Análisis

Mercado bajista, año uno

Siete billones de euros de valor en Bolsa se han volatilizado desde que hace 12 meses Bear Stearns anunciase la quiebra de dos fondos de inversión

Hace justo un año que las Bolsas comenzaron a protagonizar un nuevo capitulo de la historia financiera. El viernes se cumplían 12 meses de la quiebra de dos fondos de Bear Stearns. El día 19 el Ibex marcaba máximo histórico en 15.207 puntos, y el viernes 20 cayó el 1,82%, la segunda mayor caída del año. Era el principio de una crisis, la de hipotecas de alto riesgo, que ha estallado a través de sus vertientes inmobiliaria y crediticia, y que supone una grave amenaza para la economía mundial. Y con ella han entrado en el diccionario palabras como subprime, monolines, CDO o MBS.

El primer efecto fue el cambio de tendencia en las Bolsas. La euforia compradora que se prolongó desde los mínimos de la burbuja tecnológica, entre los meses de septiembre y octubre de 2002 para la mayoría de las plazas financieras y hasta mediados de 2007, se cambió por un profundo pesimismo. 'Ha sido muy duro', confiesa David Navarro, gestor de Inversis Banco. Los analistas esperaban una desaceleración de las Bolsas, pero no sopesaban el alcance que ha tenido. La mayoría de los principales mercados de Estados Unidos y de Europa acumulan descensos en estos 12 últimos meses superiores al 20%. 'Ha sido la primera crisis de unas Bolsas globalizadas, donde los índices más desarrollados y los sectores han caído más o menos lo mismo', comenta Navarro.

Las compañías más dañadas a nivel bursátil han sido los bancos, las constructoras y las inmobiliarias, porque también han sido las empresas más afectadas por la contracción del crédito y la desaceleración de las economías. Pero la penalización ha alcanzado a todas; las víctimas han sido cuantiosas y los analistas avisan que la lista puede ser más amplia. 'Se han vivido situaciones como del pasado martes, día en que el Ibex llegó a perder un 4% que han rayado el pánico. Se ha vendido todo, sin entrar en detalle. Son reacciones más sentimentales, donde se piensa que las caídas de las Bolsas no tienen suelo', señala Jordi Padilla, de Popular Gestión Privada. La salida de dinero ha provocado una fuerte depreciación del valor de las empresas. Según datos recogidos por Inversis Banco, los mercados mundiales de renta variable han perdido 11 billones de dólares (siete billones de euros) de capitalización en este último año. 'El 50% de esta cuantía se ha debido a los bancos', añade Navarro.

Las Bolsas han dibujado movimientos paralelos desde julio de 2007. Durante aquel verano acumularon importantes descensos, que después se paliaron, gracias a las bajadas de tipos, con una recuperación que culminó en máximos históricos para algunos índices como el Ibex o el S&P. 'Ha sido una crisis muy compleja desde el inicio por las ramificaciones que ha tenido y por su efecto dominó. Había vehículos estructurados que se emitieron por todo el mundo y que han tenido resultados negativos muy importantes. A medida que van pasando los meses los bancos van asumiendo nuevas pérdidas; al final lo que se conoce en un momento determinado puede suponer sólo la punta del iceberg de los problemas', explica Daniel Suárez, de Afi.

Desde los récord de noviembre se ha producido un goteo constante de caídas, pero durante este tiempo se han vivido tres momentos críticos: el crac de enero pasado, el rescate de Bear Stearns y la caída ininterrumpida desde mediados de mayo pasado hasta la fecha. La consecuencia es que las Bolsas han vuelto ha cotizar a niveles de hace varios años; en el caso del Ibex y del S&P, de julio de 2006. En Inversis Banco esperan que se pierda entre el 50% y 60% de la subida acumulada desde 2002. 'Cuanto más caigamos en 2008 menos lo haremos en 2009, o antes empezaremos a subir', señala el gestor de la firma David Navarro.

Desde el punto de vista técnico, el mercado presenta similitudes con respecto a otras crisis. 'Me recuerda a la de 1998 provocada por el desplome las divisas asiáticas y la quiebra del hedge fund LTCM, e iniciada casualmente también a principios de verano. El Ibex 35 pasó de los 10.900 a los 7.300 puntos de forma muy brusca en dos meses. La rapidez de los movimientos de ahora es similar a la de entonces', comenta âscar Germade, de Cortal Consors. Sin embargo, el analista considera bien distinta la situación de las Bolsas con respecto al estallido de la burbuja tecnológica. 'Se bajaba, pero poco a poco, no con la misma intensidad', explica. 'En 2000 había una burbuja de sobreinversión y de valoraciones. Ahora la renta variable no está a niveles tan caros, pero tenemos el problema de que la crisis se ha trasladado a la economía real. Las subprime aceleraron un proceso de contracción del ciclo', añade Daniel Suárez.

Las Bolsas sufrieron con el inicio de la crisis subprime, pero el daño se intensificó en el momento en el que las víctimas empezaron a aparecer más allá del mundo de los derivados y los hedge funds. Durante estos meses, los inversores han convivido con informaciones que anunciaban caídas de resultados, provisiones o ampliaciones de capital en bancos de la talla de Lehman Brothers, Merrill Lynch o Bank of America. Además, se ha puesto en entredicho a las agencias de calificación y se han cerrado fondos que han producido quiebras de entidades. Y, sobre todo, la crisis inmobiliaria ha tomado una velocidad vertiginosa. En España, la peor noticia se ha producido esta semana, con la mayor suspensión de pagos de la historia, la de Martinsa Fadesa. 'Los más optimistas creyeron que la crisis concluiría a principios de 2008, pero se ha visto que no ha sido así. Los problemas siguen siendo los mismos y todo apunta a que la desaceleración se va a acentuar', dice Padilla.

El mercado sopesa una recesión

Los analistas están convencidos de que los recientes descensos de las Bolsas son acordes con la creciente preocupación por una recesión económica. 'La Bolsa siempre se adelanta a los acontecimientos y están descontando una situación económica mucho peor. Si al final no se produce una recesión, entonces podremos hablar de que los mercados han sobrerreaccionado', añade Padilla. En esta misma línea, âscar Germade añade: 'Vamos camino de ello de la recesión; en el tercer y cuatro trimestre algunos países entrarán en esta situación, entre ellos España. Por lo tanto, no podemos afirmar que lo peor ha pasado'. El experto piensa que para hablar de un cambio de tendencia en las Bolsas, más que pensar en cotas o en niveles, habrá que estar pendientes de las medidas que se tomen para paliar la situación en Europa, ya que esto hará que se vayan superando soportes. 'El BCE lo tiene más complicado, porque se puso como objetivo controlar la inflación con independencia del crecimiento'.

Buena prueba de la desconfianza que existe en los mercados es la falta de liquidez. La mayoría de los valores presenta unos ratios atractivos después de las caídas acumuladas en 12 meses. Por ejemplo, las tres principales compañías de la Bolsa española, Telefónica, Santander y BBVA, cotizan a los precios más bajos desde julio de 2007, julio de 2006 y octubre de 2004, respectivamente. En el continuo se pueden ver PER, veces que el precio de la acción contiene el beneficio, de 4,29, y 6,32 en los casos de Solaria y Popular. También rentabilidades por dividendo del 15,25% y 8,74% en Telecinco y BME. 'Hay muchas compañías atractivas, pero esto no quiere decir que no puedan caer más. Lo que es realmente preocupante es que no se quiera entrar a estos precios', señala Jordi Padilla.

Un año después de que la crisis subprime salpicara a las Bolsas, hay algo que no ha cambiado, que es la posición de los analistas con respecto a los inversores. El consejo sigue siendo el de prudencia, cautela, paciencia y el de no dejarse llevar ni por la euforia alcista ni por las bruscas caídas. Y la máxima advertencia es que aún quedan acciones con potencial a la baja.

¿Cuándo cambiará la situación?

Los analistas no contemplan hoy por hoy un cambio de tendencia. Desde un punto de vista de análisis técnico, Luis Benguerel, de Interbrokers, considera que el Ibex 35 debería superar los 14.800 o 15.000 puntos para hablar de una recuperación. 'Lo veo bastante complicado. Habrá que esperar años hasta llegar a esos niveles', explica.

Hasta entonces se pueden contemplar rebotes de mayor o menor intensidad que podrían conducir al selectivo hasta los 12.500 puntos, para después volver a caer. '¿Alguien piensa que la situación de las constructoras o inmobiliarias se va a resolver en meses?', reflexiona Benguerel.

La crisis superó a los analistas

'Ha sido sorprendente para todos'. Con esta frase, Jordi Padilla, de Popular Gestión Privada, describe la situación creada en las Bolsas a raíz de la crisis subprime.

Nadie calibró una caída en los mercados como la que se ha vivido en los últimos 12 meses.

'La situación es más complicada que la de 2000, aparte de que es distinta. Se han dado demasiadas variables de fin de ciclo al mismo tiempo. Las subprime han desencadenado de manera brusca los problemas que ya se estaban viendo', apunta David Navarro, gestor de Inversis Banco.

El elemento sorpresivo que ha tenido esta crisis ha obligado a cambiar muchas cosas en cuanto a las estrategias de inversión de las firmas de Bolsa.

El refugio en valores tradicionales, los defensivos, no ha funcionado en esta ocasión.

Tampoco se ha hecho caso a los ratios, como el PER, veces que el precio de la acción contiene el beneficio, o las atractivas rentabilidades por dividendo. 'Se ha cambiado la filosofía del mercado. Ya no se elige entre España, Europa, Estados Unidos o Asia. Ahora se busca en cada país por sectores', afirma Navarro.

Los analistas reconocen que lo han tenido difícil a la hora de diseñar sus planes de inversión. 'En España, la alternativa de la Bolsa era el ladrillo. Hoy no puedes estar en ninguna parte, ni siquiera en renta fija', añade el gestor de Inversis.

Para defender el momento, los expertos han tenido que afinar en sus previsiones. 'Es mucho más difícil trabajar en un entorno tan complicado. Nosotros lo que hemos hecho es focalizar la cartera en ciertos sectores y buscar los valores más convenientes', comenta âscar Germade, de Cortal Consors.