Finanzas

Petinencia interminable para la banca

La banca ha sido víctima y verdugo de la crisis 'subprime'. Ha depurado balances y ahora sigue reforzándolos, pero el mercado todavía juzga insuficiente el esfuerzo.

Emilio Botín, uno de los pocos banqueros que puede presumir de cuenta de resultados en estos momentos convulsos para las finanzas, comparaba hace una semana la actual crisis económica española con una fiebre infantil, intensa pero pasajera. Sin embargo, el sector financiero mundial parece haber contraído una gripe de un año, por la que el mercado aún sufre escalofríos y convulsiones. La última, esta misma semana, cuando el miedo por la salud financiera de los bancos ha desatado una vez más ventas masivas en las Bolsas mundiales.

El paronama se ha vuelto del revés en los últimos meses; la intoxicación por activos subprime ha puesto patas arriba el negocio. Ya no hay, como sucedía antes de agosto de 2007, facilidades de financiación, ni morosidad en mínimos históricos, ni créditos creciendo a tasas de dos dígitos, ni agencias de calificación financiera infalibles ni inversores dispuestos a asumir riesgos de terceros. El deterioro de la calidad del crédito que han sufrido los bancos internacionales, en especial estadounidenses, ha disparado las provisiones por insolvencias y ha sembrado las pérdidas en entidades como Citigroup, UBS o Merrill Lynch.

Con la perspectiva que deja el paso de los meses, se ha visto que buena parte de las entidades de mayor renombre internacional pecaron de exceso de confianza, descuidando el análisis de riesgos que debe ser la norma número uno del negocio bancario. Credit Suisse calcula que la actual crisis va a tener un precio para la banca de 416.000 millones de euros. Hasta ahora las pérdidas rondan los 200.000 o 225.000 millones.

La banca europea sufre un déficit de capital de 250.000 millones de euros, según cálculos de Citi

El efecto dominó del estallido de la crisis subprime hace justo un año ha sido imparable. No sólo ha dejado tiritando la cuenta de resultados de la banca de negocios internacional, sino que ha sembrado la desconfianza en el mercado interbancario. Los bancos enfermos han visto deteriorarse sus ratios de capital tras provisionar activos que se han depreciado de forma vertiginosa. Pero los bancos sanos también encuentran graves dificultades para obtener financiación. El miedo a prestar dinero a quien luego no lo pueda devolver ha bloqueado el mercado interbancario y lleva alimentando durante meses la escalada de los diferenciales de la deuda y del euríbor, que se coloca en nivel histórico del 5,4% a un año.

Los bancos más afectados han tenido que recurrir a ampliaciones de capital o a dar entrada en su accionariado a exóticos y novedosos inversores, los fondos soberanos de países asiáticos que, como en el caso de los que han llegado al capital de Morgan Stanley, Citigroup o UBS, se han puesto de pronto en un lugar destacado del mapa financiero mundial.

Tras reconocer los errores del exceso de crédito -cometido en un entorno de tipos bajos, vivienda al alza y mercado complaciente- y asumir su coste millonario, a la banca le toca recomponerse. Es decir, intentar recuperar los niveles de solvencia previos a la crisis. Una tarea ardua a la vista de que persiste la escasez de financiación en el interbancario y de que la economía mundial camina en la cuerda floja de la recesión.

Citi considera que los bancos europeos están más alejados que nunca de unos óptimos ratios de capital, y calcula que padecen un déficit de recursos propios de 250.000 millones de euros, un 40% más que las provisiones por insolvencias anunciadas el conjunto de la banca hasta abril. Pese a haber obtenido capital nuevo por 70.000 millones desde noviembre, el déficit de capital de la banca europea ha crecido un 20% desde esa fecha por las pérdidas sufridas al hilo de la crisis. Otro tanto sucede con la banca estadounidense que, según cálculos de Goldman Sachs, necesitará 65.000 millones de dólares de capital fresco para reforzar su balance, pese a haber inyectado ya en los últimos meses 120.000 millones de dólares.

Y junto a inyecciones de capital, también serán necesarias nuevas provisiones para reflejar la depreciación de activos. Después de lo declarado en los resultados del primer trimestre, la banca europea continental va a requerir en 2008 otros 9.700 millones de euros, según JPMorgan. La mayor parte corresponderían a Deutsche Bank (3.600 millones) y Credit Suisse (3.400 millones). Es decir, más pérdidas.

Tal y como puntualiza Standard & Poor?s, la perspectiva para la banca de inversión 'es débil y progresivamente impredecible'. La agencia señala que sus actuales ratings incorporan una caída de ingresos del sector de entre el 20% y el 30% y apunta a un diagnóstico común entre las propias entidades: la confianza es aún muy frágil y persiste la incertidumbre macroeconómica, en particular respecto a la duración de una posible recesión en EE UU.

Morgan Stanley considera que la banca de inversión se enfrenta a la crisis más severa de los últimos treinta años. La caída en los beneficios se ha traducido además en despidos: son ya 83.000, según Bloomberg, pero la cifra crecerá.

Mayores provisiones y requerimientos de capital derivan sin remedio en menores ganancias. Morgan Stanley ha recortado su previsión de beneficios para la banca europea en un 31% en el último año y en un 28% para la banca comercial española en el mismo período. Sin duda malas noticias para la ya maltrecha evolución en Bolsa: los bancos europeos pierden en el año el 32,15%, la mayor caída sectorial. Sólo una renovada actividad corporativa podría sacar con rapidez a algunos valores del letargo. Morgan Stanley prevé movimientos tras el verano, cuando los bancos en dificultades acepten con mayor realismo que van a necesitar ayuda para salir de la crisis.

El ladrillo arrincona a la banca española

La banca española se ha salvado del azote de los activos subprime y no figuran en el largo listado de bancos que se han visto obligados a realizar provisiones extraordinarias con las que cubrir el deterioro de sus créditos de peor calidad. Pero tienen su calvario particular, persofinicado en el pinchazo de la burbuja inmobiliaria, que ha dejado en evidencia la elevada exposición al crédito hipotecario y a promotores.

Los riesgos vinculados al ladrillo están dificultando la financiación de bancos y cajas en el mercado interbancario, al tiempo que los inversores internacionales han dado la espalda en sus preferencias a Sabadell, Bankinter, Popular o Banesto, centrados en la banca doméstica. En cambio, los dos grandes bancos se benefician ahora de las ventajas de su diversificación geográfica y de negocio.

SANTANDER. Objetivos de liderazgo a prueba de crisis El banco que preside Emilio Botín se mantiene entre el selecto grupo de valores financieros en los que los analistas siguen recomendando tomar posiciones. Pese a la crisis, Santander prevé elevar este año su beneficio en más del 15%, superando los 10.000 millones de euros. El negocio en Brasil, reforzado con la compra a ABN Amro del Banco Real, y la mejora de Abbey son las principales bazas para compensar el declive en España.

Santander puede concluir el año como el banco que más dinero gana en el mundo, sólo por detrás de los chinos. Y esto coloca al banco español en el centro de todos los rumores de posibles compras.

Caída en Bolsa e inestabilidad accionarial La entidad que preside Ángel Ron atraviesa momentos convulsos, de cariz casi surrealista. Ha sufrido el castigo de la Bolsa por el fuerte peso de la banca comercial y por la financiación concedida al ex presidente de la inmobiliaria Colonia, Luis Portillo. Algunos de sus mayores accionistas acumulan minusvalías y uno de ellos, Trinitario Casanova, ya ha anunciado que ha pactado la venta de su 3,5% a un grupo de inversores mexicanos, dispuestos a comprar el 20% del banco con una jugosa prima, siempre que obtengan autorización del Banco de España. Pero, en un gesto muy poco transparente, los empresarios mexicanos insisten en guardar el anonimato y la desinversión de Casanova sigue en el aire, lo que hace desconfiar al mercado de un cambio en la composición del accionariado.

Un holgado colchón de recursos propios El banco prevé que la economía comenzará a recuperarse a partir del verano de 2009, según señaló recientemente su presidente Francisco González. Por lo tanto, un año más de crisis, para la que BBVA asegura sentirse bien pertrechado. De hecho, la entidad ha estado ausente de las últimas incursiones de entidades españolas en el mercado de capitales, después de que Santander, La Caixa o Caja Madrid hayan colocado emisiones de deuda con las que seguir financiando su actividad.

En busca de nuevas vías de financiación Su naturaleza jurídica les impide acudir a la Bolsa para financiarse pero las actuales dificultades han impulsado definitivamente a las cuotas participativas, que emitirá la CAM y que cotizarán por primera vez en la Bolsa española en julio.