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El mito americano 'Vanity Fair' inicia su recorrido en castellano

Condé Nast España lanza una de las cabeceras mensuales más prestigiosas y refinadas del sector.

El mito americano 'Vanity Fair' inicia su recorrido en castellano
El mito americano 'Vanity Fair' inicia su recorrido en castellanoJUAN LÁZARO

Ha sido un parto largo, prudente. Condé Nast, uno de los mayores grupos editoriales del mundo, lleva cinco años dándole vueltas a la publicación en castellano de una de sus cabeceras clave: Vanity Fair, con una tirada en EE UU de un millón de ejemplares. Ahora dan el paso: tras aparecer en Italia y Alemania, a finales de agosto saldrá el primer número de la edición española.

Quizá por ello el nacimiento de esta publicación mensual debía tratarse con delicadeza. Desde diciembre de 2006 se han ensayado cinco laboriosos números cero, exponiéndolos a estudios de mercado y haciendo ajustes. 'No hay ninguna publicación parecida en este país, por ello debíamos cerciorarnos de su calidad editorial', cuenta Javier Pascual, presidente en España del grupo que edita también Vogue, GQ, Glamour y AD, entre otras.

Vanity Fair, igual que su matriz americana, pretende apostar por reportajes de actualidad y crónica social de personajes mediáticos, aunque menos rosa que el resto de las versiones europeas. 'Nosotros tendremos las mejores firmas y el mejor material fotográfico. Lo que salga en nuestra revista será peculiar, aunque el lector lo haya visto ya 18 veces'.

Los contenidos de Vanity Fair serán, además, propios. 'Máximo podemos utilizar un 20% del material americano. Es un mercado diferente'. Pero Pascual establece similitudes con la versión estadounidense. 'Esta revista no tomará posiciones, pero tiene un tinte político, que puede aparecer', preguntado por la dura campaña que la revista con sede en Nueva York ha tomado contra al Administración de Bush. Lourdes Garzón, directora de Vanity Fair en España, añade: 'No tenemos una tendencia. De esta forma aparecerán en la publicación personajes que en otros medios no saldrían'.

La editorial intentará que su público sea unisex, aunque siempre es difícil: 'Queremos que la lea el hombre y la mujer, pero creemos que el porcentaje será del 30%-70% para el público femenino. No se puede evitar'. Eso sí, con poder adquisitivo, igual que en el resto de sus publicaciones.

Y es que Condé Nast no baraja un presupuesto barato. Se calcula que en cada número se invierta, sólo en producción (sin contar sueldos, oficinas ni impresión), medio millón de euros. 'Nuestro tipo de lector ofrece un mercado de anunciantes único, que paga lo que cuesta salir'. Cada página de su publicidad cuesta 17.000 euros (en EE UU son 100.000), y su compra en quiosco costará 3,5 euros. Pero Pascual está seguro de su modelo de negocio, que tan bien funcionó para una de sus últimas adaptaciones: Glamour apareció en 2003, es líder del sector femenino con 280.000 ejemplares. Vanity Fair nacerá con 300.000.

La revista prevé una fuerte campaña en televisión, prensa y radio, para darse a conocer. 'En esta situación no parece muy favorable para aventuras empresariales', acepta Pascual, aunque convencido de que su producto es bueno y que hay un hueco para ellos que el mercado demanda. Y a su empresa le va bien. Los últimos años han tenido beneficios crecientes y en 2007 ganaron más de 12 millones de euros. 'Sólo caen los medios que no tienen nada que decir. En unos años sólo quedarán las revistas muy caras y las muy baratas: Chanel y Zara', ironiza.

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