Un swing de diseño para el número uno del golf
Un grupo de expertos reinventa el juego de Tiger Woods para superar las secuelas de su lesión de rodilla
El deportista mejor pagado del mundo se halla en el dique seco. Tiger Woods, ganador del último US Open, su décimo cuarto grande, lo que le sitúa a sólo cuatro victorias del mítico Jack Nicklaus, se alzó con el triunfo en Torrey Pines pese a jugar con un ligamento roto y una doble fractura de tibia. Woods, que se perderá el resto de la temporada, acrecienta su leyenda mientras hay quien pone en duda que vuelva a jugar con la misma fuerza y efectividad tras este nuevo paso por la mesa de operaciones.
Tras pasar por el quirófano, en un centro hospitalario de Park City (Utah), el jugador ha iniciado su recuperación. La intervención, coordinada por los galenos Thomas Rosenberg y Vernon Cooley, consistió en una reconstrucción del ligamento cruzado anterior de la rodilla izquierda. 'Confiamos en que esta operación puede ser definitiva, ya que estamos muy satisfechos de los resultados obtenidos', explicó Rosenberg que destacó que 'no hubo sorpresas desagradables durante la intervención'.
Por lo que, tal y como se había apuntado, 'con la rehabilitación apropiada y el entrenamiento, es poco probable que Woods tenga cualquier tipo de secuela a largo plazo en su carrera'. Pese a ello no estará en el Bristih Open, que comienza el 17 de julio en el recorrido del Royal Birkdale, en Lancashire (Inglaterra), como tampoco defenderá el título en el US PGA de Okland Hills, en agosto, ni estará en condiciones de ayudar a sus colegas estadounidenses en la próxima Ryder Cup que en esta próxima edición, en su turno americano, se celebrará en el campo Valhalla, en Louisville (Kentucky). Mientras tanto, expertos en marketing analizan lo que puede representar la baja de Woods en lo que queda de temporada. Las dos grandes cadenas de televisión, NBC y CBS, estiman que perderán entre un 10 y un 20% de audiencia. El canal temático Golf Channel es más pesimista y cifra el descenso en un 30%. El desempate en el pasado US Open entre Tiger y Mediate permitió a la NBC conseguir el mejor registro de sus últimos 30 años.
Los especialistas en marketing estudian cuánto dinero puede suponer la retirada del golfista el resto de la temporada
Por todo ello un equipo de expertos trabaja en el regreso de Woods a la competición. La lesión de la que ha sido operado, que originariamente se produjo mientras corría, ha obligado a una urgente reunión de expertos que han llegado a la conclusión de que el californiano debe cambiar el swing.
El apoyo que realizaba en la rodilla y en el pie izquierdo en el momento de ejecutar su movimiento, nunca será como el que el mundo entero ha admirado hasta ahora. Los entendidos están convencidos de que son capaces de reinventar el juego del número uno y hacer que sea tan eficaz que le permita superar todos los récords de la historia del golf.
El primer diagnóstico de sus entrenadores, a nivel biomecánico, ha sido que debe desterrar para siempre el sistema Butch Harmon, uno de los constructores de su juego desde que Woods es un niño. Su swing no tendrá la misma violencia que hasta el momento. Girar su cuerpo y caderas con la velocidad que lo hacía obligaba a realizar un frenazo brusco que ha perjudicado su recuperación.
'Hice todo lo que estuvo en mi mano para disputar el US Open en Torrey Pines, un campo que está muy cerca de donde yo crecí y que me trae muy buenos recuerdos, y aunque me pierdo el resto de la temporada me siento feliz por lo que conseguí en aquel escenario', señaló el golfista. Este año el californiano se apuntó su tercer triunfo en el US Open, históricamente el torneo que hasta ahora más le costaba ganar. Tiger asegura a todos sus seguidores que a partir de ahora vivirá dedicado a la rehabilitación de su rodilla. No lo hará solo. Con él trabajan médicos, fisioterapeutas, preparadores físicos, biomecánicos, entrenador de swing y psicólogo. La máquina no se puede detener.
Woods gana más de 50 millones de dólares al año y supera las 500 semanas al frente de la clasificación mundial sin nadie en el horizonte capaz de hacerle sombra.
Una promesa hecha antes de la muerte de su padre
Dos días después de su última victoria, Woods anunció que tenía que operarse de su rodilla izquierda, la misma articulación en la que le fue practicada una artroscopia el pasado mes de abril, nada más terminar el Masters de Augusta en segunda posición. Desde la segunda semana de abril hasta la segunda de junio, el californiano sólo disputó el Memorial tras el cual los médicos descubrieron una doble fractura por estrés de la tibia, una lesión que se atribuye a la intensa preparación que el golfista estadounidense llevó a cabo para preparar su participación en el Abierto de Estados Unidos.Su triunfo en Torrey Pines, en San Diego, fue épico. Tiger cojeaba, su rostro reflejaba el dolor que sentía cada vez que realizaba el swing. Para colmo, al acabar igualado con los mismos golpes que su compatriota Rocco Mediate, tuvo que jugar una vuelta extra el lunes por la mañana para decidir quién de los dos se llevaba el trofeo. Nadie entiende por qué lo hizo, qué necesidad tenía de exponer su salud hasta el extremo de comprometer su temporada.La explicación hay que buscarla dos años antes de que el padre de Tiger falleciera víctima de un cáncer, cuando los dos hablaron de cómo sería el campeonato de profesionales de EE UU que se jugaría en Torrey Pines, muy cerca de donde vivieron. El golfista prometió a su progenitor que ganaría el torneo y no faltó a su palabra.