Los operadores postales privados acusan a Correos de bloquear su acceso a la red pública
Desde el pasado 1 de enero de 2008 los operadores privados del mercado postal tienen derecho a utilizar la red del operador público para realizar sus envíos. El Ministerio de Fomento así lo estableció en una resolución en la que definió los márgenes de esta colaboración: las entregas deberían ser superiores a 1.500 cartas diarias, se harían en cualquiera de los más de 60 Centros de Admisión Masiva que Correos tiene repartidos por España y en entregas regulares (el día y a la hora fijada).
'Los requisitos legales estaban bien. Los problemas vienen por las condiciones impuestos por Correos', se queja Luis García Cantín, presidente de Asempre, la patronal de los operadores postales privados.
De hecho, desde que Fomento abriera la red postal pública para 'alimentar' la liberalización del sector apenas una decena de entre 400 operadores han cerrado un acuerdo para su utilización.
Una cifra sorprendente, por pequeña, si se tiene en cuenta que su uso incluye desde el servicio de recogida del correo hasta el de entrega, pasando por los de admisión, clasificación, tratamiento, cursado, transporte y distribución. Es decir, el servicio completo.
En otras palabras, el operador no tendría más que recoger las cartas de sus clientes y llevarlas al Centro de Admisión. La parte más compleja del proceso postal sería responsabilidad de la estructura de Correos.
Según Cantín, si no se usa más es porque han puesto imposible el acceso. 'Se nos exige que todos los envíos estén clasificados igual o que haya más de 200 cartas al mismo distrito postal. Con el tamaño de operadores que hay aquí eso no es viable'.
Otro problema es la dificultad para obtener un descuento por el servicio. Fomento creó un sistema tarifario que permitía reducir hasta en un 12% el precio básico de utilización de la red pública, en caso de hacer las entregas en tiempo y forma. 'Correos exige a sus competidores unos ratios de calidad que no cumpliría ninguno de sus clientes a los que sí aplican un generoso descuento y, además, nos cobra por hacer cientos de miles de envíos lo mismo que a un particular por mandar una carta: 31 céntimos'.
Desde el operador público dicen cumplir las condiciones puestas por Fomento.