Lealtad, 1

La estabilidad desestabilizadora

Una característica fundamental de nuestra economía es que el sistema financiero oscila entre la robustez y la fragilidad, y esa oscilación es parte integrante del proceso que genera los ciclos económicos'. Hyman Minsky murió en 1996, poco antes de que teoría sobre la inestabilidad inherente a los mercados financieros fuese corroborada por la realidad con la precisión y la puntualidad de una cadena de montaje: 1998, 2002, 2007... Pero en los años 70 las ideas económicas en boga iban en un sentido opuesto, y la visión del mercado como agente desestabilizador era un anatema. Como lo ha sido hasta hace 12 meses.

Precisamente una de las ideas más sugerentes de Minsky es la 'estabilidad desestabilizadora'. La prosperidad lleva a un exceso de endeudamiento, a una infravaloración de los riesgos y sobrevaloración de los activos. Todo va bien porque el crédito y la confianza aceleran la economía, pero cuando se ha ido demasiado lejos, la economía flaquea o sucede algo que rompe el círculo se produce la situación contraria. Una drástica restricción de crédito con durísimos efectos sobre la economía y el empleo. Y Minsky quizá no anticipó que el sistema de incentivos a cortísimo plazo en la banca de inversión agudizaría aún más el proceso de estabilidad desestabilizadora.

La idea es sólo una reedición de la destrucción creativa de Schumpeter, profesor de Minsky, y su validez es evidente a la vista de los acontecimientos de los últimos meses. Entraña una idea que no gusta: los mercados financieros tienen fallos, entre ellos una tendencia natural a desbocarse y provocar crisis. La tendencia es más aguda cuanto más desarrollados estén los mercados. Y es plausible sostener que o bien dichos fallos se pueden corregir o bien prevenir. Más transparencia y una regulación bancaria enfocada a mitigar el riesgo habrían evitado, por ejemplo, tener que salir en ayuda de quien no hizo su trabajo -Bear Stearns y Northern Rock- para evitar el colapso.