante la celebración olímpica

La ciudad china ha recurrido a arquitectos extranjeros para crear sus edificios más emblemáticos.

Pekín occidentaliza su imagen ante la celebración olímpica
Pekín occidentaliza su imagen ante la celebración olímpica

Desde el pasado viernes y durante 17 días, los ojos de muchos millones de personas están puestos en Pekín. Y esta ciudad, como sus predecesoras, ha utilizado los Juegos Olímpicos para mostrar su esplendor al mundo. A falta de cifras definitivas, los expertos estiman que el Gobierno chino se ha gastado entre 20.000 y 40.000 millones de euros; ha construido o renovado 36 recintos deportivos y 59 centros de entrenamiento; ha creado un parque de 1.215 hectáreas y ha edificado la mayor terminal aeroportuaria del mundo. Un reto para la arquitectura que, según algunos expertos españoles, ha sido resuelto de manera discutible.

'China tiene una tradición arquitectónica espectacular y unos profesionales fantásticos, por lo que parece raro que haya decidido apostar por un modelo occidental que no tiene nada que ver con su cultura', comenta Javier Quintana, decano de arquitectura de IE Universidad. 'Da la sensación de que haya jugado al juego del escaparate para vender modernidad', añade. Son muchos los profesionales que afirman que, en busca de una espectacularidad monumental, Pekín ha vendido su alma. 'Ahora mismo, los chinos no están orgullosos de su pasado arquitectónico y están destruyendo sus hutongs, sus barrios tradicionales con 5.000 años de historia, para construir en su lugar torres de 25 plantas', critica Pedro Ortiz, presidente de la comisión de urbanismo y medio ambiente del colegio de arquitectos de Madrid.

Los arquitectos occidentales más renombrados han dejado su impronta en la ciudad. El británico Norman Foster firma la nueva terminal del aeropuerto de Pekín, la más grande del mundo: casi un millón de metros cuadrados por el que circularán 60 millones de personas al año. Los suizos Jacques Herzog y Pierre de Meuron son los artífices del Estadio Olímpico, conocido como Nido de Pájaro, con capacidad para 91.000 personas. El francés Paul Andreu ha desarrollado el Teatro Nacional, apodado, por su forma, El Huevo; y el holandés Rem Koolhaas y el alemán Ole Scheeren han creado la sede de la televisión china, un curioso edificio compuesto por dos torres en forma de L. Para Ortiz, la ciudad se ha convertido en 'un museo de arquitectos, un muestrario de gurús a los que les han pedido que hagan un edificio rápidamente reconocible. Pero un icono sin contenido es sólo pornografía urbana'.

Aunque no todo son críticas. Ambos arquitectos destacan el éxito urbanístico que supone el gran espacio verde de la Villa Olímpica, que sí ha respetado la tradición china. Situada en el extremo norte de la ciudad, sigue la estructura de los palacios imperiales, que crecían de sur a norte desde un patio público hasta el jardín privado. De sus 1.215 hectáreas, 760 son áreas verdes. 'Han dado al pueblo el espacio verde que los emperadores tenían en sus palacios', subraya Ortiz. Además, las mejoras en el sistema de transporte han sido considerables, e incluyen 10 nuevas líneas de metro, la implantación de trenes rápidos entre Pekín y la ciudad portuaria de Tianjin o la modernización del parque de autobuses. 'Lo que es indudable es que China ha demostrado que tiene la capacidad de organizar unos Juegos de primera línea', sentencia Quintana.