Sanciones

Las firmas de seguridad reconocen cuantiosas pérdidas por alarmas falsas

Los avisos falsos se han convertido en uno de los principales quebraderos de cabeza de las empresas de seguridad. El mayor celo policial y el endurecimiento de las sanciones han multiplicado por cien desde 2002 el volumen de las multas, que el año pasado ya pasaron una factura cercana a los tres millones de euros al sector.

No sabemos qué hacer'. El sector de la seguridad privada se mueve entre la impotencia y la indignación ante la avalancha de sanciones que le están cayendo en los últimos meses por las falsas alarmas que sus centros de recepción de avisos transmiten a las fuerzas de seguridad.

Hace apenas un lustro, la Administración consideraba estos avisos no confirmados como una falta leve y el medio centenar de sanciones que se imponían al año a las empresas de seguridad no pasaban de los 300 euros. Sin embargo, la popularización de los dispositivos de alarma privados -hay más de un millón y medio en domicilios y negocios de toda España- y el incremento exponencial de los avisos han extremado el celo policial y el rigor sancionador de la Administración. Hoy, las infracciones por este concepto son consideradas graves, se sancionan con multas de 6.000 euros y el año pasado pasaron una factura a las empresas del sector cercana a los tres millones de euros. Según el presidente de la Asociación Española de Empresas de Seguridad, Antonio Ávila, incluso alguna pequeña empresa de seguridad local se ha visto obligada a cerrar por no poder hacer frente a las multas.

Problema regulatorio

'Si avisamos y no es real, se nos multa; si no avisamos y resulta ser real, también'

'La ley está obsoleta', subraya Antonio Ávila. 'Cuando se redactó en 1992 los dispositivos domiciliarios eran marginales y no existía un problema real con las falsas alarmas. Se reguló de forma muy inconcreta y eso se está aprovechando para imponernos multas'.

La asociación ha recomendado a sus socios que recurran todas las sanciones que se les impongan por este concepto, pero los recursos no se aceptan en la vía administrativa y la vía judicial tarda años en resolver. 'Además, la ley no impone obligaciones concretas al respecto y el criterio sancionador varía dependiendo del organismo que imponga la multa, por lo que no sabemos qué debemos hacer para evitarlas', se queja José Ramón Becerra, jefe de Televigilancia de Fichet.

Las estadísticas dicen que las Centrales Receptoras de Alarmas filtran el 99,2% de los avisos y que ese 0,8% restante que se comunica a las fuerzas de seguridad o se ha verificado o ha sido imposible de verificar por no poder contactar con el dueño. La mayoría de las veces es por esta segunda razón y eso es lo que hace que, según los datos de las Fuerzas de Seguridad, el 90% de los avisos sean falsos.

'¿Qué tenemos que hacer, no avisar?', se queja Antonio Vilaseca, consejero delegado de Niscayah, antigua Securitas Direct. 'Si el aviso resulta no ser real se nos multa y si no lo comunicamos, como es nuestra obligación legal, porque no parece real y resulta ser auténtico también se nos sanciona'.

Las empresas de seguridad exigen al Gobierno la definición de un protocolo que sirva de referencia o el establecimiento de un estándar de calidad para los dispositivos de seguridad, que hoy tampoco existe. 'En el Reino Unido se ha hecho y las falsas alarmas se han reducido en un 80%'.

'Los clientes también deben asumir su responsabilidad'

Uno de los casos más corrientes de falsa alarma se produce por la acción de las mascotas. 'El usuario sale de casa, conecta la alarma y no avisa de que deja a un animal doméstico dentro. æpermil;ste rompe un cristal y hace saltar el dispositivo. El usuario no puede verificarlo, porque no está en su domicilio. Se avisa, y se nos multa', explican en el sector.

Antonio Vilaseca, de Niscayah, asegura que se ha avanzado en los sistemas de verificación, pero que estos avances no valen de mucho si el usuario no colabora. 'Un sistema de seguridad es una responsabilidad y el cliente debe colaborar en su correcto uso y mantenimiento'. Aunque la responsabilidad del falso aviso sea del usuario, la que paga es la empresa.

Las fuerzas de seguridad tienen otro criterio y aseguran que muchas falsas alarmas se producen porque se trata de equipos de baja calidad y sin sistemas de verificación.